Landaluce dimite como alcalde para esquivar la moción de censura en Algeciras

Landaluce lleva quince años al frente del Ayuntamiento y sostiene que las acusaciones son 'falsas y organizadas'. La renuncia llega dos días después de su cita en el juzgado y tres antes del pleno que debía desalojarle.

José Ignacio Landaluce dimitirá como alcalde de Algeciras el próximo 25 de octubre. Lo hace tres días antes de la moción de censura que han registrado Vox y el PSOE y que iba a desalojarle de la Alcaldía tras quince años en el cargo.

El anuncio lo hizo el propio regidor del PP este lunes, en un vídeo difundido en sus redes sociales. En él sostiene que los hechos que se le atribuyen son ‘absoluta y rotundamente falsos’ y afirma que la verdad ‘saldrá a la luz’ y que quienes están detrás de ‘estas falsas y organizadas acusaciones responderán ante la justicia’. La renuncia, dice, es ‘forzada’ por la falta de apoyos en el gobierno municipal, y se irá ‘con la conciencia tranquila.

Qué hay detrás de la moción de censura registrada por Vox y el PSOE

La moción de censura es el instrumento que la legislación electoral reserva a los plenos municipales para retirar la confianza a un alcalde a mitad de mandato: exige mayoría absoluta de la corporación y un candidato alternativo dispuesto a asumir la Alcaldía. En Algeciras la registraron Vox y el PSOE después de que dos militantes del PP denunciaran al regidor por supuestas agresiones sexuales.

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El calendario que se abre ahora es apretado. Landaluce tiene cita en el juzgado el viernes 23 de octubre por una de las dos denuncias, presenta su renuncia el domingo 25 y la moción de censura estaba convocada para el miércoles 28. Tres fechas encadenas.

El fundamento de la iniciativa es de responsabilidad política antes que penal. Un alcalde con dos denuncias de ese calibre no puede seguir despachando en el sillón mientras el procedimiento avanza; ese es el terreno sobre el que Vox ha decidido plantar batalla. La operación ha dejado al PP sin la coartada de un ajuste interno entre socios: el desalojo no llegaba desde su espacio político, sino desde la exigencia de que las acusaciones se sustancien fuera del despacho oficial.

La renuncia tres días antes del pleno no anula el fondo del asunto: desplaza la pregunta de la moción de censura a la sucesión en la Alcaldía.

Con la dimisión, el regidor trata de desactivar el marco de la votación. Sin alcalde al que censurar, no hay pleno que retrate a nadie.

Qué posibilidades tiene de prosperar la moción de censura

En términos prácticos, la renuncia deja la moción sin objeto. El instrumento se dirige contra la persona del regidor y decae si este abandona el cargo antes de que se celebre la sesión. La corporación tendrá que resolver después la investidura de un nuevo alcalde, con la aritmética de concejales como única brújula y con el PP ante la papeleta de designar a un sustituto.

El PSOE andaluz no ha esperado a la votación para mover ficha. Su vicesecretaria general, María Márquez, ha acusado al presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, y al presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, de ‘tapar, callar y proteger’ al alcalde. Les ha exigido ‘dar la cara’ y ‘asumir responsabilidades’, ha sostenido que a los populares les importan ‘un pimiento’ los derechos de las mujeres y ha reclamado expulsar a este tipo de cargos.

Queda por ver cómo resuelve el PP la sucesión y si la dirección andaluza asume algún coste político por el caso. La respuesta no es menor: Algeciras es una de las plazas municipales de referencia de la provincia de Cádiz y el asunto llega con el curso político ya en marcha.

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La lectura estratégica: el coste para el PP y el flanco que ocupa Vox

Algeciras no es un episodio aislado en la relación entre PP y Vox. Desde la ruptura de los gobiernos de coalición autonómicos, cada desencuentro entre ambos partidos se ha leído en clave de pulso por el espacio de la derecha. La moción de censura introduce un matiz relevante: aquí Vox no presiona al PP desde dentro de una institución compartida, sino desde fuera y con las firmas del PSOE en el mismo documento.

El rédito para la formación de Santiago Abascal es doble. Refuerza su discurso de exigencia de responsabilidad política en un asunto de presuntas agresiones sexuales, un terreno en el que los populares se han movido con incomodidad. Y deja al PP la carga de explicar por qué sostuvo a su alcalde hasta tres días antes del pleno. Ese es el flanco que la dirección de Vox busca en la derecha: un asunto donde la diferencia de criterio sea visible sin necesidad de subir el tono.

El próximo hito es el miércoles 28 de octubre. Si la renuncia se consuma el domingo 25, la sesión quedará reducida a un trámite y el foco se trasladará a la investidura del nuevo regidor. Ahí se medirá el alcance real del movimiento: en quién gobierna Algeciras y con qué apoyos. La plaza andaluza queda, en todo caso, como un aviso para el PP en el arranque del curso y como una prueba de que Vox está dispuesto a romper la fila cuando el coste político recae en el adversario.