Encuesta 29N en Cataluña: Vox da el sorpasso al PP y empate con Junts

El sondeo de Sigma Dos para El Mundo da siete escaños a los de Abascal en Cataluña, los mismos que a Junts y uno más que al PP. Vox duplicaría sus diputados en toda España y allanaría una mayoría de Feijóo con 203 escaños.

La encuesta del 29N en Cataluña deja a Vox empatada con Junts y por delante del PP. El sondeo de Sigma Dos para El Mundo, con trabajo de campo entre el 1 y el 8 de octubre, mueve por completo el tablero de la derecha catalana: los de Santiago Abascal pasan de dos a siete escaños, los mismos que Junts y uno más que el PP.

La foto no es menor. Cataluña —territorio donde Aliança Catalana no concurre a las generales— se convierte en el escaparate del auge ultra. Vox crece aquí por encima de su media nacional y desplaza a los populares del segundo puesto de la derecha estatal en escaños catalanes. La lectura que hacemos es clara: el voto útil de la derecha estatal en Cataluña ha cambiado de siglas.

Qué dice el sondeo sobre los escaños catalanes

Los números de Sigma Dos sitúan a Vox con siete escaños, frente a los dos que logró en 2023. Junts de Míriam Nogueras mantendría sus siete representantes y el PP se quedaría con seis, repitiendo el resultado de las últimas generales. Empate técnico entre Vox y Junts, sorpasso de los ultras a los populares.

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Otra encuesta, la que publica este mismo martes El Periódico, aprieta aún más el acelerador: coloca a Vox en tercera posición con un 11% de intención de voto, por delante de Junts y del PP, que se disputarían la cuarta plaza. En ese sondeo, el PSC (23,8%) y ERC (18,1%) serían las dos fuerzas más votadas.

El PSC de Hereu pincha y ERC respira

Al sorpasso de Vox hay que sumarle el varapalo socialista en Cataluña. El PSC, con Jordi Hereu como candidato, perdería tres diputados y bajaría de 19 a 16, según Sigma Dos. Es el segundo correctivo consecutivo que detectan los sondeos: hace poco más de una semana, otra encuesta ya le restaba 12 escaños en clave autonómica ante el auge de Aliança Catalana.

Quien respira es ERC. Los republicanos subirían de siete a nueve escaños en el Congreso, en plena digestión del acuerdo electoral con Podemos que pilota Gabriel Rufián. Ese pacto, cerrado para no competir entre sí en Cataluña, deja fuera a los de Ione Belarra —que ya han confirmado que no se presentan— y abre la incógnita del Frente Amplio que lidera Ada Colau.

La foto catalana ya no es la del pulso PSC-ERC: la derecha estatal se ha partido y Vox ocupa el terreno que Junts creía suyo.

El batacazo de los Comuns es el otro gran titular catalán. Pasarían de siete a dos diputados, un resultado que hunde a la izquierda alternativa al PSC. Sumar sufre un derrumbe generalizado y desaparece por completo de seis comunidades, mientras Podemos solo conservaría representación en Madrid y Cataluña.

Lo que revela del tablero nacional y de la relación con Moncloa

Sigma Dos

El sondeo dibuja un cambio de ciclo en toda España. Vox se dispararía hasta los 68 diputados, más del doble que los 33 actuales. El PP se contiene en 135 escaños, dos menos que en 2023, pero, suficiente para que Alberto Núñez Feijóo sea presidente del Gobierno. Con el auge ultra, populares y Vox sumarían 203 diputados, 27 por encima de la mayoría absoluta de 176.

El PSOE cae de 121 a 103 escaños, un desgaste que se traslada directamente a Cataluña. Para el Gobierno central, el escenario es incómodo: los socialistas catalanes, su principal socio territorial, pierden fuelle justo cuando el PSC sostiene la Generalitat. La paradoja es que el independentismo, lejos de capitalizar el desgaste socialista, ve cómo Vox le disputa el espacio que Junts ocupaba en solitario.

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Hay un elemento que conviene subrayar. El PSC gobierna la Generalitat y sostiene a Pedro Sánchez en Madrid, así que un mal resultado socialista en Cataluña tendría doble coste. La caída de Hereu debilitaría la voz catalana en el Grupo Socialista y complicaría el encaje de la financiación singular que el Govern reclama a Moncloa. Y si Vox se consolida, el Ejecutivo de Illa deberá convivir con una oposición de derecha más fragmentada y, sobre todo, más dura.

Conviene mirar el precedente. En las catalanas, el auge de Aliança Catalana ya reordenó la derecha independentista y forzó a Junts a reposicionarse. Ahora, sin Orriols en la papeleta del 29N, ese voto contestatario busca otro cauce y Vox aparece como el destino natural de una parte del electorado desencantado.

Queda por ver el efecto real de las últimas maniobras. La encuesta se cerró el 8 de octubre y no recoge ni el acuerdo ERC-Podemos ni el liderazgo de Colau al frente del Frente Amplio. Tampoco mide el impacto de las candidaturas que aún se están cerrando. Habrá que esperar a nuevos sondeos, previstos para las próximas semanas, para saber si el empate de Vox con Junts se consolida o se queda en un fogonazo de octubre.

De momento, el tablero está claro. El 29N ya no se juega solo entre PSC y ERC en Cataluña. Dejémoslo en un ‘ya veremos’.