Aznar alerta junto a Duque en Colombia: el populismo busca transformar la democracia

El expresidente del Gobierno español y el expresidente colombiano analizaron en la Universidad de La Sabana las tres amenazas que, a su juicio, erosionan las democracias liberales. El debate abordó también la agenda fiscal colombiana y los riesgos de la inteligencia artificial.

En Bogotá, Aznar y Duque han vuelto a avisar de lo mismo: el populismo no sale a la calle, transforma la democracia desde dentro.

El escenario no era casual. La Escuela de Gobierno de la Universidad de La Sabana reunió a los dos expresidentes en un conversatorio sobre Orden y libertad, el libro en el que Aznar sostiene que la libertad no existe sin orden. Con ellos estuvieron el director de La FM, Juan Lozano, y la directora de la Escuela, María Carmelina Londoño. Un debate sobre instituciones, no sobre siglas.

Las tres amenazas que Aznar puso sobre la mesa

Aznar escribió el libro, según dijo, como una obligación con la democracia. Y enumeró tres amenazas: los regímenes autoritarios, los populismos que pretenden transformar los sistemas políticos y una revolución tecnológica que, a su juicio, arrasa con los fundamentos morales. Tres frentes distintos con un mismo efecto: sociedades sin suelo firme donde apoyar el acuerdo.

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Sobre Francia fue explícito. Una economía de bajo crecimiento y deuda alta, una fractura social que atribuye a la inmigración masiva y un intento de debilitar la República y sus instituciones. Llegó a describir una conjunción de fuerzas de izquierda e islamistas radicales con un propósito: derribar el sistema. Duque añadió la demografía, la caída de la natalidad y una juventud que pagará decisiones populistas del pasado sin respaldo fiscal.

Y aquí está la clave que ambos repitieron. Las mejores decisiones a medio plazo suelen ser impopulares, sostuvo Duque, y defender la democracia liberal es proteger la soberanía constitucional, la separación de poderes y los pesos y contrapessos; resolver los problemas en las instituciones y no en las calles. Aznar lo tradujo a su manera: el populismo debilita las instituciones para desmontar el sistema desde dentro.

La estrategia populista no se agota en la protesta callejera: busca desmontar el sistema democrático desde dentro.

Qué se juega España con esta advertencia

Conviene recordar quién habla. Aznar presidió el Gobierno español entre 1996 y 2004 y, desde la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), mantiene una agenda internacional que también proyecta imagen de país. Cuando un expresidente español interviene en América Latina, su mensaje no se escucha solo como opinión personal: se lee como posición de una democracia europea consolidada.

Por si fuera poco, el fondo del debate toca intereses materiales. Colombia es uno de los destinos habituales de la inversión española en la región: energía, banca, telecomunicaciones e infraestructuras. Los datos que puso Duque describen el terreno donde operan esas empresas: 46% de informalidad laboral y solo siete de cada cien pesos recaudados proceden de personas naturales. Un país que discute su acuerdo fiscal y su reforma pensional discute las reglas del juego.

La tercera amenaza también tiene pata europea. Aznar advirtió de que en el desarrollo de la inteligencia artificial algunos países llevan ventaja y de que hacen falta acuerdos sólidos sobre su uso y regulación, porque sus efectos alcanzan incluso a Estados Unidos y China. En Europa ese debate ya se ha traducido en normas que obligan a las empresas españolas. Escucharlo desde Bogotá añade una pregunta incómoda: quién fija los estándares.

El precedente que da peso a la advertencia

No es la primera vez que un expresidente español usa su crédito exterior para hablar de instituciones. Felipe González ejerció durante años como interlocutor en crisis latinoamericanas, y Aznar lleva dos décadas convirtiendo conferencias en política exterior informal. La comparación importa: España llega a esos foros sin petróleo ni grandes alianzas militares, pero con algo difícil de comprar, la experiencia de una transición democrática que funcionó.

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Hay además un precedente económico que refuerza el mensaje sobre el gasto. España aplicó entre 2010 y 2013 un ajuste severo —reforma laboral, recorte de inversión pública, subida de impuestos— para contener el déficit y evitar el rescate, con un coste social alto. El temor a las reformas impopulares, la bomba de tiempo que describió Duque, se entiende mejor con esa memoria: posponer la decisión no elimina la factura, solo la traslada.

Queda el azar, el cuarto concepto que Aznar toma de Julián Marías junto a convicción, ocupación y circunstancias. Que la oportunidad encuentre al país, y a la empresa, preparados. En los próximos meses se cruzarán tres conversaciones: el acuerdo fiscal colombiano, la regulación europea de la inteligencia artificial y el debate español sobre la calidad de sus instituciones. Ninguna se resuelve en la calle.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: Conversatorio en la Escuela de Gobierno de la Universidad de La Sabana, en Colombia, entre José María Aznar e Iván Duque sobre democracia liberal, orden y populismo.
  • Datos importantes: Aznar identificó tres amenazas: autoritarismos, populismos y la revolución tecnológica. Duque citó un 46% de informalidad laboral y una natalidad de 1,8 en Bogotá.
  • Resumen: La intervención refuerza la imagen de España como voz democrática en la región y avisa de las reglas fiscales y regulatorias que afectan a sus empresas.