El Consell de Pérez Llorca inicia la revisión del Patricova: 60% más de superficie en riesgo en 51 municipios de la dana

El plan incorpora escenarios de hasta 2.000 años de retorno y veta los aparcamientos subterráneos en zonas de peligrosidad media. La revisión se extenderá después al resto del territorio valenciano.

El Consell de Pérez Llorca revisa el Patricova: la superficie inundable crece un 60% en 51 municipios de la dana.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Generalitat ha iniciado la revisión del plan de riesgo de inundación en 51 municipios afectados por la riada de 2024: el suelo catalogado como inundable sube más de un 60% respecto a la cartografía anterior.
  • ¿Quién está detrás? El Consell que preside Juanfran Pérez Llorca, a través de la Conselleria de Vicente Martínez Mus, con el respaldo técnico de la Universitat Politècnica de València.
  • ¿Qué impacto tiene? Se prohíben los aparcamientos subterráneos en zonas de peligrosidad media y se obliga a adaptar las edificaciones a las cotas de inundación.

La Generalitat ha puesto en marcha el procedimiento para aprobar la revisión del Plan de Acción Territorial sobre Prevención del Riesgo de Inundación en la Comunitat Valenciana (Patricova), el instrumento que decide qué suelo puede urbanizarse y en qué condiciones. La primera fase se concentra en el área más castigada por la riada del 29 de octubre de 2024, justo cuando se cumplen dos años de la catástrofe.

El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y Recuperación, Vicente Martínez Mus, presentó los resultados del análisis ante medio centenar de alcaldes y representantes municipales. En el acto estuvieron también el comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida; la secretaria autonómica de Medioambiente y Territorio, Sabina Goretti Galindo; el director general de Urbanismo, Miguel Ángel Ivorra, y Félix Francés, responsable del grupo de modelización hidrológica de la Universitat Politècnica de València.

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Los números del nuevo mapa explican la dimensión del giro. La superficie catalogada como zona inundable crece más de un 60% respecto a la cartografía vigente. Para modelizar los episodios extremos, los equipos técnicos han analizado más de 11.700 datos procedentes de 1.090 pluviómetros, una base que hasta ahora no se había explotado con este nivel de detalle en la Comunitat Valenciana.

El diagnóstico es incómodo y el conseller lo asumió sin rodeos: la catástrofe de 2024 «evidenció que la realidad de la inundación superó los escenarios que reflejaban nuestras cartografías de riesgo». Los estudios sitúan fenómenos de esa magnitud en una franja de entre 1.000 y 2.000 años de periodo de retorno. «Lo improbable no significa imposible y la planificación territorial debe estar preparada también para esos escenarios», añadió Martínez Mus.

El trabajo de detalle se concentra en cuatro ámbitos: el Alto Magro, el Bajo Magro, los barrancos de l’Horta Sud y el Bajo Turia, aguas abajo del embalse de de Loriguilla. De ahí sale una cartografía con siete niveles de peligrosidad ligados a periodos de retorno de 25, 100, 500 y 2.000 años.

La catástrofe no cambió solo el paisaje: ha reescrito el mapa que decidía dónde se podía construir y dónde no.

Sótanos, cotas y zonas de laminación: el urbanismo que viene

El plan no se queda en el retrato del riesgo. Los expertos reclaman aplicar el principio de cautela porque la integración de las inundaciones en el planeamiento municipal ha sido hasta ahora «parcial y desigual», según el propio estudio. De ahí la batería de restricciones: prohibición de aparcamientos subterráneos en áreas de peligrosidad media, vetos absolutos en los enclaves más expuestos, obligación de adaptar las edificaciones a las cotas de inundación y diseño de infraestructuras verdes y zonas de laminación.

Ese paquete tiene lectura inmediata en las comarcas del sur de Valencia. Un aparcamiento bajo rasante en un municipio de l’Horta Sud deja de ser una decisión privada y pasa a ser una línea roja normativa. Con las cotas ocurre lo mismo: una planta baja ya no podrá proyectarse con la lógica anterior a la riada.

El anuncio formal se publica en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana y abre el periodo de información pública y de notificación a los ayuntamientos afectados y a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), el organismo estatal que gestiona la cuenca. Los municipios deberán trasladar el nuevo mapa a sus planes generales, un trámite que condiciona licencias, promociones en marcha y proyectos industriales ya anunciados.

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Hay una escena que se repite en cada reunión sobre reconstrucción: alguien pregunta por su casa. Detrás de cada polígono coloreado hay viviendas que se anegaron, comercios que aún no han reabierto y familias que negocian con el Consorcio de Compensación de Seguros. La cartografía también habla de eso, aunque no lo diga.

El Escenario Valenciano

El pacto PP–Vox que sostiene al Consell de Pérez Llorca afronta con este expediente su primer gran test territorial desde la investidura del 27 de noviembre de 2025. La revisión del Patricova llega con el foco judicial puesto en la etapa anterior: el expresident Carlos Mazón, hoy diputado en las Corts, sigue vinculado al proceso de la DANA, y cada decisión de calado recuerda que la planificación vigente no cubrió lo que ocurrió aquel 29 de octubre. PSPV y Compromís tienen en la información pública la ocasión de marcar diferencias en calendario, financiación y compensaciones.

La dimensión estatal es inseparable de este debate. La CHJ depende del Ministerio para la Transición Ecológica y los mapas de riesgo se actualizan por mandato de la directiva europea de inundaciones de 2007, traspuesta en España en 2010, una norma que obliga a revisar la cartografía cada seis años. Los precedentes comparables, como la riada de Biescas en 1996 y las inundaciones de Murcia en 2012, también empujaron revisiones normativas a posteriori. La pregunta de quién paga las nuevas restricciones acabará en el Congreso.

El calendario inmediato pasa por el periodo de exposición pública, la notificación a los ayuntamientos y la promesa de extender el método científico al resto del territorio autonómico. Si el Consell acompaña el mapa con dinero para adaptaciones y expropiaciones, el texto cambiará el urbanismo real; si no, quedará en un documento muy bien fundamentado.

Ficha del Caso

  • El caso: La Generalitat inicia la revisión del Patricova en 51 municipios golpeados por la dana de 2024, con un aumento superior al 60% de la superficie considerada inundable.
  • Datos importantes: 11.700 datos y 1.090 pluviómetros analizados; siete niveles de peligrosidad (25, 100, 500 y 2.000 años de retorno); prohibición de aparcamientos subterráneos en peligrosidad media.
  • Resumen: El nuevo mapa condiciona el urbanismo de l’Horta Sud y el Bajo Turia, abre el trámite de información pública y conecta la reconstrucción valenciana con la política estatal de gestión del riesgo.