Un alcalde socialista pone en duda su voto el 29-N y señala a Page como alternativa al frente del PSOE. El protagonista es Jesús Manuel Alonso, exsenador y regidor de Ágreda (Soria), que ha verbalizado un malestar que en Ferraz prefieren tratar como episodio aislado y no como una corriente organizada.
Las declaraciones llegaron en dos entregas: una entrevista en la Cadena Ser y unas manifestaciones a Heraldo de Soria. En ambas, el regidor advirtió de que mantener a Sánchez como candidato ‘le va a pasar factura al PSOE’ y describió un ‘gran rechazo social’ al presidente del Gobierno. Es un testimonio único, sin contraste independiente, y conviene leerlo con esa cautela.
Alonso no es una voz nueva. Exsenador y dirigente histórico de la federación soriana, lleva tiempo expresando en público sus diferencias con la dirección federal. Su testimonio pertenece a la disidencia declarada, no al rumor de pasillo: no hay candidatura alternativa en construcción, sino un cargo electo que se desmarca a seis semanas de las urnas.
Qué ha dicho exactamente el regidor de Ágreda
El eje de su reflexión es la coherencia. ‘Aunque todavía no lo he decidido, es una reflexión que estoy haciendo’, ha explicado sobre su voto el 29 de noviembre. Y añadió: ‘Una cuestión fundamental en la política es que debe haber coherencia, el respeto a la palabra dada, y en esta legislatura ha habido incoherencias’.
En la misma línea sostuvo que ‘no hay que hacer todo para mantenerse en el poder’ y que el PSOE ‘no ha sido coherente atendiendo posiciones extremistas’ hasta ‘perder el centro social’. Ahí está la clave: en un partido que gobierna, la discrepancia de un alcalde no se mide por su peso orgánico, sino por la caja de resonancia que encuentra fuera.
Un regidor contra su partido no mueve encuestas: mueve relato. Y en política el relato, cuando se repite, acaba pesando más que los votos que lo desmienten.
Hay un detalle que matiza lo anterior. Alonso rechaza formar parte de las listas al Congreso y al Senado por Soria —el partido le había llamado para su confección— ‘hasta que Page no lidere el partido’. No es un candidato desplazado. Es un militante que se aparta.
Page, el nombre que incomoda en el debate interno

El regidor sitúa al presidente de Castilla-La Mancha como referente: ‘Creo que el PSOE tiene otros valores y otras personas que actualmente tienen una posición residual, como es el caso de Emiliano García-Page, que es el único presidente que tiene mayoría absoluta en el país’. La cita es suya. Emiliano García-Page gobierna con mayoría absoluta una comunidad de más de dos millones de habitantes y es el único barón socialista con esa holgura parlamentaria.
La relación entre Ferraz y el Palacio de San Gil nunca ha sido cómoda, y tampoco rupturista. Page ha marcado distancia en financiación autonómica en política territorial y en el tono general de la legislatura, sin romper la disciplina de voto ni el marco de la Ejecutiva Federal. La dirección federal ha gestionado esas diferencias como lo que son: un debate interno necesario en un partido de gobierno que representa sensibilidades distintas.
Lo que sí ha cambiado es el calendario. Con las generales del 29 de noviembre en el horizonte, cada declaración de un cargo local pasa a leerse como termómetro. La red municipal socialista es la más extensa del país: miles de concejales y centenares de alcaldías sostienen la estructura donde la marca nacional llega con más dificultad. De ahí que la dirección federal mida con cuidado el tono.
Fuentes de la dirección federal consultadas por esta redacción descartan que exista una corriente organizada detrás de ese malestar y sitúan el episodio en el terreno de lo excepcional, dentro de una militancia que en su inmensa mayoría sigue alineada con el secretario general. Es la lectura oficial. La otra es la que convierte a un alcalde de una villa soriana en titular nacional durante veinticuatro horas.
El Eje del Poder Socialista
En Ferraz conviven dos certezas: el liderazgo de Sánchez está ratificado por los congresos y por las urnas, y el partido necesita cohesionado su flanco territorial. Los barones —Page en Castilla-La Mancha, Adrián Barbón en Asturias, María Chivite en Navarra, Salvador Illa desde la Generalitat— funcionan hoy como activos de gestión más que como piezas de una disputa sucesoria. Nadie ha abierto ese melón. Ni siquiera quien se lo reclama al presidente desde un ayuntamiento.
El aterrizaje territorial es limitado, pero significativo. Ágreda es un municipio pequeño de la España vaciada, justo donde el PSOE necesita que la marca funcione sin matices. Castilla-La Mancha, con mayoría absoluta socialista, ejemplifica mejor que ninguna otra comunidad el argumentario de gestión: sanidad, educación y servicios sociales con presupuesto propio. Ese contraste —partido fuerte en los territorios, relato nacional bajo presión— es el campo de batalla del 29-N.
En el Congreso, el Grupo Parlamentario Socialista mantiene su disciplina sin fisuras visibles y la coalición con Sumar no se ha visto afectada por este tipo de episodios. Los socios parlamentarios tampoco tienen aquí margen: es un asunto interno. Lo que sí puede pesar es el efecto acumulativo. Cada testimonio aislado, sumado a otros, construye una atmósfera. Y las atmósferas, en campaña, se traducen en conversaciones de bar.
Hay un precedente que la dirección federal tiene grabado: el Comité Federal (el máximo órgano del partido entre congresos) de octubre de 2016, cuando la dimisión de Sánchez como secretario general abrió la abstención que permitió investir a Mariano Rajoy. Aquella crisis no nació de una escisión, sino del goteo de voces que decían representar al PSOE de verdad. Ahora el partido llega a las urnas con el liderazgo ratificado.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: Unidad en torno a un liderazgo ratificado y primacía de la gestión territorial frente al ruido interno.
- Protagonista: Emiliano García-Page (presidente de Castilla-La Mancha), señalado como referente por un alcalde crítico.
- Próximo hito: Las elecciones generales del 29 de noviembre y la confección definitiva de las listas al Congreso y al Senado.

