Huelga en la educación pública de Madrid: cortes en la Castellana y cinco detenidos

Los sindicatos cifran el respaldo al paro en el 70% del profesorado y la Consejería de Educación lo rebaja al 44,3%. El comité de huelga exige bajar el horario lectivo a 17 periodos semanales en Secundaria y recortar las ratios a 20 alumnos por aula.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A las familias con hijos en centros públicos no universitarios de la región, al profesorado de Primaria, Secundaria y FP y a quienes circulan por el eje Castellana-Recoletos y por el centro de la capital.
  • ¿Cuándo ocurre? El paro arrancó hoy, miércoles 14 de octubre, y es indefinido. El jueves hay cadena humana ante la Consejería de Educación; el viernes, asamblea en el Retiro y manifestación de Atocha a la Puerta del Sol.
  • ¿Qué cambia hoy? Los centros siguen abiertos, con menos profesorado del habitual según los sindicatos. Cinco detenidos en la Complutense, dos agentes heridos leves y la Castellana cortada durante la mañana.

El primer día de huelga indefinida en la educación pública de Madrid deja cinco detenidos, un encierro estudiantil en la Ciudad Universitaria y cortes de tráfico en el Paseo de la Castellana. La jornada arrancó con piquetes informativos en los centros y terminó con cargas policiales y dos versiones enfrentadas sobre lo ocurrido en la Complutense.

CCOO cifra el seguimiento en torno al 70% del profesorado. La Consejería de Educación rebaja la cifra al 44,3% y atribuye la convocatoria a objetivos políticos y electoralistas. Entre ambos números hay algo más que una disputa de método: está en juego el relato sobre a quién representa hoy la escuela pública madrileña.

Dos cifras para un mismo día y ningún acuerdo a la vista

El comité de huelga lo integran CCOO, CGT, CNT, Solidaridad Obrera, STEM y UGT, junto a las plataformas Educación Especial Digna, Menos Lectivas y Queremos FP. Al otro lado de la mesa está la Consejería de Educación, el departamento de la Comunidad de Madrid que dirige Mercedes Zarzalejo y al que los convocantes reprochan años sin acuerdos.

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Las reivindicaciones son largas y concretas. Piden reducir el horario lectivo a un máximo de 17 periodos semanales en Secundaria y FP y de 22 en Primaria, contabilizando tutorías, jefaturas de departamento y tareas de coordinación. También ratios de 13 alumnos por aula en Infantil, 15 en Primaria, 20 en Secundaria, 23 en Bachillerato y 15 en FP, además de más orientadores, especialistas de Pedagogía Terapéutica, y de Audición y Lenguaje.

En el capítulo económico reclaman 600 euros mensuales más en el Complemento Específico General Docente autonómico, la equiparación salarial entre colectivos y un complemento de peligrosidad para los profesionales de Educación Especial. A eso se suma un auxiliar administrativo a tiempo completo por centro, la retirada del amianto y la climatización sostenible de los edificios, un plan que llevan años reclamando sin éxito.

Una huelga indefinida no se mide por el primer día, sino por cuánta gente sigue en la calle la tercera semana de noviembre.

Cinco detenidos en la Complutense y dos relatos de la misma tarde

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La Policía Nacional detuvo a cinco personas durante una concentración en defensa de la educación pública. Fuentes policiales las acusan inicialmente de un presunto delito de atentado contra agentes de la autoridad y no descartan añadir otros cargos por los altercados. Al menos dos agentes resultaron heridos leves.

La plataforma UCM por la Pública ofrece una lectura distinta. Habla de seis heridos, algunos trasladados a centros hospitalarios, de un centenar de personas retenidas durante cerca de hora y media y de un despliegue policial que, asegura, impidió avanzar a los piquetes antes de las cargas. Reclama la retirada de los cargos contra los detenidos, más financiación para la universidad, la salida de los cuerpos policiales del campus y un pronunciamiento del Rectorado. Los incidentes se concentraron en la Universidad Complutense de Madrid, el campus donde estudian miles de madrileños.

Por qué el carácter indefinido cambia el tablero

Nunca antes la educación no universitaria madrileña había ido a un paro sin fecha de salida. Los ciclos de protesta que arrancaron con la marea verde hace más de una década se midieron en jornadas alternas y calendarios cerrados. Ahora no hay calendario, y eso reparte el coste: las familias afrontan una incertidumbre que se renueva cada mañana y los convocantes asumen el reto de sostener la participación sin quemarla.

La Consejería juega su propia partida: mantener los centros abiertos, subrayar la normalidad y confiar en que el desgaste haga el trabajo. El 44,3% no es una cifra inocente, igual que no lo es el 70% sindical. Cada parte mide lo que le conviene y ninguna ha detallado su método de recuento. Cabe recordar que el conflicto llega en pleno otoño, con la tramitación presupuestaria de la Asamblea de Madrid en el horizonte: si se cumple el guion habitual, cualquier acuerdo con impacto económico tiene que pasar por esa ventana antes de que acabe el año.

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El pulso, además, se libra en un escenario poco habitual para el sindicalismo educativo: la calle del centro y la Ciudad Universitaria. El corte de la Castellana lo protagonizaron educadoras infantiles, señal de que el conflicto no se limita a institutos y colegios. Ahí toca de lleno a miles de familias trabajadoras sin plan B para dejar a sus hijos. Ninguna de esas dos cosas aparece en las cifras oficiales.

Este jueves llega el primer examen real, con la cadena humana ante la Consejería de Educación. El viernes, la asamblea abierta en el Parque del Retiro y la manifestación entre Atocha y la Puerta del Sol. El segundo examen, la semana que viene, cuando las dos partes tengan que decidir si se sientan a negociar o dejan correr el paro. De momento, nadie ha movido ficha.