Sánchez ha admitido que una fragata y varias patrulleras marroquíes entraron en aguas de Ceuta el 30 y el 31 de julio.
El presidente del Gobierno ha reconocido este lunes 12 de octubre, durante la recepción oficial de la Fiesta Nacional en el Palacio Real, que una fragata y varias patrulleras de la Marina marroquí navegaron sin previo aviso por aguas de soberanía española en las mismas fechas en que la ciudad autónoma registró la llegada de más de 80.000 migrantes en apenas 48 horas. Sánchez ha descrito aquellos días como «muy intensos», ha enmarcado lo sucedido en la categoría de «hecho puntual» entre países vecinos y ha evitado vincular la entrada de los buques marroquíes con la crisis migratoria, aunque ha admitido que ambos episodios coincidieron en el tiempo.
Una fragata y varias patrulleras sin aviso previo
La resolución del episodio se produjo en el terreno militar. El jefe del Ejecutivo ha puesto en valor que la situación se encauzó gracias a una interlocución «muy fluida» entre las Armadas de España y Marruecos y ha subrayado que no se ha vuelto a registrar un movimiento similar desde entonces. El presidente da así por válida la información sobre la entrada de los buques marroquíes, que se produjo sin aviso previo a las autoridades españolas y que coincidió en el calendario con la llegada masiva de migrantes a la ciudad autónoma.
La vuelta a la normalidad fronteriza tiene su próxima cita en la visita que los Reyes realizarán a Ceuta y Melilla este martes 13 y este miércoles 14 de octubre. Será la primera de su reinado y la primera desde la que protagonizaron Juan Carlos I y Sofía en 2007, un desplazamiento que entonces derivó en la llamada a consultas del embajador marroquí en Madrid.
La vigilancia fronteriza y la respuesta institucional

Detrás de esa normalidad que el presidente sitúa ya en marcha está el trabajo ordinario de los cuerpos desplegados en la ciudad autónoma. La Guardia Civil cubre la vigilancia del perímetro y del litoral, mientras que la Policía Nacional asume el control documental y la tramitación de los expedientes de extranjería. En el plano de la inteligencia, la persecución de las redes que trafican con personas se articula a través del CITCO (Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado), el órgano que coordina la información operativa de los dos cuerpos contra las organizaciones criminales. Ese es uno de los ejes que Sánchez ha situado en el centro de la relación con Rabat, junto a la cooperación antiterrorista.
La normalidad en el perímetro de Ceuta descansa en el despliegue permanente de la Guardia Civil y en la coordinación antiterrorista entre España y Marruecos.
El presidente ha defendido que Felipe VI y Letizia no hacen sino visitar «ciudades españolas» y ha subrayado la relevancia económica, comercial, cultural y social del vínculo con Marruecos, con una diáspora marroquí consolidada en España. La cooperación contra el tráfico de seres humanos y contra las mafias que lo explotan, ha insistido, forma parte del mismo paquete de intereses compartidos que la lucha antiterrorista.
El Contexto Operativo
Ceuta y Melilla son los dos únicos territorios de la Unión Europea con frontera terrestre en África, lo que convierte su perímetro en un punto de presión estructural para el conjunto del espacio Schengen. El episodio del 30 y el 31 de julio lo ilustró con una cifra difícil de gestionar: más de 80.000 personas en apenas 48 horas, un volumen que ningún dispositivo de vigilancia absorbe sin la cooperación del país vecino. Europol sitúa el tráfico de seres humanos entre las actividades criminales más lucrativas del continente, con redes transnacionales que aprovechan los picos de presión en los puntos de entrada del sur de Europa para multiplicar sus márgenes.
La respuesta institucional se apoyó en dos palancas que funcionaron conforme al protocolo previsto. La primera, la interlocución directa entre las Armadas, que resolvió la presencia de la fragata y de las patrulleras sin escalada y sin que el episodio se haya reproducido. La segunda, el despliegue sostenido de la Guardia Civil y la Policía Nacional en la ciudad autónoma, que ha permitido recuperar los niveles de normalidad anteriores al mes de julio. La experiencia acumulada en la frontera del Tarajal y la coordinación permanente con las autoridades marroquíes son la base sobre la que se sostiene esa vuelta a la normalidad que el Gobierno sitúa ya en marcha.
La visita de los Reyes el martes 13 y el miércoles 14 de octubre, diecinueve años después de la de 2007, funcionará como el primer indicador público de esa normalización. El Ministerio del Interior mantiene entre sus prioridades la vigilancia sobre las redes de tráfico de seres humanos que operan en el entorno del Estrecho, la amenaza de referencia en una zona donde la cooperación policial con Marruecos ha demostrado ser determinante para la seguridad de la frontera sur.

