La presa de Eiras baja al 42% de su capacidad, su peor octubre registrado, y Vigo tiene agua garantizada para apenas 50 días.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El embalse de Eiras, que abastece a Vigo, ha caído al 42% de su capacidad: su peor registro en un mes de octubre y cinco puntos por debajo del nivel de hace una semana.
- ¿Quién está detrás? El alcalde Abel Caballero, del PSdeG, reclama a la Xunta de Galicia, del PPdeG, que reduzca de inmediato el caudal ecológico para ganar recursos hídricos.
- ¿Qué impacto tiene? Vigo tiene agua para 50 días, ampliables a 110 aunque con posibles incidencias, y no se prevén lluvias en las próximas semanas.
Eiras cae al 42% y firma el peor octubre de su historia
El embalse que abastece a la ciudad olívica ha perdido cinco puntos de llenado en apenas una semana y se coloca por debajo del mínimo que registró en 2011, el peor dato que se recordaba hasta ahora. La ausencia de lluvias previstas para las próximas semanas agrava una situación que, en pleno otoño, debería estar empezando a corregirse sola.
Según ha advertido el alcalde Abel Caballero, se trata del peor nivel de llenado de la historia de la presa. El regidor ha puesto el foco en la falta de precipitaciones y en la necesidad de actuar antes de que las reservas se agoten, consciente de que octubre suele ser el mes en el que los embalses gallegos empiezan a recuperar terreno tras el verano.
Con las reservas actuales, Vigo tiene garantizado el abastecimiento durante unos 50 días, un plazo que podría ampliarse hasta los 110 días aunque con posibles incidencias. No hay lluvias previstas para las próximas semanas, según los pronósticos de Meteogalicia.
El agua que Vigo tendrá mañana depende de decisiones que se toman hoy, y Eiras es el termómetro que la ciudad lleva años midiendo.
Ante este escenario, Caballero ha reclamado a la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego, con sede en Santiago de Compostela) que reduzca el caudal ecológico de forma inmediata, entre hoy y mañana, para disponer de más recursos hídricos.
El regidor ha criticado además la falta de actuación del Gobierno gallego ante la situación de Eiras y ha defendido las medidas preventivas que el ayuntamiento viene adoptando desde el pasado julio.
El pulso entre Caballero y la Xunta por el caudal ecológico
La petición no es un gesto menor. El caudal ecológico es el volumen mínimo de agua que debe circular por el río para preservar el ecosistema, y reducirlo libera recursos para el abastecimiento urbano a costa de tensionar la protección del cauce. Es un equilibrio delicado que se decide, en última instancia, en la administración autonómica.
El enfrentamiento tiene un fondo político evidente. Caballero, una de las figuras más reconocibles del PSdeG (el Partido Socialista de Galicia), gobierna la ciudad más poblada de Galicia con una amplia mayoría, mientras la Xunta está en manos del PPdeG (el Partido Popular de Galicia, que encadena mayorías absolutas desde 2009).
No es la primera vez que el agua se convierte en un asunto de fricción entre Santiago y el sur de la comunidad. Galicia, pese a su fama de país lluvioso, ha vivido episodios recurrentes de tensión por la gestión hídrica. Vigo depende de un sistema de embalses y de decisiones que se toman fuera de su término municipal, lo que convierte cada sequía en una negociación con la administración autonómica.
El Laboratorio Gallego
Galicia gobierna sus recursos hídricos desde una posición particular. El PPdeG acumula mayorías absolutas consecutivas en la Xunta desde 2009, lo que le permite decidir sobre infraestructuras y caudales sin depender de socios. Enfrente, alcaldes como Caballero reclaman más margen de actuación cada vez que llega una sequía. Entre medias, el BNG (el Bloque Nacionalista Galego, primera fuerza de la oposición) tiene en el Parlamento de Galicia la capacidad de exigir explicaciones a la Xunta por la gestión del agua.
La dimensión nacional del episodio es evidente. La sequía ha dejado de ser un asunto exclusivamente mediterráneo, y avanza hacia el noroeste. Lo que ocurra con Eiras anticipa el tipo de discusión que ayuntamientos y comunidades de toda España tendrán que afrontar: quién decide sobre el caudal ecológico y cómo se reparte el agua entre la ciudad y el campo.
La proyección inmediata está marcada por el calendario. Caballero ha puesto el plazo en cuestión de horas: pide a la Xunta que mueva ficha entre hoy y mañana. Si no hay lluvias ni decisión autonómica, los 50 días de garantía empezarán a consumirse sin que el problema se haya atacado en la raíz. La pelota, de momento, está en el tejado de Santiago de Compostela.
Ficha del Caso
- El caso: El embalse de Eiras, que abastece a Vigo, cae al 42% de su capacidad, su peor registro en un mes de octubre, y el alcalde reclama a la Xunta medidas urgentes para ampliar los recursos hídricos.
- Datos importantes: Eiras está cinco puntos por debajo del nivel de hace una semana y por debajo del mínimo de 2011. Vigo tiene agua garantizada para 50 días, ampliables a 110 con posibles incidencias, y no se prevén lluvias.
- Resumen: La sequía abre un pulso entre el ayuntamiento de Vigo (PSdeG) y la Xunta (PPdeG) por el caudal ecológico, un episodio que ilustra cómo la gestión del agua se convierte en asunto político de primer orden en el noroeste de España.

