Marruecos negocia el escudo antimisiles israelí que haría muy difícil la defensa de Ceuta y Melilla

La posible adquisición del sistema antimisiles israelí por Rabat elevaría el nivel tecnológico de sus Fuerzas Armadas y obligaría a España a evaluar la defensa de Ceuta y Melilla ante el nuevo equilibrio militar en el Estrecho.

La posible adquisición del sistema antimisiles israelí reforzaría la defensa aérea marroquí y obligaría a España a revisar sus capacidades en el flanco sur, aunque no supondría por sí sola una amenaza directa para las ciudades autónomas, según fuentes del ministerio de Defensa está más enfocado a su rivalidad territorial con Argelia.

Según informa El Español, Marruecos quiere dar un nuevo salto en su modernización militar con la posible adquisición de la Honda de David, uno de los sistemas de defensa antiaérea y antimisiles más avanzados de Israel. Las informaciones publicadas en los últimos meses apuntan a negociaciones entre Rabat e Israel, aunque no consta una confirmación oficial del cierre del contrato. De materializarse, la operación reforzaría la arquitectura defensiva marroquí y tendría consecuencias estratégicas para España, especialmente en el entorno de Ceuta y Melilla.

El movimiento se enmarca en una carrera de modernización militar en el norte de África que afecta directamente a la planificación de la defensa española. Marruecos lleva años diversificando sus proveedores, incorporando tecnología estadounidense, israelí, francesa y china para mejorar tanto sus capacidades ofensivas como las defensivas. La Honda de David encajaría en esta estrategia al añadir una nueva capa de protección frente a determinadas amenazas aéreas y misiles.

Publicidad

Sin embargo, conviene distinguir entre las capacidades reales del sistema y las consecuencias que podría tener para España. La Honda de David no es un arma diseñada para atacar Ceuta o Melilla, sino un sistema destinado a interceptar amenazas entrantes. Su importancia estratégica reside en que permitiría a Marruecos proteger mejor determinados objetivos militares e infraestructuras, al tiempo que consolidaría una red de defensa aérea más compleja.

Un escudo multicapa que cambia el equilibrio militar en el Estrecho

La Honda de David, desarrollada conjuntamente por la israelí Rafael y la estadounidense Raytheon, está concebida para interceptar misiles balísticos tácticos, cohetes de medio y largo alcance, misiles de crucero y determinadas amenazas aéreas, incluidos aviones y drones. El sistema entró en servicio operativo en 2017 y constituye una capa intermedia dentro de la arquitectura antimisiles israelí.

Su incorporación al arsenal marroquí supondría un avance cualitativo porque permitiría combinar distintos medios de detección e interceptación. Marruecos ya ha reforzado sus capacidades antiaéreas con sistemas israelíes como el Barak MX y el Spyder, de manera que la Honda de David podría completar una red destinada a responder a amenazas de diferente naturaleza y alcance. La eficacia de esa arquitectura dependería, no obstante, de la cantidad de baterías adquiridas, su despliegue, la disponibilidad de interceptores y la integración entre radares y centros de mando.

Para Ceuta y Melilla, el principal efecto sería estratégico. Ambas ciudades se encuentran en la proximidad geográfica de Marruecos y dependen de una planificación defensiva que debe contemplar la evolución tecnológica de las Fuerzas Armadas del país vecino. La consolidación de un escudo antimisiles marroquí obligaría a España a analizar con mayor atención cómo proteger sus instalaciones militares, centros de comunicaciones, infraestructuras críticas y unidades desplegadas en el norte de África.

Eso no significa que el sistema vaya a dejar a España sin capacidad de respuesta. La Honda de David es un arma defensiva y no neutraliza automáticamente todas las aeronaves, misiles o drones que pudieran emplearse en un conflicto. Tampoco convierte a Marruecos en una potencia capaz de cerrar por sí sola el espacio aéreo del Estrecho. La amenaza que representa cada sistema depende de sus prestaciones, su despliegue y el conjunto de capacidades militares que lo acompañan.

Honda de David en acción. Fuente: Agencias
Honda de David en acción. Fuente: Agencias

El cambio más relevante se produciría en la planificación de posibles operaciones aéreas. Una red antiaérea más densa podría elevar los riesgos para determinadas misiones, obligar a modificar perfiles de vuelo y exigir una mayor coordinación entre los medios de vigilancia, los cazas y las capacidades de guerra electrónica españolas.

Publicidad

La cuestión adquiere más importancia porque Rabat también está modernizando sus medios de ataque de precisión. Las informaciones sobre su interés por los misiles balísticos israelíes LORA apuntan a una posible ampliación de sus capacidades ofensivas, aunque esa operación debe distinguirse de la negociación sobre la Honda de David y tampoco debe presentarse como una compra confirmada.

En términos militares, la combinación de armas ofensivas de largo alcance y sistemas antiaéreos avanzados obligaría a estudiar un escenario más complejo: Marruecos podría mejorar tanto su capacidad para amenazar determinados objetivos como la protección de sus propias instalaciones frente a una respuesta. No obstante, las consecuencias concretas dependerían de los sistemas finalmente adquiridos y de su integración real.

España debe reforzar la defensa de las ciudades autónomas

La posible compra plantea un reto para España que va más allá de adquirir nuevos equipos. La defensa de Ceuta y Melilla requiere coordinar la vigilancia del espacio aéreo, la detección temprana, la defensa antiaérea terrestre y la respuesta de los medios aéreos y navales. La evolución de las capacidades marroquíes refuerza la necesidad de evaluar si los recursos actuales son suficientes para afrontar amenazas cada vez más variadas.

Ceuta cuenta con unidades de artillería antiaérea y participa en ejercicios conjuntos con el Ejército del Aire y del Espacio. En abril de 2026, por ejemplo, el Ejército de Tierra informó de maniobras de integración en las que intervinieron medios como el sistema Skydor, cañones de 35/90 milímetros y puestos de tiro de misiles Mistral, junto con cazas Eurofighter.

Estos medios cumplen funciones relevantes, pero la defensa contra aeronaves no equivale a disponer de un escudo antimisiles capaz de afrontar cualquier proyectil balístico. Cada sistema tiene un ámbito de actuación y unos límites técnicos. Por eso, el debate no debería centrarse únicamente en cuántas baterías posee cada país, sino en la capacidad para detectar una amenaza, compartir la información, identificar el objetivo y responder a tiempo.

La situación de Melilla exige la misma atención. La distancia respecto de la Península y la cercanía de territorio marroquí convierten la anticipación y la coordinación en factores esenciales. La planificación debe contemplar, además, los drones de reconocimiento y ataque, las municiones merodeadoras y los ataques contra infraestructuras militares o de comunicaciones.

La pertenencia de España a la OTAN constituye un elemento fundamental de su posición estratégica, pero no sustituye la necesidad de contar con capacidades propias suficientes para proteger sus territorios. La respuesta aliada ante una crisis dependería de las circunstancias concretas y del marco jurídico aplicable, por lo que no debe darse por automática para cualquier escenario.

En definitiva, si Marruecos termina incorporando la Honda de David, España tendrá que adaptar su análisis del equilibrio militar en el Estrecho y revisar las necesidades de protección de Ceuta y Melilla. El sistema no anuncia por sí mismo un conflicto ni demuestra una intención ofensiva contra territorio español. Sí evidencia, en cambio, que la modernización militar marroquí está elevando el nivel tecnológico del entorno estratégico de España.

La prioridad para Madrid debería ser reforzar la vigilancia, mejorar la integración de sensores y sistemas de mando y asegurar que las unidades desplegadas en las ciudades autónomas disponen de medios adecuados frente a amenazas aéreas y misilísticas. En un escenario donde los arsenales evolucionan más rápido que las crisis diplomáticas, la mejor garantía no consiste en confiar en las intenciones actuales de un vecino, sino en mantener una capacidad de disuasión creíble y una defensa preparada para responder a distintos escenarios.