4El efecto medido en el alquiler: qué dicen los estudios sobre los precios en las zonas donde entran
Las mediciones disponibles no permiten aislar una causalidad limpia, pero dibujan un patrón muy consistente en los barrios donde aterrizan los grandes tenedores. El alquiler en España se ha encarecido un 57% desde 2015, según los datos de PwC que recoge The New York Times, y en Barcelona la renta media pasó de 688 euros al mes en 2014 a 1.166 en 2024, casi el doble en una década. Ese incremento no se reparte por igual: en la Esquerra de l’Eixample la asociación de vecinos ha identificado al menos 44 edificios comprados por fondos con la misma estrategia —adquirir el bloque, no renovar contratos y reconvertir los pisos a alquiler turístico o de temporada—, y en Madrid los megatenedores concentran el 23% de los contratos de alquiler con fianza depositada, la proporción más alta del país según Civio.
Los estudios que intentan medir el efecto coinciden en señalar la concentración como un factor que empuja los precios al alza. El trabajo académico El clásico de la vivienda, firmado por investigadoras de la Universitat de Barcelona, la Complutense y el University College Dublin, detecta fases de burbuja en el alquiler de Barcelona y Madrid —la última abierta en agosto de 2023— y atribuye el sobrecalentamiento a la «presencia creciente de inversores especulativos». La magnitud se discute: los grandes tenedores institucionales rondan el 10% del parque, según el Banco de España y la estimación de Civio, cuota que no bastaría para fijar el mercado nacional, pero sí resulta decisiva en zonas concretas. A escala de contrato, los casos documentados muestran subidas muy por encima de la media: en los pisos que Blackstone vendió a Brookfield en Madrid, rentas de unos 450 euros pasaron a ofertas de 1.065, un 250% más.

