La guerra con Irán entra en su noveno mes a tres semanas de las midterms y presiona el crudo europeo

El bloqueo naval de Ormuz cumple su tercer mes con el Brent rozando los 100 dólares y la gasolina americana en máximos históricos para octubre. La Casa Blanca calcula que Teherán cederá después del 3 de noviembre.

La guerra con Irán entra en su noveno mes sin acuerdo, con Ormuz bloqueado y el Brent rozando los 100 dólares.

El 3 de noviembre los estadounidenses renuevan la Cámara de Representantes completa y un tercio del Senado. Para entonces, el conflicto que arrancó antes del amanecer del 28 de febrero con la Operación Epic Fury —el nombre que el Mando Central de EE. UU. dio a su campaña de ataques— llevará nueve meses sobre la mesa. Ni rendición incondicional ni paz firmada: un pulso de miradas sobre un trozo de agua.

Ese trozo de agua es el estrecho de Ormuz, por donde en tiempos de paz se movía cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del planeta. Irán lo cerró tras los bombardeos de febrero y Washington respondió con un bloqueo naval de sus puertos, levantado bajo el acuerdo de Islamabad y restablecido poco después. El 8 de julio, Donald Trump declaró que el acuerdo estaba ‘terminado’. El 14 de julio volvió el bloqueo.

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La contabilidad es elocuente: 130 barcos comerciales redirigidos y trece embarcaciones destruidas en doce semanas. Hasta el 5 de octubre, el Mando Central había desviado el buque número 130 que intentaba entrar o salir de puertos iraníes, había inutilizado tres navíos que se negaron a obedecer y había hundido unidades de la flota en la sombra de la Guardia Revolucionaria.

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, lo resumió con una palabra: ‘férreo’.

Teherán respondió con la misma moneda. El presidente del Parlamento iraní y jefe del equipo negociador, Mohammad Bagher Ghalibaf, fijó el 4 de octubre siete condiciones para reabrir el paso: fin del bloqueo, liberación de activos congelados, retirada de las sanciones petroleras, cese de las acciones militares contra Irán y sus aliados, salida de las fuerzas estadounidenses de sus proximidades y compensación por los daños de guerra. Sin las siete, el estrecho sigue cerrado.

Ormuz no es un cuello de botella más: es el punto donde la política exterior de Washington se convierte en la factura de la luz en España.

El crudo sigue encontrando camino por tubería, por trasbordo en los alrededores del cuello de botella y por tránsitos escoltados por la Armada estadounidense. Los rastreadores marítimos detectaron a comienzos de octubre que las exportaciones de Oriente Medio —excluido Irán— superaban por momentos los niveles previos a la guerra. Las rutas alternativas no son gratis: los ataques a petroleros dentro y alrededor del estrecho se repiten desde finales de septiembre, según los registros de la agencia británica de seguridad marítima.

El Brent se ha movido todo el otoño pegado a los 100 dólares el barril. En Estados Unidos, la media nacional de gasolina regular quedó el 1 de octubre en 4,41 dólares por galón, tras un promedio de septiembre de 4,33, el más alto jamás registrado para ese mes. El surtidor es el indicador económico que el votante americano mira cada semana.

Nadie gana elecciones con un bloqueo naval.

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De la tregua de junio al bloqueo: qué queda del acuerdo de Islamabad

Hubo un momento en que la guerra pareció cerrarse. El 17 de junio, Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian firmaron a distancia un acuerdo interino negociado sobre todo por Pakistán, con Catar, Arabia Saudí, Turquía, y Egipto en la sala. El texto abría una ventana de 60 días para un pacto definitivo, obligaba a Washington a levantar el bloqueo en 30 días y a Irán a reabrir la navegación comercial sin peaje durante otros 60.

Tres semanas después, Trump lo dio por muerto. A finales de septiembre, Irán ofreció un plan de siete días para restaurar el paso y Washington rechazó las condiciones. El 2 de octubre, el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio, Hegseth, el enviado Steve Witkoff, el director de la CIA John Ratcliffe y el jefe del Estado Mayor Conjunto Dan Caine se reunieron en Camp David. La postura pública no cambió un ápice.

El calendario, en cambio, sí se mueve. El 9 de septiembre, camino de la convención republicana en Dallas, Trump dijo que esperaba terminar la guerra ‘inmediatamente después de las elecciones’, porque los dirigentes iraníes ‘no pueden aguantar más’. La gasolina tardaría, en sus palabras, ‘un poco más que las midterms’ en bajar. En una entrevista con Time a comienzos de octubre dejó abierta la puerta a una nueva campaña de bombardeos tras los comicios.

Las municiones, el escaño y la factura que llega a España

El desgaste material también pesa. El inspector general del Pentágono ha advertido de que el gasto de la Operación Epic Fury ha producido déficits en inventarios estratégicos y cuellos de botella industrial. La Oficina de Presupuesto del Congreso calcula que EE. UU. ha consumido entre la mitad y dos tercios de ciertos inventarios de misiles interceptores y cifra en 21.700 millones de dólares el coste de reponer lo gastado hasta el 1 de agosto; el Pentágono habla de cerca de 27.700 millones. Cada misil lanzado es una línea del presupuesto de 2027.

estrecho de Ormuz

Ese desgaste explica el 50 a 49 del 24 de septiembre, cuando el Senado rechazó por el margen más ajustado posible una resolución de poderes de guerra que habría obligado al presidente a retirar las tropas. Cuatro republicanos votaron con los demócratas. La política exterior americana empieza a medirse en escaños.

Y de ahí a España. El país importa en torno a 1,2 millones de barriles diarios de crudo, prácticamente todo lo que consume, y un Brent a 100 dólares se traslada al diésel, al transporte de mercancías y a la cesta de la compra con un retardo de semanas. España es además el mayor mercado de regasificación de Europa, expuesta de lleno a cualquier tensión sobre el gas natural licuado catarí que cruza Ormuz. La factura energética europea se decide hoy en un estrecho del golfo Pérsico.

Repsol y Moeve, la antigua Cepsa, compran crudo en un mercado donde el seguro marítimo y los fletes ya descuentan riesgo de guerra. IAG renueva cada trimestre sus coberturas de queroseno, y el turismo —más del 12% del PIB español— se juega a la vez el coste del combustible y la confianza del viajero.

La Lógica de Washington

Vista desde dentro, la decisión de mantener el bloqueo tiene una lógica sencilla. Una invasión terrestre de Irán está descartada; una rendición incondicional exigiría justamente eso. Lo que queda es una coerción naval sostenida, barata en vidas americanas y cara en precio del petróleo, que empuje a Teherán a negociar sin desembarcar un solo marine. Es el manual de Reagan en 1987, cuando la Armada escoltó petroleros kuwaitíes bajo bandera estadounidense durante la guerra Irán-Irak para que el Golfo no se cerrara. Entonces tampoco hubo victoria: hubo gestión.

La coalición que sostiene esa lógica es más frágil de lo que aparenta. El Partido Republicano combina un ala intervencionista que exige resultados visibles con otra que solo acepta la guerra si el Congreso la autoriza. El 50-49 de septiembre mide exactamente eso. Y la encuesta del Chicago Council de 2026 da el dato que más incomoda en la Casa Blanca: solo el 2% de los americanos cita la guerra con Irán como su primer problema, frente al 37% que señala la inflación y el coste de vida. Un 68% cree que la guerra no valía la pena; entre los republicanos, un 63% sigue pensando que sí.

Para España la lectura tiene un filo concreto: somos tomadores de precio en un mercado que Washington puede tensar o destensar con una orden. La proyección está en dos fechas. El 27 de octubre vota Israel, la alianza que abrió la guerra y que ya ha crujido por Líbano y por el reparto de papeles. El 3 de noviembre votan los americanos. Si la mayoría republicana se estrecha, cada reposición de municiones se convierte en una votación dolorosa durante 2027 y 2028. Si Trump cumple lo que dijo en Dallas, el Brent tiene recorrido a la baja y el diésel español lo notará con retraso. Si no, la factura energética europea seguirá financiando un pulso decidido a 6.000 kilómetros de Madrid.

Ficha del Caso

  • El caso: La guerra abierta el 28 de febrero con la Operación Epic Fury entra en su noveno mes sin acuerdo estable, con el estrecho de Ormuz bloqueado y las midterms del 3 de noviembre como horizonte político.
  • Datos clave: Brent en torno a 100 dólares; gasolina americana a 4,41 dólares por galón el 1 de octubre; 130 barcos redirigidos y trece destruidos por el bloqueo; 21.700 millones de dólares de reposición de municiones según la CBO; rechazo 50-49 de la resolución de poderes de guerra el 24 de septiembre.
  • Para España: un crudo sostenido en 100 dólares encarece el diésel, el transporte y la cesta de la compra, complica la senda de bajadas del BCE y golpea a Repsol, Moeve e IAG.