Felipe VI y Sánchez se intercambian dardos a través de sus confesores, Zarzalejos y Palomera

Las complicadas relaciones entre Felipe VI y Pedro Sánchez, jefe del Estado y presidente del Gobierno, respectivamente, atraviesan un nuevo episodio de tensión a raíz de la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla. El desplazamiento ha abierto un nuevo frente mediático entre dos periodistas que mantienen interpretaciones contrapuestas sobre el papel de la Corona: José Antonio Zarzalejos, exdirector de El Correo y ABC y próximo a la Casa Real, y Esther Palomera, adjunta a la dirección de elDiario.es y copresentadora de ‘Malas lenguas’ en RTVE, con una buena relación profesional con el presidente socialista.

El pasado 15 de octubre, ambos publicaron sendos artículos que reflejan esas diferencias. Zarzalejos firmó en El Confidencial la tribuna ‘Felipe VI, un rey ¿de usar y tirar?’, en la que reprocha al Gobierno de Sánchez el trato dispensado al monarca y alerta de un debilitamiento de la institución. Ese mismo día, Palomera publicó en elDiario.es ‘El rey se politiza’, una crítica a la estrategia de comunicación de la Casa Real, que guarda similitudes con la de Franco, y a la creciente presencia pública del jefe del Estado con ánimo de intervenir en el tablero político en favor del PP y la ultraderecha.

Las dos tribunas parten de los mismos acontecimientos, pero llegan a conclusiones opuestas. Mientras Zarzalejos presenta a Felipe VI como una figura institucional que ha ganado reconocimiento frente a una clase política cuestionada, Palomera advierte de que las nuevas formas de comunicación de la Corona pueden acercarla a determinadas posiciones políticas y comprometer la neutralidad que debe caracterizar a una monarquía constitucional.

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Zarzalejos defiende a Felipe VI frente a Sánchez

La relación de Zarzalejos con la Casa Real es conocida en los círculos políticos y periodísticos. El exdirector de ABC mantiene una relación cercana con Felipe VI, al que ha dedicado análisis y obras como ‘Felipe VI. Un rey en la adversidad’, publicada cuando la institución atravesaba gravísimas dificultades de imagen y cuestionamientos sobre su respaldo ciudadano.

El periodista ha ejercido en distintas etapas como una voz de referencia para sectores moderados de la derecha mediática. Su negativa a respaldar las teorías conspirativas sobre los atentados del 11 de marzo de 2004 le costó el puesto al frente de ABC. Sin embargo, su posición actual se desarrolla en un escenario mediático distinto, en el que ‘El Confidencial‘ ha recibido críticas por su progresivo desplazamiento hacia posiciones conservadoras.

En su tribuna del 15 de octubre, Zarzalejos reprocha a Sánchez que, según su interpretación, haya condicionado durante años la presencia del monarca en Ceuta y Melilla. El periodista sostiene que Felipe VI habría querido viajar antes a estos territorios y que el presidente del Gobierno se habría opuesto hasta que el desplazamiento adquirió utilidad política para el Ejecutivo.

Este es uno de los pasajes centrales del artículo:

«En el peor momento político para Pedro Sánchez, el Rey ha viajado a Ceuta y Melilla. Ha hecho falta que la primera de ellas haya sido invadida (sí, invadida) por 80.000 inmigrantes (y entre ellos, infiltrados de todo jaez) para que el presidente del Gobierno concediese su refrendo al desplazamiento de Felipe VI y de la Reina a esos territorios nacionales. El jefe del Estado, y eso consta, habría querido viajar allí mucho antes (por ejemplo, tras la avalancha de 2021), pero Sánchez siempre se opuso. Dejó de hacerlo cuando calculó que la visita real tenía la virtualidad de alterar el marco de referencia de la crisis ceutí y diluir su presencia en la conversación pública».

La caracterización de la llegada de migrantes como una «invasión» y la referencia a supuestos infiltrados forman parte del planteamiento del articulista. Zarzalejos utiliza ese episodio para cuestionar tanto la gestión política de la crisis como el momento elegido para autorizar la visita real.

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El periodista también recurre a la visita de Felipe VI a Paiporta, el 3 de noviembre de 2024, después de la devastación provocada por la dana. Aquel desplazamiento, marcado por las protestas y la tensión con las autoridades, supuso para Zarzalejos un punto de inflexión en la relación entre la Corona y el Gobierno.

«Felipe VI acudió a Paiporta (3 de noviembre de 2024, cuando las troneras mediáticas sanchistas publicaron que el Rey se ‘había empeñado’ en ir) y allí se produjo un punto de inflexión en la relación con el Gobierno, porque el jefe del Estado se convirtió en el contrapunto de un Sánchez que en el episodio representó a una clase política desestimada por la ciudadanía, en tanto que esta mostró el aprecio por la magistratura de Felipe VI que, además de transmitir seriedad, también emite la vibración de sobriedad y el cumplimiento de su deber».

Zarzalejos sostiene que el monarca ha conseguido proyectar una imagen de cercanía y cumplimiento del deber frente a una clase política cuestionada por parte de la ciudadanía. Su crítica se extiende también al trato institucional que Sánchez dispensa al jefe del Estado, héroe conservador desde su polémica intervención sobre el procés el 3 de octubre de 2017.

«El Rey merece una consideración que no ha tenido, sea por tirios, sea por troyanos. Ejemplo: Pedro Sánchez, cuando convocó las elecciones generales para el día 29 de noviembre, no se dirigió, previamente a su declaración institucional, a la Zarzuela —se limitó a una llamada telefónica— para comunicárselo presencialmente al jefe del Estado y darle cuenta de sus razones (que son de Estado y sobre las que el monarca debe estar informado). Y no es una anécdota. Es una categoría. Y así, de anécdota categórica a anécdota categórica, se va desperfilando la institución que es la piedra de bóveda del sistema constitucional».

Felipe VI
Leonor y Felipe de Borbón. Foto: EP.

El exdirector de ABC considera que la falta de deferencia hacia el monarca no es una cuestión meramente protocolaria, sino un síntoma de la pérdida de consideración hacia una institución que define como fundamental para el sistema constitucional.

Palomera cuestiona la estrategia de la Casa Real

La lectura de Esther Palomera es radicalmente diferente. En ‘El rey se politiza’, la periodista pone el foco en la estrategia desarrollada por la Casa Real para aumentar la presencia de Felipe VI sobre el terreno, favorecer el contacto directo con los ciudadanos y multiplicar las intervenciones espontáneas ante las cámaras, más allá de los discursos y actos institucionales tradicionales.

Palomera considera que esta transformación no es inocua. A su juicio, los baños de masas, las banderas y los vítores que acompañan algunas apariciones del monarca evocan una tradición histórica que vincula a la monarquía española con el franquismo. La periodista establece un paralelismo entre las actuales imágenes de exaltación monárquica y los reportajes del NO-DO en los que Francisco Franco visitaba distintos territorios para proyectar una imagen de unidad y firmeza.

Este es uno de los fragmentos más críticos de su tribuna:

«Los baños de masas, la estética patriótica, la liturgia institucional, los vítores, la lluvia de banderas y las calles abarrotadas evocan un pasado que mejor no recordar. O sí. Nunca está de más. La Monarquía española está indefectiblemente ligada al franquismo y estos días de fervor monárquico son inevitablemente una dosis de recuerdo de aquello. Tanto cortesanismo entusiasta y tanto reportaje de exaltación desprende el mismo aroma de los panegíricos del NO-DO en los que el dictador acudía a las plazas de soberanía en momentos de tensión para lanzar mensajes de firmeza y unidad».

La periodista también apunta a un cambio en la estrategia de comunicación de la Casa Real desde la llegada del diplomático Camilo Villarino a la Jefatura de la Casa del Rey. Según su análisis, se ha reforzado una forma de actuar que busca una mayor exposición pública del monarca, con más conversaciones improvisadas ante las cámaras y una presencia más directa en situaciones de crisis.

«Hace tiempo que Casa Real decidió un cambio hacia una mayor presencia del monarca sobre el terreno, un contacto más directo con los ciudadanos y algunos «medios» y muchas más conversaciones espontáneas ante las cámaras fuera del formato clásico de los discursos. Desde la llegada del diplomático Camilo Villarino a la Jefatura de la Casa, hay un giro cada vez más evidente en la forma de estar y de hacer en una monarquía que es constitucional y que no debe traspasar según qué límites de acuerdo a lo pactado el día que el Congreso un 4 de julio de 1978 rechazó una enmienda del diputado de ERC Heribert Barrera para que España fuera una República».

La visita a Ceuta y Melilla encaja, para Palomera, en esa estrategia. Frente a quienes consideran que los Reyes han devuelto el ánimo a la población de estos territorios, la periodista cuestiona la escenografía y la interpretación política de las imágenes difundidas.

«Hay cortesanos que sostienen que los reyes han devuelto la alegría a Ceuta y análisis que apuntan a una filmación del NO-DO para las que se quitaba de en medio todo lo que estorbaba y afeaba la visita».

Las tribunas publicadas el 15 de octubre muestran hasta qué punto la disputa entre Zarzuela y Moncloa se ha trasladado al terreno mediático. Zarzalejos ve en Felipe VI una figura institucional que merece mayor respeto frente a un presidente al que reprocha sus decisiones. Palomera observa una Corona cada vez más politizada en favor de la derecha.