El IRPF es el eje sobre el que PP, PSOE y VOX están construyendo su oferta fiscal de cara al 29N. Las tres formaciones coinciden en que el salario mínimo no debe pagar impuesto, pero discrepan en la fórmula para lograrlo, y a partir de ahí los caminos se separan: unos apuestan por deflactar la tarifa, otros por elevar el mínimo exento hasta los 22.000 euros y otros por gravar más a las rentas altas. Del mínimo exento depende que un asalariado a jornada completa con el SMI tenga o no retención en la nómina. La discusión de fondo es a quién se le baja el impuesto y a quién se le sube.
El criterio de esta lista no es ordenar las promesas por partido, sino por la pieza del impuesto que cada una toca. Cada apartado compara qué defienden PP, PSOE y VOX sobre el mismo elemento: el mínimo exento que decide si el SMI tributa, el tramo más alto —hoy un 47% marginal sobre lo que supera los 300.000 euros—, la deflactación de tarifa y mínimos para compensar la inflación y las deducciones por hijos, vivienda y gastos. El resultado deja acuerdos de partida, como el salario mínimo sin retención, y diferencias que se miden en la fórmula y en el tipo.
2El tramo más alto: del 47% estatal a las propuestas del 55% para rentas por encima de 150.000 euros
El tramo más alto del IRPF es hoy un 47% marginal y se aplica solo a la parte de la base liquidable general que supera los 300.000 euros, con una escala que se reparte a partes casi iguales entre el Estado (24,5%) y las comunidades (22,5%). Ese último escalón procede de la reforma de la ley de Presupuestos de 2021 y no se ha modificado desde entonces, pero cada comunidad puede elevar la factura en su mitad: con los tipos propios, Cataluña ronda el 50% y Navarra llega al 52%. Según el estudio de la Tax Foundation, España se sitúa entre los cuatro países europeos con el tipo máximo más alto, por detrás de Dinamarca, Francia y Austria. Conviene retener dos matices antes de comparar propuestas: el 47% no grava toda la renta, sino cada euro que excede el umbral, y el tipo efectivo de un contribuyente que ingresa 60.000 euros se queda en la horquilla del 27% al 29%.
Sobre ese punto de partida, la campaña del 29N —convocada por real decreto el 6 de octubre— enfrenta dos direcciones opuestas. La izquierda del PSOE quiere añadir peldaños: Sumar ha defendido un tramo adicional para las rentas del trabajo a partir de 150.000 euros y tipos crecientes desde los 120.000, y en el programa de Unidas Podemos la cúspide llegaba al 55%. Los pactos de coalición del PSOE con Podemos incluían dos puntos más desde 130.000 euros y cuatro desde 300.000, lo que situaba el máximo posible en el 52%. Conviene precisar que el 55% aparece en las versiones más ambiciosas aplicadas al tramo final y que el umbral de 150.000 euros es el que la izquierda ha manejado para las rentas salariales; ninguna formación ha detallado un 55% exacto desde esa cifra. Enfrente, VOX propone liquidar la progresividad con un mínimo exento de 22.000 euros, un 15% hasta 70.000 y un 25% a partir de ahí —Hacienda cifró el coste en 85.000 millones, con 18.935 euros menos para una renta de 100.000—, mientras el PP ha acompañado rebajas centradas en los tramos altos allí donde gobierna con VOX, como en la Comunitat Valenciana, donde los tres últimos escalones bajan 0,15 puntos y las rentas de más de 100.000 euros se ahorran 586 euros frente a los 48 de las rentas de hasta 30.000.
