EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Jóvenes menores de 40 años y familias de hasta 50 sin ahorro previo que quieran comprar casa en la Comunidad de Madrid.
- ¿Cuándo ocurre? La incorporación de Bankinter, Cajamar y Unión de Créditos Inmobiliarios se ha anunciado esta semana; el programa está operativo con 25 millones para el ejercicio 2026.
- ¿Qué cambia hoy? Tres ventanillas más donde preguntar, aunque el porcentaje final lo decide cada entidad según solvencia y tasación.
Mi Primera Vivienda ya tiene doce bancos adheridos y 25 millones de euros para 2026. La Comunidad de Madrid ha cerrado la incorporación de Bankinter, Cajamar, y Unión de Créditos Inmobiliarios, que se suman a las nueve entidades que ya operaban con el programa.
El objetivo no es abaratar la hipoteca, sino romper la barrera que deja fuera a miles de compradores: tener ingresos estables y, aun así, no haber reunido el ahorro previo. En un piso de 300.000 euros, la entrada más los gastos ronda los 45.000. Quien no los tiene, no compra. Da igual que su nómina aguante la cuota.
Las nueve que ya estaban son CaixaBank, Banco Santander, Ibercaja, ING, Unicaja, Kutxabank, ABANCA, Banco Sabadell y Eurocaja Rural. A partir de ahora, el solicitante tiene tres puertas más donde preguntar.
Quién puede financiar el 100% y quién se queda en el 90%
El porcentaje máximo depende de la edad, y ese es el dato que más consultas genera. Los menores de 40 años pueden optar al 100% del precio. Entre 40 y 45, el límite baja al 95%. De 45 a 50, al 90%. Por encima de esa edad no se entra, salvo excepciones para familias con hijos menores a cargo, numerosas o monoparentales.
Hay un segundo filtro: la vivienda no puede costar más de 425.000 euros. Ese tope deja fuera buena parte del producto nuevo del centro y del eje de la Castellana, y concentra las operaciones en la periferia, en municipios del sur y el este, y en la segunda mano. Para una familia que lleve meses buscando en Chamberí, el programa no resuelve nada.
Doce bancos no son doce hipotecas: son doce mostradores donde preguntar por la misma condición, que sigue dependiendo de la nómina de cada uno.
El programa lleva años funcionando por debajo del radar. Según los datos que maneja la Comunidad, más de 4.400 jóvenes han comprado su primera casa en Madrid con esta fórmula. La cifra importa porque desactiva el argumento de que todo esto es un anuncio sin recorrido.
Doce ventanillas no significan doce hipotecas aprobadas

Conviene subrayar una palabra del folleto: máximo. Los porcentajes son techos de financiación, no compromisos. La entidad sigue mirando la solvencia, la estabilidad laboral, el resto de deudas y, sobre todo, la tasación del inmueble. Si esa tasación queda por debajo del precio de la compraventa, el porcentaje se calcula sobre el valor tasado, no sobre lo que se paga.
De ahí que la letra pequeña importe más que el titular. Cada banco aplica sus criterios comerciales, sus tipos y sus vinculaciones. La ventaja real de tener doce entidades es comparativa: obliga a las nuevas a competir con las nueve que llegaron primero, y eso debería notarse en las condiciones antes que en los folletos.
Ascensores, alquiler joven y un mapa de pisos vacíos
El anuncio no se agota en las hipotecas. El Plan Vive Solución Joven prevé 2.500 viviendas de alquiler para menores de 35 años, a las que se suman 600 para colectivos vulnerables gestionadas por la Agencia de Vivienda Social. En San Sebastián de los Reyes, al menos 120 de los 1.000 pisos previstos junto al Hospital Infanta Sofía se reservarán a profesionales sanitarios.
Para quienes ya son propietarios y viven en un edificio sin ascensor, la línea más relevante son los 50 millones para instalarlos, dentro del plan Rehabilitar Madrid, dotado con 450 millones. En paralelo, la Comunidad elaborará un mapa de viviendas deshabitadas para intentar incorporarlas al alquiler. Puedes consultar el detalle de estas líneas en la web oficial de la Comunidad de Madrid.
Del Plan Alquila a Mi Primera Vivienda: el mismo muro, veinte años después
Madrid lleva dos décadas intentando el mismo ejercicio: que el mercado deje de expulsar a quien tiene ingresos pero no patrimonio. El Plan Alquila de 2008 ya buscaba conectar propietarios e inquilinos con una garantía pública detrás. Mi Primera Vivienda hace lo propio en el lado de la compra, con la banca como intermediaria necesaria. El diagnóstico no ha cambiado; los instrumentos, sí.
Otras comunidades han elegido caminos distintos. Cataluña optó por avalar una parte del precio de compra para los más jóvenes a través de su instituto de finanzas, con un esquema en el que la administración responde si el comprador no puede. Madrid prefiere elevar el porcentaje de la hipoteca y dejar el riesgo en el banco. Son dos maneras de repartir la misma incertidumbre, y conviene saber cuál se está usando antes de firmar.
El punto débil del modelo madrileño es de escala. Veinticinco millones no mueven un mercado de decenas de miles de operaciones al año; mueven miles de casos, y solo mientras el banco quiera. A eso se suma que el tope de 425.000 euros y la geografía del producto asequible limitan el mapa real del programa a una parte de la región.
Mientras, el interesado tiene una tarea concreta: comprobar su tramo de edad, verificar que el piso no supere el tope y sentarse con cada una de las doce entidades, porque la respuesta no será la misma en todas. El calendario lo pone cada oficina, no la nota de prensa. Y el resultado se sabrá cuando alguien firme o cuando le digan que no.

