El PP ya tiene dos de los tres carteles del 29-N: Macarena Montesinos por Alicante y Elena Albalat por Castellón.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Fuentes populares confirman que Macarena Montesinos repetirá como cabeza de lista por Alicante y que la consellera Elena Albalat encabezará la papeleta por Castellón en las elecciones generales del 29 de noviembre.
- ¿Quién está detrás? El PP valenciano y el Consell de Pérez Llorca: la salida de Albalat hacia el Congreso obliga a remodelar el gobierno autonómico en la recta final de la legislatura. La incógnita sigue en Valencia, donde pujan Susana Camarero y Gerardo Camps.
- ¿Qué impacto tiene? Un cambio de carteras a cinco semanas de las generales, con el pacto PP-Vox como socio de gobierno y con PSPV y Compromís pendientes de cada comparecencia en las Corts.
Lo que ya está decidido y lo que sigue abierto
La información la adelantó Las Provincias y la han confirmado fuentes populares. Macarena Montesinos, hoy diputada en el Congreso y secretaria del grupo parlamentario popular, repetirá como cabeza de cartel por Alicante. En esa provincia no habrá cambios: la lista seguirá en manos de una política con recorrido largo en Madrid, mientras la dirección autonómica cierra flecos con el mitin de precampaña de Alberto Núñez Feijóo en València como telón de fondo.
El movimiento de verdad está en Castellón. La elegida para encabezar la papeleta es la actual consellera de Servicios Sociales, Elena Albalat, natural de Onda y miembro del Consell (el gobierno de la Generalitat Valenciana, el equivalente autonómico del Consejo de Ministros) desde diciembre del año pasado, cuando Juanfran Pérez Llorca sustituyó a Carlos Mazón al frente de la Generalitat y rehízo parte del gabinete.
Ese es el nudo. Si Albalat hace las maletas hacia Madrid, el Consell de Pérez Llorca pierde una consellera en plena recta final de la legislatura y gana un problema de calendario. La salida de Albalat obliga a remodelar el gobierno autonómico. La pregunta es el alcance: si el ajuste se queda en una cartera o si arrastra consigo medio gabinete.
Y luego está Valencia. La circunscripción reparte 16 escaños, la que más peso tiene de la Comunitat, y ahí no hay nada cerrado. Suenan dos nombres: Susana Camarero, vicepresidenta primera del Consell y consellera de Vivienda, con experiencia larga en la política nacional, y Gerardo Camps, senador. Entre las dos opciones se juega algo más que un puesto en la lista: se juega quién queda al frente de la Vicepresidencia primera.
En el PP valenciano, la lista al Congreso y la plantilla del Consell son la misma decisión: quien se va a Madrid deja una Conselleria vacía.
En Castellón, la apuesta por una mujer tiene un coste inmediato. Uno de los dos diputados que hoy representan a la provincia en la Cámara Baja, Alberto Fabra u Óscar Clavell, se quedará fuera de los puestos de salida. La lista no es solo una foto: es un reparto de poder.
Una remodelación a cinco semanas de las generales

El calendario aprieta. El 29 de noviembre los valencianos votan al Congreso y al Senado, y el PP llega con dos carteles resueltos y uno en el aire. Cualquier cambio en el Consell tiene que publicarse en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana y pasar el trámite de rigor, con el desgaste que eso supone para un ejecutivo que presume de estabilidad. El Consell se rehace mientras el PP reparte candidaturas.
No es la primera vez que una lista electoral desordena un gobierno autonómico, pero sí una de las más visibles: la consellera que se va es la responsable de Servicios Sociales del último año. En PSPV y Compromís observan el movimiento con la vista puesta en las Corts Valencianes (el parlamento autonómico, unicameral, con 99 escaños), donde cada cambio de cartera se traduce en preguntas y en comparecencias.
El Escenario Valenciano
En clave interna, la operación deja al descubierto la lógica del PP valenciano: los nombres que mejor rinden en Madrid se van y los que sostienen el Consell se quedan a medias. Pérez Llorca afronta la última fase del mandato con un gabinete a medio rehacer, un pacto con Vox que, por ahora, no aparece en las quinielas de ruptura, y una oposición que lleva meses exigiendo explicaciones sobre la reconstrucción y sobre la gestión diaria.
La dimensión nacional es evidente. Feijóo necesita la Comunitat Valenciana para sostener el relato de la remontada, y la elección de cabezas de cartel en Alicante, Castellón y Valencia es la letra pequeña de esa estrategia. Madrid mira a Valencia y Valencia mira al Consell: cada nombre que sale de la Generalitat hacia el Congreso reabre el debate sobre si el gobierno autonómico es un destino o una estación de paso.
Los plazos mandan. La convocatoria de las generales fija un calendario que el PP conoce de memoria: primero el comité electoral, después la proclamación de candidaturas y, al final, la campaña. En ese orden, la remodelación tendrá que estar resuelta antes de que arranque la carrera oficial, porque nadie quiere una Conselleria vacía en plena campaña. El 29-N se juega en las urnas, pero se prepara en los despachos.
Ficha del Caso
- El caso: El PP confirma a Macarena Montesinos por Alicante y a la consellera Elena Albalat por Castellón para las generales del 29 de noviembre. La incógnita por Valencia sigue abierta.
- Datos importantes: Valencia reparte 16 escaños, la circunscripción de mayor peso de la Comunitat. Albalat entró en el Consell en diciembre de 2025, con la llegada de Pérez Llorca. La salida de una consellera obliga a publicar el relevo en el DOGV.
- Resumen: La lista electoral se convierte en remodelación del gobierno autonómico a cinco semanas de las urnas, con Susana Camarero y Gerardo Camps como posibles candidatos por Valencia y con el pacto PP-Vox como marco de fondo.

