El PP de Álvarez de Toledo y Sémper: del enfrentamiento por Vox a la unidad que busca Feijóo

Cayetana Álvarez de Toledo y Borja Sémper pasaron de protagonizar un duro enfrentamiento por la estrategia del PP vasco a compartir los primeros puestos de la candidatura popular por Madrid, pese a sus diferencias sobre Vox y el nacionalismo.

La relación entre Cayetana Álvarez de Toledo y Borja Sémper representa una de las contradicciones más visibles del Partido Popular: dos dirigentes con perfiles ideológicos y estilos políticos diferentes que han terminado compartiendo espacio en la estrategia de Alberto Núñez Feijóo. Después de protagonizar un duro enfrentamiento en 2019, ambos han rebajado sus diferencias públicas y defienden ahora el proyecto común de la dirección popular.

Ambos representan los dos polos que hay en el PP. El liberalismo a ultranza de de Álvarez de Toledo y las tesis más centristas de Sémper, algo más calmado. Una especie de ‘Yin y Yan’ que Feijóo ha querido conjugar para intentar alcanzar La Moncloa de una vez. Ambos irán como número 2 y 3 en las listas del Congreso de los Diputados de los populares por Madrid. Con la madrileña en segunda posición y el vasco detrás de ellas. Feijóo confía en que se entiendan y logre mezclar todas las sensibilidades que hay dentro de su formación. Veremos como acaba el invento, pero si que es verdad que son las dos figuras que más expectativas levantan dentro del PP.

En este sentido, el episodio que marcó su relación se produjo durante el congreso del PP vasco, cuando Álvarez de Toledo cuestionó la estrategia de sus compañeros en Euskadi por considerarla demasiado moderada frente al nacionalismo. Sémper, entonces portavoz del partido en el Parlamento Vasco, respondió con una frase que resumía el malestar de una parte de la organización territorial ante las críticas de la dirección nacional: «Mientras algunas caminaban cómodamente sobre mullidas moquetas, otros nos jugábamos la vida defendiendo la Constitución».

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Aquel intercambio evidenció una brecha que iba más allá de una discrepancia puntual. Enfrentaba dos formas de entender la oposición al nacionalismo y, de manera más amplia, la estrategia del PP para ampliar su base electoral sin renunciar a sus principios. Sin embargo, los acontecimientos posteriores han demostrado que las diferencias políticas entre ambos no han impedido su integración en el mismo proyecto.

Cayetana Álvarez de Toledo
Cayetana Álvarez de Toledo. Foto: Agencias

El enfrentamiento de 2019 que marcó sus diferencias

La discusión entre Álvarez de Toledo y Sémper se produjo en un momento delicado para el PP, que buscaba redefinir su identidad después de la llegada de Pablo Casado a la presidencia del partido. Mientras el sector más combativo defendía endurecer el discurso frente a los nacionalismos periféricos, otros dirigentes apostaban por una estrategia capaz de recuperar espacio político en territorios donde la formación había perdido influencia.

Cayetana Álvarez de Toledo se situó entre las voces más críticas con cualquier gesto que interpretara como una concesión al independentismo. Su discurso, caracterizado por la confrontación directa y la defensa tajante de la unidad nacional, chocó con la experiencia del PP vasco, que había desarrollado su actividad durante años en un contexto marcado por la amenaza terrorista y la presión del nacionalismo.

Sémper respondió reivindicando el trabajo de quienes habían defendido el constitucionalismo en Euskadi en condiciones difíciles. Su alusión a las «mullidas moquetas» cuestionaba la legitimidad de las críticas formuladas desde Madrid sin tener suficientemente en cuenta la realidad política y social del País Vasco.

El cruce dejó al descubierto dos sensibilidades dentro del PP. Una defendía elevar el tono contra sus adversarios ideológicos; la otra consideraba que la moderación y la capacidad de interlocución eran herramientas necesarias para mantener una presencia política sólida.

La posterior retirada de Sémper de la primera línea política, en enero de 2020, profundizó las diferencias estratégicas que atravesaban el partido. El dirigente vasco expresó entonces su rechazo a compartir proyecto con Vox, una posición que contrastaba con la mayor disposición de otros sectores populares a explorar acuerdos con la formación de Santiago Abascal.

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Vox, nacionalismo y dos maneras de entender la oposición

La distancia entre ambos no se explica únicamente por sus estilos de comunicación. También responde a diferencias ideológicas sobre la estrategia territorial y los pactos con Vox, dos cuestiones que han condicionado la evolución del PP en los últimos años.

Álvarez de Toledo ha mantenido una posición especialmente beligerante frente al independentismo catalán y los nacionalismos periféricos. Su discurso suele insistir en que la defensa de la Constitución no puede quedar subordinada a cálculos electorales ni a negociaciones que, a su juicio, debiliten la igualdad entre los españoles.

Sémper, por su parte, procede de una tradición política que ha tenido que combinar la defensa del constitucionalismo con la necesidad de preservar espacios de convivencia en Euskadi. Su perfil público ha estado más asociado a la moderación, a la búsqueda de entendimientos dentro del marco constitucional y a la voluntad de evitar que la confrontación política se convierta en un fin en sí mismo.

La divergencia también se hizo visible en la relación con Vox. Sémper se opuso históricamente a los acuerdos de gobierno con la formación de Abascal, mientras que Álvarez de Toledo ha mostrado una mayor flexibilidad ante posibles pactos, especialmente cuando considera que pueden servir para impulsar una alternativa al Ejecutivo socialista.

Estas diferencias no significan que ambos se encuentren en proyectos políticos incompatibles. Los dos defienden las posiciones fundamentales del PP en asuntos como la unidad de España, la crítica al Gobierno de Pedro Sánchez y la necesidad de ofrecer una alternativa política al PSOE. La discrepancia reside, sobre todo, en los instrumentos y en el tono que consideran más eficaces para alcanzar esos objetivos.

El contraste entre el discurso combativo de Álvarez de Toledo y el perfil moderado de Sémper se ha convertido, precisamente, en una de las características de la imagen plural que Feijóo quiere proyectar.

Feijóo los reúne en Madrid para proyectar unidad

La llegada de Alberto Núñez Feijóo a la presidencia del PP abrió una nueva etapa en la relación entre ambos dirigentes. El líder popular apostó por integrar perfiles diferentes y presentar una organización capaz de reunir tanto a los sectores más duros frente al Gobierno como a quienes defendían una oposición de tono más moderado.

En las elecciones generales de julio de 2023, Sémper ocupó el número tres de la candidatura popular por Madrid y Álvarez de Toledo figuró en el sexto puesto. La decisión de compartir lista simbolizó la voluntad de la dirección de dejar atrás las disputas internas y concentrar los esfuerzos en la competición electoral. El entendimiento se ha reforzado con la nueva configuración de la candidatura madrileña anunciada el 22 de octubre de 2026.

La elección tiene una dimensión que va más allá de la distribución de puestos. Feijóo proyecta la imagen de un PP en el que pueden convivir dirigentes con distintas sensibilidades, siempre que compartan una estrategia general. Para la dirección nacional, la diversidad de estilos no tiene por qué convertirse en una fuente de enfrentamientos, sino en una forma de ampliar el alcance electoral del partido.

En este contexto, Sémper ha restado importancia a las discrepancias del pasado y ha afirmado que mantiene una buena relación con Álvarez de Toledo. También ha defendido que ambos comparten «lo esencial» del proyecto popular. Sus declaraciones apuntan a una normalización de la relación política, aunque no permiten conocer hasta qué punto existe una amistad personal entre los dos.

Puente se mofa de la iniciativa del PP para las elecciones catalanas.
Borja Semper, número 3 al Congreso por el PP. Foto: Agencias

¿Hay rivalidad personal entre Álvarez de Toledo y Sémper?

La información pública disponible no permite concluir que exista una enemistad personal entre ambos, aunque si hay cierto distanciamiento a pesar de los diferentes intento de Feijóo por que acerquen posiciones. Lo que sí está documentado es un enfrentamiento político en 2019 y una diferencia de planteamientos que se ha mantenido en cuestiones relevantes para la estrategia del PP.

Desde entonces, no se han producido nuevos choques públicos de la misma intensidad. Ambos han coincidido en la actividad parlamentaria y en los actos del partido, mientras que sus declaraciones más recientes han estado orientadas a respaldar el liderazgo de Feijóo y la construcción de una alternativa al Gobierno.

Álvarez de Toledo ha agradecido públicamente la confianza del presidente popular y ha defendido la necesidad de impulsar un Gobierno que ha definido en términos de decencia, inteligencia y valentía. Sémper, por su parte, ha expresado su satisfacción por su designación y ha insistido en la importancia de unir fuerzas para afrontar los problemas del país.

La diferencia entre la esfera política y la personal resulta fundamental para interpretar su relación. El enfrentamiento de 2019 permite identificar discrepancias sobre el nacionalismo y la estrategia partidista, pero no demuestra por sí mismo que exista rencor entre ambos. Tampoco hay información pública suficiente para asegurar que mantengan una relación de amistad fuera de su trabajo político.

La convivencia entre los dos dirigentes responde, por tanto, a una combinación de diferencias ideológicas y objetivos compartidos. Álvarez de Toledo aporta un discurso más combativo y una presencia especialmente marcada en los debates sobre la unidad nacional. Sémper representa una línea de comunicación más moderada, con experiencia en la política vasca y un perfil orientado a la convivencia constitucional.

Para Feijóo, reunirlos en los primeros puestos de la candidatura por Madrid supone demostrar que el PP puede integrar esas dos formas de hacer política sin convertirlas en una disputa permanente. La cuestión es si esa convivencia podrá mantenerse cuando lleguen las decisiones más difíciles sobre pactos, alianzas territoriales y relación con Vox.

Por ahora, la evolución de los últimos años apunta a que el choque entre Álvarez de Toledo y Sémper ha quedado atrás como enfrentamiento público, aunque persistan diferencias de criterio. Más que una historia de enemistad personal acreditada, su relación refleja las tensiones internas de un partido que busca combinar firmeza ideológica, moderación y unidad electoral bajo el liderazgo de Feijóo.