Las encuestas no ganan elecciones, pero influyen en cómo se vota. En los últimos ciclos, los barómetros y los ‘tracking’ han pasado de ser una foto de la opinión pública a funcionar como herramienta de campaña, sobre todo cuando el objetivo es concentrar el voto útil en torno a una sigla. Detrás de esos sondeos no hay solo equipos técnicos: hay trayectorias personales y profesionales muy cercanas a los partidos que después aparecen mejor situados en esas mismas encuestas.
El criterio de esta selección es precisamente ese vínculo, y no la calidad metodológica de cada casa. Los cuatro perfiles ocupan lugares distintos del mapa: el organismo público que dirige José Félix Tezanos, la consultora fundada en 2001 por Narciso Michavila, la sociedad limitada valenciana Celeste-Tel, habitual de Ferraz, y el proyecto de Belén Barreiro, exdirectora del CIS con Zapatero. Puertas giratorias, cargos orgánicos y contratos con medios, partidos y administraciones se repiten en las cuatro trayectorias.
4Belén Barreiro (40dB): de dirigir el CIS con Zapatero a vender encuestas a medios y proyectos de izquierda
Belén Barreiro Pérez-Pardo (Madrid, 1968) no llega a la demoscopia desde fuera del poder. Doctora en Ciencia Política, Sociología y Antropología Social por la Universidad Autónoma de Madrid, fue responsable del Departamento de Análisis del Gabinete de La Moncloa con José Luis Rodríguez Zapatero y presidió el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) entre 2008 y 2010. De ahí pasó a dirigir la Fundación Alternativas y, en 2012, fundó MyWord, después rebautizada como 40dB, la firma que elabora los barómetros electorales de El País y la Cadena SER. Su currículum institucional se completa con puestos como consejera independiente de Ebro Foods, vocal del Consejo Científico del Real Instituto Elcano o miembro del consejo asesor de Asuntos Económicos del Ministerio de Economía. En 2025, el Ministerio de Vivienda le adjudicó sin publicidad un estudio de 14.500 euros, impuestos aparte.
Su empresa es la mejor ilustración del mecanismo que ordena esta lista. En 2021 Barreiro admitió que «las encuestas —no todas— están haciendo apuestas políticas más que informar de la situación electoral» y que fue el desplome demoscópico de Ciudadanos lo que activó en Madrid una «dinámica de voto útil». En julio de 2026, su sondeo para El País sobre el lawfare —más del 65% cree que existe y buena parte de la izquierda lo ve dirigido contra ella— se recibió con críticas que recordaban que su autora pasó por el Gabinete de Zapatero y por la Fundación Alternativas. Su método, paneles online sin entrevistadores, le permite publicar cada semana, pero es también el que más recelos genera: investigadores han apuntado sesgos de selección porque la empresa no detalla cómo se construye la muestra. Pedro Sánchez, en la campaña del 23-J, afirmó que solo daba credibilidad al CIS y a 40dB, y llamó «ejercicio de fe» al resto.

