Vox reúne este lunes a su Comité Ejecutivo Nacional y Abascal comparecerá después sobre el pacto con el PP en el Senado. La cita se celebra a puerta cerrada en la sede nacional de Madrid, sin presencia de medios de comunicación, y llega a menos de seis semanas de las elecciones generales del 29 de noviembre.
Al término del encuentro, Santiago Abascal realizará una declaración institucional que ha generado una gran expectativa. La dirección prevé despejar en ella las dudas sobre la estrategia de la formación en la Cámara Alta y sobre los posibles pactos con la candidatura de Alberto Núñez Feijóo. El Comité Ejecutivo Nacional es el órgano de dirección entre congresos y sus decisiones marcan la línea que después aplican el grupo parlamentario y las federaciones territoriales.
Sobre la mesa del cónclave está la posibilidad de alcanzar un acuerdo con el PP para no presentar candidaturas en diversas provincias. La maniobra busca evitar la dispersión del voto después de que la izquierda haya confirmado una lista conjunta: PSOE, IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Ceuta Ya concurrirán bajo una única papeleta en 47 circunscripciones, una fórmula que estrecha el margen de cualquier candidatura que se presente dividida.
El argumentario de Vox: concentrar el voto y aspirar a los tres quintos
La fórmula que estudia la cúpula, ya sea una lista conjunta o candidaturas replegadas en determinadas provincias, persigue un doble objetivo. Primero, garantizar la mayoría absoluta en el Senado. Después, aspirar a una mayoría cualificada de tres quintos, es decir, el umbral reforzado que exige el respaldo de esa proporción de la Cámara para determinados acuerdos. Ese listón resulta determinante para la próxima legislatura: permitiría abordar la renovación del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional sin necesidad de recabar el apoyo del PSOE.
Abascal ya anticipó el tono en la red social X. Trasladó un mensaje de ‘tranquilidad, responsabilidad y compromiso’ y aseguró que harán ‘lo necesario para que España sea libre’ y que esta ‘no dependa ni de Sánchez ni de ninguno de sus secuaces’. En la misma publicación sostuvo que, si el presidente del Gobierno es capaz de todo por destruir España, en su partido también son capaces de todo por salvarla, y calificó la coalición de la izquierda como ‘un proyecto de ruina y traición.
A esa hoja de ruta se suman los tres ejes con los que Vox está ordenando su discurso: prioridad nacional, desregulación y remigración —el retorno de personas en situación irregular que hayan cometido delitos o que perciban ayudas sociales sin aportar—. Los sondeos sitúan al partido cerca del 20 por ciento en estimación de voto, una tendencia al alza que la dirección quiere convertir en escaños sin abrir un frente frontal con el Partido Popular.
Vox no plantea el pacto del Senado como una concesión al PP, sino como la vía para arrebatarle al PSOE la llave de las instituciones.
Qué falta por cerrar y dónde se decide el reparto
El alcance real de la fórmula se conocerá en la comparecencia posterior al cónclave. Hasta entonces, ni el GPVOX ni la dirección nacional han precisado en qué provincias se plantearía el repliegue, y tampoco ha trascendido el contenido literal del mandato que el Comité Ejecutivo Nacional discute este lunes a puerta cerrada. La expectativa es máxima porque de esa decisión depende el mapa de alianzas de las próximas semanas.
La aritmética de la Cámara Alta explica la premura. El Senado se elige por circunscripción provincial, un sistema que prima la concentración del voto: cuanto menos dividida vaya una candidatura, más escaños rentabiliza con el mismo número de papeletas. De ahí que la dirección sitúe el acento en la dispersión del voto y no en una renuncia a su propio espacio territorial.

La lectura: por qué Vox evita el choque frontal con el PP
La maniobra no se entiende sin el precedente de 2023. Entonces la formación encaró la campaña con un perfil de confrontación que no tradujo su expectativa en escaños suficientes, y la dirección ha extraído una conclusión: el crecimiento pasa por captar votante desencantado de la izquierda sin entrar en una pelea directa con el Partido Popular. Ese criterio explica tanto la oferta en el Senado como el tono general de la precampaña.
Hay además un elemento de simetría que interesa a Vox subrayar. La izquierda ha cerrado una papeleta única en 47 circunscripciones y, con ese precedente sobre la mesa, la dirección sostiene que la concentración del voto ya no es una opción sino una exigencia competitiva. El riesgo para el partido es de otra naturaleza: que parte de su electorado lea el repliegue como una renuncia. La ruptura de los gobiernos de coalición autonómicos con el PP sigue siendo el precedente que la dirección invoca cuando se le pregunta por la solidez de cualquier acuerdo.
Queda la letra pequeña y el calendario. Abascal ha advertido de que no prevé que las del 29 de noviembre ‘vayan a ser unas elecciones limpias’, y ha señalado incertidumbres sobre la movilización de la izquierda y sobre cambios de última hora en la intención de voto. La declaración institucional prevista para después del Comité debería aclarar el alcance de las alianzas y los compromisos que Vox asumirá durante las semanas de precampaña.
