Acesur ha arrancado en Vilches (Jaén) la construcción de una planta agrivoltaica de 3,65 MW sobre olivar en producción, con 3 MWh de baterías, que abastecerá íntegramente su planta de envasado de aceite. El proyecto lo desarrolla Greening.
La instalación se levanta sobre un olivar ya productivo, colindante con la factoría de la compañía sevillana, y no contempla el arranque de un solo árbol. Toda la electricidad generada tiene un único destino: la planta de envasado. Es autoconsumo industrial en sentido estricto, sin venta a red como negocio principal. Vamos a los datos.
3,65 MW de agrivoltaica sobre un olivar que sigue dando aceituna
El conjunto sumará más de 5.150 módulos fotovoltaicos montados sobre estructuras metálicas elevadas más de 4 metros sobre el suelo, sustentadas por pilares de acero anclados en cimentaciones de hormigón. Esa altura no es estética: permite que la maquinaria agrícola, incluida la cosechadora, siga operando por debajo de los paneles. La campaña de recolección continúa con normalidad. Sin suelo nuevo.
Detrás del proyecto está Greening, compañía con sede en Granada especializada en renovables, que combina aquí generación solar y producción agrícola en la misma superficie. La tecnología no llega virgen: se validó en fases sucesivas, desde simulaciones bioclimáticas teóricas y ensayos de laboratorio en condiciones climáticas controladas hasta un prototipo instalado en un olivar tradicional de secano. Según la empresa, los resultados de dos cosechas consecutivas han demostrado que generación solar y cultivo del olivo pueden convivir.
El respaldo público llega del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, dependiente del MITECO, que ha concedido al proyecto una ayuda de 2,8 millones de euros para integrar tecnologías renovables en procesos industriales. La subvención cubre parte de una inversión cuyo montante total la compañía no ha detallado.
La agrivoltaica deja de ser un prototipo de laboratorio cuando el panel paga la factura de una fábrica y el olivar sigue produciendo debajo.
Paneles a cuatro metros: qué gana el olivar y qué gana la fábrica
El argumento agronómico del diseño elevado no es menor. Los responsables del proyecto sostienen que la cubierta fotovoltaica reduce la temperatura del suelo, retiene humedad y mejora el rendimiento del cultivo en un entorno de secano como el de Jaén, donde el olivar pelea cada año contra el estrés hídrico. Traducido a emisiones: la planta de envasado se descarboniza sin ocupar superficie agrícola adicional.
La mayoría de las instalaciones agrivoltaicas en España opta por estructuras elevadas para cultivos leñosos, aunque pocas lo hace sobre olivar en plena producción y con vocación industrial. Aquí el detalle que cambia todo es la escala: no es una parcela demostrativa, es una instalación que alimenta una línea de envasado.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Capacidad: 3,65 MW sobre olivar en producción, con más de 5.150 módulos elevados más de 4 metros.
- Almacenamiento: 3 MWh de baterías para optimizar el consumo y dar flexibilidad a la fábrica.
- Inversión: ayuda pública de 2,8 millones de euros del IDAE; el importe total no está detallado en la fuente oficial.
- Equivalencia tangible: toda la electricidad generada se destina al autoconsumo de la planta de envasado de Acesur.
La letra pequeña: primer proyecto olivovoltaico a escala industrial
Conviene separar el hecho del titular. Lo confirmado es el arranque de obra de una planta de 3,65 MW, la configuración elevada y una ayuda pública de 2,8 millones. Lo que no ha publicado la compañía es la inversión total, ni qué porcentaje de la demanda eléctrica de la fábrica cubrirá la instalación, ni cuántos kWh anuales estima generar. Sin esos tres datos, la dimensión real del ahorro energético queda en el aire. La letra pequeña manda.
Aun así, el movimiento encaja en el mapa de la transición. El autoconsumo industrial es una de las palancas que la normativa europea empuja de forma indirecta: la Taxonomía Verde exige justificar qué parte del negocio es realmente sostenible y la directiva CSRD obliga a reportar emisiones de alcance 1 y 2 con dato verificable. Para un envasador de aceite, cuyo consumo energético se concentra en la factoría, producir su propia electricidad es a la vez una cobertura de precio y una línea menos en el inventario de emisiones. El Fit for 55 y el precio del CO2 en el mercado europeo empujan en la misma dirección.
El precedente comparable está en el resto de la agrivoltaica europea: instalaciones sobre viñedo, frutales y cultivos herbáceos que han demostrado que la sombra parcial no resta rendimiento si el diseño es el correcto. La particularidad de Vilches es el olivar, cultivo dominante en Jaén y con una superficie que convierte cualquier solución replicable en un mercado de gigavatios. Ese es el interés real del proyecto: no los 3,65 MW, sino la posibilidad de repetirlos cientos de veces sobre el mismo tipo de parcela.
Y ahí la pelota está en el tejado de los costes. La estructura elevada con cimentaciones de hormigón encarece el vatio instalado frente a una planta solar convencional, y sin la ayuda del IDAE el modelo difícilmente cierra por sí solo. El prototipo ya está probado. Falta la factura.
Para la próxima generación de proyectos, la clave estará en si Vilches publica datos abiertos de generación y de cosecha durante tres campañas seguidas. Solo entonces la olivovoltaica dejará de ser una promesa con buena ingeniería y se convertirá en un estándar replicable del olivar español.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: 3,65 MW de generación limpia y 3 MWh de almacenamiento que descarbonizan el envasado de aceite sin retirar ni un olivo de producción.
- Modelo que cambia: el suelo agrícola deja de competir con la energía solar; la misma parcela produce aceituna y electricidad simultáneamente.
- Para las próximas generaciones: un modelo replicable sobre miles de hectáreas de olivar de secano, con menor temperatura de suelo y más humedad retenida en un clima cada vez más seco.

