Aitor Esteban certifica el agotamiento de la coalición PNV-Sánchez. El presidente del PNV sostiene, en una entrevista publicada este domingo, que al Gobierno de coalición ‘se le acabó el combustible’ y que Pedro Sánchez ya sopesaba el adelanto electoral antes de que el Congreso tumbara los decretos de vivienda.
La advertencia que el PNV venía haciendo en privado
No es una frase nueva en su boca. Esteban llevaba meses avisando, en los pasillos del Congreso y en las comidas de Sabin Etxea, de que la legislatura entraba en la fase de la resistencia pura. La diferencia es que ahora lo pone por escrito y con reloj: 48 horas antes de que el Pleno rechazara el paquete de vivienda, viajó a Madrid y trasladó en privado su sospecha de que La Moncloa manejaba un adelanto incluso en el escenario de ganar la votación.
Su lectura del ciclo tiene una imagen precisa. Contaba el viernes en Sabin Etxea, la sede central del PNV en Bilbao, que el presidente del Gobierno vivía la hipótesis del adelanto ‘como cambiar de ventana’ después de que todo hubiese estado centrado en Ceuta. Traducido a lenguaje político: el desgaste acumulado pesaba más que el resultado de una votación concreta.
Y añadió el argumento de fondo, el que más incomoda en Ferraz: ‘La legislatura tenía que tener un propósito, no gobernar por gobernar, solo resistir. Ya no tenía sentido’. Para el PNV, el Ejecutivo habría entrado en una dinámica de pura supervivencia parlamentaria, y eso, sostiene, se nota en cada negociación.
Gobernar por convicción o gobernar por inercia
En La Moncloa la réplica es otra. Fuentes del Ejecutivo sostienen que la legislatura no se mide por una votación perdida sino por el calendario social cumplido, y que el paquete de vivienda —el que decayó en el Congreso de los Diputados a comienzos de octubre— era precisamente la pieza llamada a ordenar el esfuerzo del último tramo: alquileres, parque público y protección para los hogares con menos margen. La dirección del Grupo Parlamentario Socialista mantiene que el problema fue de aritmética, no de propósito.
Un socio que anuncia en voz alta el final del recorrido no rompe la coalición: fija el marco en el que se negociará el próximo tramo.
La aritmética, en cualquier caso, es la que manda. El PNV ha sido socio preferente de todos los gobiernos socialistas desde 2018: respaldó la moción de censura contra Mariano Rajoy y acompañó los Presupuestos que sostuvieron la anterior legislatura. Su peso en el hemiciclo no es decisivo por volumen, pero sí por posición: cuando el Partido Nacionalista Vasco se descuelga, el resto de la mayoría miran al hueco.
Ferraz ha leído el movimiento como un aviso, no como una ruptura. En la dirección federal recuerdan que Esteban habla también para su parroquia y que ninguno de los socios de la investidura tiene incentivo para forzar una cita electoral que no controla. Eso sí, admiten que la negociación parlamentaria entra en una fase más costosa.

El Eje del Poder Socialista
El primer frente es interno. Ferraz afronta el reto de sostener la mayoría con socios que ya hablan en clave postelectoral, y ese debate atraviesa al partido. Emiliano García-Page lleva meses advirtiendo del coste de gobernar con demasiadas hipotecas ajenas; Adrián Barbón y María Chivite reclaman que el discurso de la vivienda llegue intacto a sus territorios, y en el PSC de Salvador Illa la relación con Junts funciona como espejo de lo que ocurre en Madrid. Nadie plantea ruptura; todos piden dirección.
El segundo frente es social y territorial. El paquete de vivienda no era una norma abstracta: su contenido aterriza en las comunidades, que son las que gestionan suelo, licencias y parque público. Castilla-La Mancha, Asturias, Navarra y Cataluña habían hecho de la vivienda una de sus banderas de legislatura, y el varapalo del Congreso les deja sin el respaldo estatal con el que contaban. Ahí se juega la coalición su credibilidad social, mucho más que en cualquier disputa de encaje parlamentario.
La lectura a medio plazo remite a un precedente que el PSOE no olvida. En 2019, la falta de acuerdo para la investidura condujo a una repetición electoral que reordenó el tablero. Los socialistas sostienen que aquella lección opera ahora en sentido inverso: quien fuerza la cita paga el coste. El PNV, mientras tanto, mantiene abiertos los canales y no ha cerrado ninguna puerta. Lo que se dirime en las próximas semanas es si la mayoría reconstruye su aritmética en el próximo Pleno o si, como sostiene Esteban, el combustible ya está gastado.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: Frente al relato del agotamiento, Ferraz quiere instalar que la legislatura tiene agenda social y que la vivienda sigue siendo la bandera de la coalición.
- Protagonista: Aitor Esteban (presidente del PNV), con Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE) como referencia obligada en la respuesta socialista.
- Próximo hito: La ronda de contactos con los grupos parlamentarios para reconstruir la mayoría antes del próximo Pleno del Congreso, pendiente de confirmación por Ferraz.

