Page vuelve a desmarcarse de Sánchez y esquiva la campaña del 29-N: «Estoy a las órdenes de Castilla-La Mancha»

El presidente castellanomanchego condiciona su presencia en los mítines a lo que decida su federación y evita valorar el lema federal de campaña. Reivindica el decálogo de vivienda avalado en Santander y el bloqueo de la ley del suelo como rémora.

Page vuelve a desmarcarse de Sánchez con una precisión calculada: la campaña del 29-N se decide en Castilla-La Mancha, no en Ferraz.

El presidente castellanomanchego respondió este lunes, tras un acto con autónomos en Madrid, que él está ‘a las órdenes de lo que me digan en el partido en Castilla-La Mancha’. Y lo repitió, con retranca y con intención: ‘En Castilla-La Mancha’. La frase llega dos días después de su ausencia del Comité Federal que ratificó las candidaturas socialistas en Fuenlabrada, una cita que su entorno despachó como ‘una reunión de trámite’ sin capacidad de intervención para los dirigentes territoriales.

La paradoja la maneja Page con soltura: es secretario general del PSOE de Castilla-La Mancha y, a la vez, presidente autonómico. Cuando dice ‘el partido en Castilla-La Mancha’ no esquiva una pregunta, responde a otra. La dirección federal no ordena su agenda; la federación que él pilota, sí.

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El alcance real del ‘en Castilla-La Mancha’

El barón más crítico con Sánchez no ha cerrado la puerta a la campaña. La ha condicionado. Y esa diferencia, en plena precampaña, es un mensaje nítido para Ferraz: el socialismo castellanomanchego aportará lo que su organización decida aportar, con su calendario y su argumentario. Ninguna de las plazas donde el PSOE gobierna se activa por decreto desde la calle Ferraz, y menos cuando quien gobierna lleva años construyendo perfil propio.

Page tampoco quiso valorar el lema elegido por la dirección federal, ‘la fuerza de la voz’. ‘Están convocadas las elecciones, por tanto, no voy a hacer ninguna consideración electoral’, zanjó. Es la misma prudencia del 5 de octubre, el día en que Sánchez anunció el adelanto al 29-N, cuando advirtió de que nadie podría pedirle que aparcara sus posiciones: ‘Lo que no me van a poder pedir nunca es que renuncie a mis ideas, a mis proyectos, a mis argumentos y a mis postulados’.

Un barón no se mide por lo que grita en un mitin ajeno, sino por lo que decide sobre su propio terreno cuando el cartel está por cerrar.

Donde sí entró fue en el terreno de las políticas. Sobre la subida del salario mínimo interprofesional que el Gobierno prevé aprobar, defendió que debe garantizar ‘un sustento digno’ y que el trabajo ‘no sea esclavo. Añadió un matiz que habla al electorado de rentas medias: ‘Están subiendo también mucho los costes de la vida, de manera que es inevitable, una permanente adaptación de las condiciones de vida de los trabajadores’.

En vivienda reivindicó su propio papel. Recordó que Castilla-La Mancha llevó un decálogo sobre vivienda a la Conferencia de Presidentes de Santander, aceptado por unanimidad por derecha e izquierda, y situó el bloqueo de la ley del suelo en el Congreso como obstáculo principal: ‘El problema de la vivienda es muy difícil de arreglarlo si la ley del suelo sigue bloqueada como está en el Congreso de los Diputados’.

La campaña del 29-N sin Page en el cartel

Sobre Ferraz no planea la duda de si Page subirá al escenario, sino la de cuánto pesará su ausencia. El PSOE afronta el 29-N con la necesidad de movilizar a su electorado en todos los territorios, y Castilla-La Mancha es una de las federaciones donde el partido rinde mejor. Un presidente autonómico que no se prodiga en la campaña nacional resta músculo al relato de unidad, aunque sume autonomía al discurso territorial.

Su reflexión sobre la remontada funcionó como mensaje a dos bandas: ‘Las elecciones son como los melones, hasta que no se terminan de abrir no se sabe si saben bien o saben mal’. Reconoció que la remontada es posible y que ese debe ser el ‘espíritu’ del partido, pero añadió la condición: ‘Lo que más me interesaría a mí como español es que se vote en positivo, que se vote por un planteamiento, por un proyecto, no que se vote a la contra’.

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Es una tesis de campaña distinta a la que suele instalarse en los tramos finales de cualquier contienda: menos confrontación, más propuesta. Y un aviso: España necesita ‘recuperar entre todos espacios de ciertos consensos, al menos de cierta escucha’.

El Eje del Poder Socialista

En Ferraz no ha habido respuesta pública a la precisión del presidente castellanomanchego hasta el cierre de esta pieza, y ese silencio ya es una lectura. La dirección federal conoce el guion: Page marca perfil propio desde hace años desde una federación que rinde. El Grupo Parlamentario Socialista afronta una campaña en la que cada escaño cuenta y en la que el discurso de la unidad pesa tanto como el de la gestión. La oposición ya tiene preparada su frase —que si el PSOE no se pone de acuerdo consigo mismo, mal puede gobernar—; el argumentario socialista la desmonta con un dato simple: un partido que discute en público no esconde sus debates, los administra.

El aterrizaje territorial del episodio es doble. La vivienda, primero: el decálogo que Castilla-La Mancha llevó a la Conferencia de Presidentes de Santander demuestra que el PSOE tiene propuestas que la derecha vota a favor cuando no están en juego las siglas. El salario mínimo, después: cada subida se mide en las nóminas de los territorios donde gobierna el partido, y Page lo recordó sin necesidad de nombrar a Moncloa. Ahí el partido rema a favor, y no es un detalle menor en plena precampaña.

La historia del PSOE está llena de presidentes autonómicos que administraron su propio relato —de José Bono a Manuel Chaves— sin que la unidad del grupo parlamentario se resintiera. La diferencia es el calendario: ahora no hay margen para el ruido. El riesgo real no es que Page falte a un mitin, sino que la campaña del 29-N se lea como un pulso entre barón y dirección federal cuando lo que está en juego es la movilización del electorado de centroizquierda. El primer examen llega con el arranque formal de la campaña y el cierre de los carteles territoriales.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: Unidad territorial y gestión frente al ruido: el PSOE llega al 29-N con gobiernos que acreditan políticas sociales.
  • Protagonista: Emiliano García-Page (presidente de Castilla-La Mancha y secretario general del PSOE castellanomanchego).
  • Próximo hito: Arranque de la campaña del 29-N y cierre de los carteles territoriales socialistas.