La provincia de Pontevedra importó automóviles por valor de 2.157 millones de euros entre enero y agosto, un 163% más que un año antes, mientras sus exportaciones caían un 4,4%. El motor gallego cambia de sentido.
Los datos de comercio exterior que publica el Ministerio de Economía y Comercio dibujan dos curvas que se cruzan. Las compras al exterior de la provincia crecieron un 33,1% hasta los 7.735 millones de euros. Las ventas sumaron 9.841 millones, un 4,4% menos que en el mismo tramo de 2025. El saldo sigue siendo positivo —2.106 millones—, pero el superávit se apoya en una base que se estrecha.
Un superávit de 2.106 millones con el motor en retroceso
El automóvil explica buena parte del desequilibrio. Las exportaciones de vehículos retrocedieron un 11,6%, un descenso que pesa especialmente en Vigo, donde la factoría de Stellantis (el antiguo complejo de PSA-Citroën, primer empleador industrial del área metropolitana) marca el pulso de un centenar largo de proveedores. Los bienes de equipo tampoco ayudaron: cayeron un 6,7%.
En el otro lado de la balanza, las compras de bienes de equipo subieron un 26,4% y el capítulo del automóvil importado se multiplicó por más de dos veces y media. La estadística señala como origen principal los mercados asiáticos, y, muy especialmente China. La provincia que vende coches europeos compra coches chinos, y la factura acaba en la misma cadena industrial.
No es una anécdota de matrículas. Detrás del 163% hay dos decisiones distintas: la del industrial que trae piezas de fuera para montar aquí y la del consumidor que compra vehículo terminado. Cada punto de ese crecimiento es valor añadido que se fabricó en otro sitio.
Pontevedra vende menos coches al mundo y compra bastantes más: el superávit comercial de Galicia se sostiene sobre un cambio de modelo.
Cuarta provincia exportadora, con Murcia y A Coruña pisando los talones

Pontevedra continúa como la cuarta provincia exportadora de España, por detrás de Barcelona, Madrid y Valencia. La diferencia con Murcia y A Coruña se ha estrechado. El puesto se defiende con menos margen del que sugiere la foto fija, y esa es la primera advertencia del semestre.
Entre las cuatro provincias gallegas, Pontevedra registra el mayor incremento de compras exteriores del periodo. Hay una lectura incómoda: el superávit de 2.106 millones se calcula con un exportador que pierde fuelle y un importador que gana peso cada mes. Si la tendencia aguanta el último cuatrimestre, el saldo se estrechará al cierre del año.
La duda razonable es qué compra realmente la provincia. El tirón del 26,4% en bienes de equipo puede leerse como inversión en modernización industrial o como compra de maquinaria que sustituye a la que ya no se produce aquí. No es lo mismo reindustrializar que reponer.
El Laboratorio Gallego
El mapa político gallego importa más de lo que parece. El PPdeG gobierna la Xunta con mayoría absoluta desde 2009, primero con Alberto Núñez Feijóo y después con Alfonso Rueda; el BNG, con Ana Pontón al frente, es la primera fuerza de la oposición, y el PSdeG ocupa la tercera plaza. En el Parlamento de Galicia, 75 diputados y sede en Santiago de Compostela, la política industrial es materia recurrente de comparecencia. El margen real, sin embargo, es estrecho: aranceles, cuotas y política comercial se deciden en Madrid y en Bruselas, no en el Consello de Goberno.
De ahí la lectura nacional. Vigo exporta un 4,4% menos y compra un 33,1% más, y ese patrón no es exclusivo de Galicia: es el mismo que atraviesa la automoción de Zaragoza, Valencia o Navarra. La cuarta provincia exportadora del país funciona como termómetro de un modelo industrial que ensambla con piezas globales y vende en un mercado que se cierra. Ninguna comunidad autónoma puede arancelar un coche chino. Lo que sí puede es decidir si compite por coste o por tecnología.
La política gallega llega a este debate con una ventaja y un lastre. La ventaja es un ecosistema industrial denso alrededor de la ría; el lastre, una dependencia extrema de un solo sector y de una sola planta tractora. La próxima cita es el cierre estadístico de 2026, que se conocerá a comienzos del próximo año, junto al dato de matriculaciones del último trimestre. Si las importaciones siguen creciendo a ese ritmo y las exportaciones no recuperan, el superávit gallego pasará de ser un orgullo a ser una pregunta incómoda en Madrid y en Santiago. El IGE ya publica series que permiten seguir el pulso mes a mes.
Ficha del Caso
- El caso: El comercio exterior de Pontevedra cambia de signo: las compras de automóviles se disparan mientras las ventas de vehículos al exterior retroceden, con Vigo y su industria auxiliar como epicentro.
- Datos importantes: Enero-agosto de 2026. Importaciones totales de 7.735 millones (+33,1%) y automóvil importado de 2.157 millones (+163%). Exportaciones de 9.841 millones (-4,4%), con el vehículo cayendo un 11,6% y los bienes de equipo un 6,7%. Superávit de 2.106 millones.
- Resumen: Pontevedra conserva el cuarto puesto exportador de España y un saldo positivo, pero lo sostiene con menos ventas y más compras. La conexión nacional es directa: el patrón Vigo se replica en otras regiones automovilísticas y ninguna comunidad puede frenarlo por sí sola.

