El riesgo país de Argentina rompe los 700 puntos y la banca española ya hace números.
Son 35 unidades en una sola sesión hasta los 710 puntos básicos, un 5,2% más, según el índice que elabora JP Morgan. No se veía una cota parecida desde el 27 de octubre de 2025, cuando tocó los 708. En lo que va de mes el salto es de 103 puntos (+17%); desde enero, de 139 (+24,3%).
Conviene glosar el término. El riesgo país mide el sobrecoste que exige un inversor por comprar deuda argentina en lugar de bonos del Tesoro de Estados Unidos; se expresa en puntos básicos, es decir, en centésimas de punto porcentual. Traducido: cada 100 puntos encarecen la financiación del país y avisan a cualquiera que tenga negocios allí.
Qué hay detrás del salto a los 710 puntos
El detonante externo tiene nombre: la rentabilidad del bono estadounidense a diez años ronda el 5,08%. Cuando el dinero sin riesgo paga eso, los emergentes presentan la factura. El economista Fernando Baer, de Quantum, lo resumía así en declaraciones recogidas por La Nación: ‘el clima afuera no ayuda para disipar dudas locales’.
Pero el diferencial argentino no se explica solo por el contexto global. Desde el 23 de septiembre los comparables emergentes subieron algo más de 30 puntos básicos; Argentina, más de 130. El ciclo político pesa más que el externo, con encuestas que empujan a los inversores hacia posiciones defensivas y una economía que pierde dinamismo.
El mercado, además, ha dejado de comprar promesas. Cuando el indicador rondaba los 400 puntos se descontaba una normalización rápida y la vuelta al financiamiento internacional; nada de eso ocurrió. Las tasas siguen altas, la ventana para emitir deuda continúa cerrada y los vencimientos de 2027 habrá que atenderlos con reservas, colocaciones locales o dinero bilateral.
El indicador no anticipa una quiebra, pero sí un cambio de humor: el mercado ya no paga por adelantado una mejora que no llega.
Lo explicaba Fernando Camusso, director de Rafaela Capital: los 710 puntos ‘no indican necesariamente un deterioro fiscal ni un riesgo inmediato de incumplimiento’, sino que se corrige ‘una expectativa que había sido demasiado optimista’. El castigo se ceba, eso sí, en los bonos con pagos posteriores a las elecciones de 2027.
El Gobierno argentino atribuye la suba a la ‘incertidumbre global. Lo dijo su vocero, Adrián Ravier, cuando el indicador aún marcaba 675 puntos y ya subía. La distancia entre ese discurso y la pantalla de Rava es, en sí misma, un dato.
Por qué Santander y BBVA no pueden mirar para otro lado
Santander y BBVA son los dos grandes bancos españoles con filial propia en el país, y su cuenta de resultados en euros se lee primero en pesos. Cuando el riesgo país se dispara se mueven tres cosas a la vez: el coste de financiarse en el mercado local, el tipo de cambio implícito y la valoración contable de la filial.

La sesión dejó una paradoja que conviene no malinterpretar. Los ADR argentinos que cotizan en Nueva York cerraron en verde y el Merval subió un 1,7% hasta 99.889 unidades, con BBVA entre los mejores (+2,4%), por detrás de Grupo Financiero Galicia (+3,8%). La Bolsa celebra lo que el bono castiga, y esa divergencia suele durar poco.
Para el inversor español la lectura es más prosaica. Argentina ya no pesa en el balance de la banca como hace una década, pero sigue siendo la plaza donde un cambio de reglas se nota en el dividendo. Y el ciclo electoral de 2027 es exactamente eso: una variable política que el mercado descuenta antes de que exista.
Los precedentes que la banca española ya ha pagado
No es la primera vez que el indicador marca el rumbo de las cuentas españolas. En agosto de 2019, tras las primarias argentinas, el riesgo país superó los 1.400 puntos y arrastró la cotización de Santander y BBVA en el Ibex 35. Antes, el corralito de 2001 y la expropiación del 51% de YPF en 2012, con Repsol como damnificada, enseñaron lo mismo: en Argentina el riesgo político no es un adorno del análisis.
La diferencia con aquellos episodios es de grado, no de naturaleza. Las filiales argentinas pesan hoy menos en el capital de los grupos, y eso da margen. Pero el mecanismo sigue intacto: la tasa estadounidense al 5,08% cierra la puerta del crédito, los vencimientos de 2027 aprietan y cualquier encuesta adversa se convierte en venta. Con el indicador un 24,3% más alto que en enero, la pregunta útil no es cuánto subirá, sino cuánto tarda en trasladarse al próximo trimestre.
Conviene seguir tres señales: la comparación con el resto de emergentes, que dirá si el problema es argentino o global; la evolución de los vencimientos de 2027; y el pulso de las encuestas. El riesgo país de Argentina vuelve a ser termómetro para Madrid, no solo para Buenos Aires.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: El riesgo país que elabora JP Morgan supera los 710 puntos, máximo en casi un año, por la subida de tasas en Estados Unidos y la incertidumbre electoral argentina.
- Datos importantes: +35 unidades en una sesión (+5,2%); +17% en el mes y +24,3% desde enero. El bono a diez años de EE. UU. ronda el 5,08%.
- Resumen: Santander y BBVA mantienen filiales en el país, así que la tensión argentina acaba pesando en sus cuentas y en la percepción de riesgo de la banca española en la región.
