Meta Muse reta a OpenAI Dot por el agente de IA que controlará tu móvil

Meta regala Muse con un límite de uso y cobra 20 y 100 dólares al mes por los planes superiores; OpenAI arranca en 100 dólares por usuario. Los dos productos de consumo quedan fuera de España por ahora.

Meta Muse y OpenAI Dot compiten por el agente que trabajará en tu móvil sin que lo vigiles. La pelea no se decide por funciones, sino por precio —de 0 a 125 dólares al mes— y por mapa: España queda fuera del despliegue de consumo de Dot y del radio inicial de Muse.

El lanzamiento de Muse llegó el 8 de septiembre. OpenAI activó sus agentes siempre encendidos dentro de ChatGPT tres semanas después. Los dos siguen ejecutando tareas cuando el usuario cierra la aplicación, corren sobre su propio ordenador en la nube y se conectan a servicios de terceros. La promesa comercial es idéntica: delegar y dejar de comprobar el resultado cada cinco minutos.

Claves de la operación

  • Muse arranca gratis y Dot desde 100 dólares. Meta cobra 20 y 100 dólares al mes por sus planes Power y Maximum; la entrada más barata de OpenAI es Pro 100, y el asiento Business Premium sube a 125 dólares si se paga mes a mes.
  • La privacidad viene configurada a favor del producto. Engadget detectó el ajuste de mejora del modelo activado por defecto en Muse y un permiso inicial que solo pregunta por algunas acciones sensibles.
  • Ninguno de los dos se vende igual en España. Muse opera solo en Estados Unidos y Canadá; Dot llega a los planes Pro fuera del Espacio Económico Europeo, Suiza y Reino Unido, aunque el tramo de empresa está abierto en las regiones compatibles.

El agente que sigue trabajando cuando cierras la aplicación

Las capacidades se solapan. Muse hace la compra, rellena formularios, organiza viajes, envía correos y vigila precios. Dot gestiona investigación en curso, se mueve entre aplicaciones conectadas y repite tareas programadas. Ninguno espera una instrucción nueva para seguir avanzando.

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La arquitectura marca la primera diferencia. Muse corre sobre una máquina virtual segura con navegador propio y se maneja desde su aplicación, la web o WhatsApp, con enlace posterior al correo y al calendario. Dot vive dentro de ChatGPT, funciona con el modelo GPT-6 Astra y cada agente dispone de su propio ordenador en la nube.

En la prueba de Engadget, Muse convirtió publicaciones guardadas de Instagram y Facebook en colecciones ordenadas de recetas y restaurantes. Ese es el gancho: el agente trabaja sobre el rastro que el usuario ya dejó. Y también sobre los permisos que concedió sin leerlos.

Un agente que exige supervisión constante no libera tiempo: traslada la vigilancia de la tarea a la pantalla.

Todo se complica cuando el agente sale del jardín propio. Amazon ha bloqueado a Muse para comprar en su web, y ambas compañías advierten de que sus sistemas se equivocan. Meta exige permiso antes de enviar un correo o cerrar una compra; OpenAI combina permisos, reglas personalizadas y revisión automática.

Cuánto cuesta delegar y cuánto cuesta en datos

OpenAI Dot

El precio separa a los dos productos con más claridad que cualquier función. Muse arranca con una capa gratuita con límite de uso y dos planes de 20 y 100 dólares al mes. OpenAI no tiene entrada barata: la opción más económica para un particular es Pro 100, a 100 dólares mensuales, y el asiento Business Premium cuesta 100 dólares por usuario y mes con facturación anual, o 125 si se paga mes a mes. Para el usuario individual, la mayoría de las personas interesadas paga el tramo superior.

Hay una letra pequeña que juega a favor de OpenAI. El consumo de un Dot no descuenta cuota del plan salvo que el agente trabaje dentro de ChatGPT Work o Codex, según la compañía. Traducido a factura: el trabajo autónomo sale más barato de lo que parece, pero solo cuando el cliente ya paga la tarifa más alta.

La segunda factura no se paga en dólares. Cada cuenta vinculada eleva la capacidad del agente y también su exposición: correo, calendario, archivos y sesiones de navegador abiertas. Meta sostiene que las conversaciones dentro de su máquina virtual no se comparten con sus sistemas publicitarios y que el usuario puede negarse a que sus interacciones entrenen al modelo. Engadget encontró ese ajuste activado por defecto, junto a un permiso inicial que solo pregunta por algunas acciones.

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OpenAI también matiza. La actividad de los Dots personales puede usarse para mejorar sus modelos según la configuración del usuario, mientras que los datos de empresa no se destinan a entrenamiento por defecto. La investigación proactiva del agente es de solo lectura hasta que una acción posterior pasa el control de permisos.

La brecha europea que deja a España mirando desde fuera

La geografía es la parte incómoda del lanzamiento. Dot llega a los usuarios Pro elegibles fuera del Espacio Económico Europeo, Suiza y Reino Unido, y el nivel Enterprise sigue en beta, aunque el tramo de empresa ya opera en las regiones compatibles de ChatGPT. Muse, por su parte, solo está disponible en Estados Unidos y Canadá, según la información oficial de Meta AI. Un lector español no puede contratar ninguno de los dos productos de consumo hoy.

El patrón no es nuevo. Los despliegues de inteligencia artificial de Meta en Europa han llegado con retraso frente a Estados Unidos por el escrutinio de las autoridades de protección de datos al amparo del Reglamento General de Protección de Datos. Un agente que lee el correo, abre el calendario y navega con la sesión iniciada del usuario es, para un supervisor europeo, material sensible. El AI Act añade una capa extra de evaluación a los sistemas que actúan de forma autónoma.

Ahí está la contradicción del modelo. OpenAI cobra 125 dólares al mes por lo que Meta regala con límite de uso, pero el negocio real de ambas compañías no es la suscripción: es la integración. Meta tiene WhatsApp, Instagram y Facebook, tres puertas de entrada que ningún competidor iguala en Europa. OpenAI tiene ChatGPT, la marca más instalada entre los usuarios que ya pagan por inteligencia artificial. La pregunta no es quién ejecuta mejor una tarea, sino quién controla el punto de entrada al móvil.

Para el mercado español, el primer ciclo de agentes autónomos llega por ahora como espectáculo. Las fechas que conviene seguir son dos: la salida de la beta de Dot Enterprise y la decisión de las autoridades europeas sobre el despliegue en el Espacio Económico Europeo. Si el precedente se repite, España verá funcionar a Muse y a Dot en las pantallas de otros antes de poder probarlos en la suya.