Qué ofrecen PP, PSOE y Vox para el IRPF en las elecciones

El IRPF es el eje sobre el que PP, PSOE y VOX están construyendo su oferta fiscal de cara al 29N. Las tres formaciones coinciden en que el salario mínimo no debe pagar impuesto, pero discrepan en la fórmula para lograrlo, y a partir de ahí los caminos se separan: unos apuestan por deflactar la tarifa, otros por elevar el mínimo exento hasta los 22.000 euros y otros por gravar más a las rentas altas. Del mínimo exento depende que un asalariado a jornada completa con el SMI tenga o no retención en la nómina. La discusión de fondo es a quién se le baja el impuesto y a quién se le sube.

El criterio de esta lista no es ordenar las promesas por partido, sino por la pieza del impuesto que cada una toca. Cada apartado compara qué defienden PP, PSOE y VOX sobre el mismo elemento: el mínimo exento que decide si el SMI tributa, el tramo más alto —hoy un 47% marginal sobre lo que supera los 300.000 euros—, la deflactación de tarifa y mínimos para compensar la inflación y las deducciones por hijos, vivienda y gastos. El resultado deja acuerdos de partida, como el salario mínimo sin retención, y diferencias que se miden en la fórmula y en el tipo.

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Deducciones por hijos, vivienda y gastos: el IRPF como política social frente a la rebaja lineal de tipos

A group of people holding a sign on the side of the road
Foto de Jose Manuel Esp en Unsplash

El PP y Vox llegan al 29-N con el IRPF como principal palanca contra la inflación, aunque con recetas distintas. Los populares han hecho bandera de la deflactación de la tarifa —10% en el primer tramo, 5% en el segundo y 3% en el tercero— y de duplicar la deducción por hijo a cargo, de los 2.400 euros actuales a 4.800 anuales. Su plan antiinflación, valorado en 3.200 millones, arrojaría un ahorro medio de 200 euros por declarante y unos 75 euros al mes para un hogar de dos adultos con dos hijos, según sus cálculos. Vox va más lejos: propone un mínimo exento de 22.000 euros y solo dos tramos, del 15% hasta 70.000 euros y del 25% a partir de ahí, con una rebaja de cuatro puntos por cada descendiente y la recuperación de las deducciones por vivienda habitual y alquiler. Vox cifra el coste en 46.000 millones; Hacienda lo eleva a 85.000.

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Frente a esa rebaja de tipos, el PSOE y los partidos a su izquierda defienden las deducciones como política social y una fiscalidad más progresiva. El Gobierno ha convertido el IRPF en herramienta de vivienda: bonificación del 100% a los propietarios que renueven contratos sin subir la renta y deducción del 10% para inquilinos con rentas inferiores a 33.007 euros. Esa vía ha abierto una brecha con Sumar, Podemos, ERC y EH Bildu, que la rechazan por considerar que privilegia a los propietarios y exigen la prórroga obligatoria de los contratos que vencen. La izquierda del PSOE apuesta por gravar más las rentas altas y el patrimonio en lugar de rebajar tramos, y Sumar ha pedido eximir del IRPF las ayudas públicas a la rehabilitación de familias vulnerables. El contraste define dos modelos: deducción selectiva frente a rebaja generalizada.

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