Illa responde a Feijóo: «Quien dice que Cataluña está apagada es que está fuera de cobertura»

El president contrapone el 'motor en marcha' de Cataluña al mitin de precampaña del PP en Barcelona, a menos de seis semanas del 29N. Avisa de los 'lobos con piel de cordero' que recortan pensiones y vivienda mientras el reparto de los 48 escaños catalanes entra en el cálculo de

Illa responde a Feijóo con una consigna de precampaña. El president de la Generalitat ha elegido Sant Fruitós de Bages para contestar al líder del PP: ‘Quien dice que Cataluña está apagada es que está fuera de cobertura de hace tiempo’.

El domingo fue de doble cartel. Feijóo celebró en Barcelona un acto de precampaña en el que apeló de forma explícita al votante centrista catalán para derrotar a Pedro Sánchez. Illa compareció en la comarca del Bages con un mensaje diseñado para desactivar ese relato punto por punto.

Dos actos, dos relatos y un calendario compartido

El president no se quedó en la salida ingeniosa. Cataluña no necesita ser rescatada, sino respetada’, sostuvo, antes de subrayar que el país ‘está con el motor en marcha. La frase opera en dos direcciones: niega el diagnóstico de decadencia que atribuye al adversario y reivindica la gestión del Govern a menos de seis semanas del 29N.

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El eje social ocupó buena parte del discurso. Illa reclamó garantizar el acceso a la vivienda y pensiones dignas para ‘las personas que hacen funcionar el país’. Son dos carpetas que el PSC considera propias y que, en su cálculo, el PP no puede cubrir sin contradecir su propio programa.

Después llegó el aviso. El president alertó de los ‘lobos con piel de cordero’ que, a su juicio, terminan atacando las pensiones y la vivienda: una fórmula que evita nombrar a los populares y, al mismo tiempo, los coloca en el punto de mira. Remató con otra idea recurrente en su discurso de los últimos meses: los catalanes no necesitan ‘lecciones de nadie’.

Illa no discute el diagnóstico que llega de Madrid: discute quién tiene autoridad para firmarlo.

El eje de pensiones y vivienda como campo de batalla

precampaña 29N Cataluña

Analizamos el movimiento como un intento de fijar el terreno de juego. Al PSC le interesa que la campaña se dirima en clave de protección social —pensiones, vivienda, y servicios públicos— porque ahí rentabiliza su doble posición: gobierna en la Generalitat y sostiene al Ejecutivo central. Ese mismo doble anclaje es, a la vez, su flanco más expuesto.

Feijóo juega a otra cosa. Su apelación al votante centrista catalán no busca tanto el sorpasso en escaños como erosionar la coalición que sostiene a Sánchez. Para eso necesita que el electorado que votó PSC en las catalanas vea en el PP una alternativa de Gobierno y no solo un ariete contra el independentismo.

De ahí la incomodidad del envite. Si la campaña se nacionaliza del todo, Illa tendrá que elegir entre defender la acción del Gobierno central y marcar perfil catalán. Si se catalaniza, el PP intentará presentarse como el único partido que no debe nada a los pactos de investidura. Nada nuevo en el fondo. Puro cálculo electoral.

Hay un tercer plano, más simbólico. Illa recurre con frecuencia a la figura de Tarradellas y a su tríada de ‘democracia, libertad y pluralidad’ para situar al PSC en la tradición institucional catalana. Es un gesto que incomoda a ERC y a Junts, y que el PP lee como una manera de esquivar el debate sobre el modelo territorial. El marco, sin embargo, le funciona: le permite hablar de Cataluña sin entrar en la aritmética de la independencia.

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Qué se juega el Govern en los 48 escaños de Cataluña

Cataluña reparte 48 escaños en el Congreso de los Diputados, un bloque lo bastante grande como para inclinar una mayoría. El 29N no se decide solo en Madrid: se decide también en el área metropolitana de Barcelona, en el Camp de Tarragona y en el cinturón industrial del Vallès, donde el PSC ha construido su hegemonía reciente.

El precedente inmediato ayuda a entender el pulso. En las elecciones catalanas de mayo de 2024 el PSC fue la fuerza más votada y desde entonces Illa gobierna con una mayoría frágil; en las últimas generales también fue el partido con más apoyos en Cataluña. Ese doble resultado es su mejor activo y su mayor trampa: cada vez que el president habla de Cataluña, media Cataluña escucha también un mensaje sobre Moncloa.

ERC y Junts tienen aquí su oportunidad. Ambos señalarán que Illa responde a Feijóo en clave española y que la financiación singular sigue sin cerrarse; los republicanos, además, llegan a la cita con la tentación de marcar distancia para no quedar fagocitados por el PSC. La lectura que se imponga en las próximas semanas condicionará la relación con el Govern hasta el final de la legislatura.

Lo que observamos es un pulso de encuadres más que de propuestas. Illa ha convertido la respuesta a Feijóo en una pieza de su arsenal: niega el apagón, reivindica el motor y avisa de los lobos. Falta saber si ese relato aguanta hasta el 29 de noviembre o si, como ha ocurrido otras veces, la campaña española termina comiéndose el discurso catalán.