César Vidal
César Vidal vive desde 2013 en Miami. Foto: La Tribuna de España.

César Vidal atiende unos minutos a MONCLOA.COM desde su exilio en Miami. Nuestro entrevistado es doctor en Historia (Premio extraordinario de fin de carrera), Teología, Derecho y Filosofía, ha escrito multitud de libros (menos de los que le achacamos), y saltó a la fama en COPE con el programa ‘La Linterna’.

El locutor demuestra en esta entrevista que no tiene pelos en la lengua y que no se corta contra nadie del pasado ni sobre nada del futuro. Pasen y lean:

Pregunta: En primer lugar, muchas gracias por concedernos unos minutos: ¿Qué le motivó a marcharse a los Estados Unidos en 2013?

Respuesta: Había salido de esRadio y al día siguiente, el mismo en que llegué a Estados Unidos de vacaciones, me comunicaron de manera confidencial que, a la otra semana, iban a perpetrar un atentado contra mi domicilio en Madrid. Reflexioné el tema y, a pesar de que tenía ofertas para irme a otros países, decidí quedarme en Estados Unidos.

P: ¿Cuál fue la razón para que dejase esRadio en 2014?

R: Me marché de esRadio en 2013. La razón tuvo que ver con la gestión del grupo. A mi me parecía que no era la más adecuada. Escribí una carta larga a Federico Jiménez Losantos explicándole los aspectos que, a mi juicio, debían cambiar. No me respondió y, como me pareció suficiente respuesta, decidí marcharme. Creo que acerté de pleno con esa decisión.

P: ¿Cómo es un día habitual de César Vidal en la actualidad?

R: Con mucho trabajo como siempre. Hago mi programa de radio La Voz, escribo y, con bastante frecuencia, viajo para dar seminarios, cursos y conferencias. Más tranquilo que en España, pero no menos laborioso.

César Vidal
César Vidal durante una conferencia. Foto: Youtube.

P: ¿Cree que los españoles tenemos demasiados prejuicios hacia los Estados Unidos?

R: Con las excepciones que se puedan aducir, creo que los españoles tienen muchos prejuicios hacia Estados Unidos y que además esos prejuicios nacen de una ignorancia rampante. Por otro lado, los españoles siguen comportándose, de manera generalmente inconsciente, como los descendientes del rico que se empobreció.

Les molesta que haya gente que los haya pasado por delante sin pararse a pensar en las razones para esa desgracia y en los remedios para la misma.

P: Le escuchamos en el podcast ‘La Voz de César Vidal’, le leemos en La Razón y sigue usted hablando y escribiendo sobre la política española. ¿Qué le parece la irrupción de Vox?

R: Comprensible. En todo el mundo se está dando un cambio de paradigma fundamentalmente porque la izquierda ha perdido la cabeza y se define por disparates como la ideología de género o el apoyo a una inmigración descontrolada.

Y porque la derecha ha ido abandonando causas importantes como la defensa de la familia, de la vida o de las fronteras por puro complejo. La reacción de mucha gente es votar a fuerzas nuevas que recogen esas banderas.

P: ¿Ve similitudes entre la formación que lidera Santiago Abascal y Trump?

R: Realmente no porque los sistemas políticos son muy diferentes y la situación de España no es la de Estados Unidos. Pero sí es cierto que hay problemas que presentan paralelos en todo el mundo como la inmigración descontrolada.

O la amenaza que significa para las libertades la ideología de género y que tanto Trump como Abascal están respondiendo a un electorado que no se veía representado en el sistema.

P: Hemos visto que ha rebajado su deuda con Hacienda, ¿cómo está su situación con el fisco?

R: Como yo siempre he pagado hasta el último céntimo de los impuestos que he debido, la acción de la Agencia tributaria contra mi en todo momento me ha parecido un ejercicio de despótica arbitrariedad. No es un juicio aislado. Un experto internacional en derecho fiscal me contaba hace pocos años que la Agencia tributaria española es la más canalla del mundo superando incluso a la argentina de la época de los Kirshner.

Desde luego, yo me resisto a confiar en una entidad cuyos ejecutores este año van a recibir setenta millones de euros de bonus si consiguen recaudar veinte mil millones de euros más de IVA, en un año con menos actividad económica.

A lo mejor los inspectores y subinspectores renuncian a la suculenta tajada porque son ángeles inmaculados, pero se me permitirá que yo no esté muy convencido de esa eventualidad.

César Vidal
César Vidal en la presentación de ‘No vine para quedarme’. Foto: Youtube.

Se puede pensar lo que se desee, pero la realidad es que la Agencia tributaria pierde más del 51 por ciento de las causas que se ventilan en los tribunales y seguramente perdería más si la gente decidiera resistir y no capitular.

En mi caso, de momento ya he ganado dos procedimientos, pero imagino que esto va a durar años hasta llegar a la conclusión definitiva. Por lo que se refiere a la reducción de la cantidad que Hacienda pretende que le debo, se debe a otra arbitrariedad de la Agencia tributaria.

Tenía que devolverme un dinero y en lugar de hacerlo se la ha embolsado a tenor de una deuda que afirma unilateralmente que existe, circunstancia que yo niego judicialmente.

Creo que mi obligación como ciudadano es defenderme de la arbitrariedad y de los abusos de poder y, sinceramente, creo que es lo que estoy haciendo en el caso de la Agencia tributaria.

Lo que lamento es que muchos que sufren atropellos de la Agencia tributaria no se enfrenten con ellos y prefieran dejarse despojar por eso de no tener problemas. Me temo que en España no existirá una verdadera higienización de la vida pública hasta que varios ministros de Hacienda y sus acólitos en la Agencia tributaria no se sienten en el banquillo.

P: En 2006 llegó a lanzar 22 libros, ¿por qué ahora acumula tres años sin publicar?

R: Ambos datos no son correctos. En el primer caso, se incluyen, por ejemplo, reediciones, ediciones de bolsillo, de club, etc, lo que, para el que no sepa entender los datos, puede dar una sensación de fecundidad que no se corresponde con la realidad.

En el segundo, tampoco es correcto. En los últimos años he seguido publicando, pero en el continente americano que es donde estoy afincado. Sinceramente, el mundo editorial español ha dejado de interesarme y alguna oferta que me han formulado no me ha parecido digna de consideración.

P: Usted es doctor en Historia, ¿por qué cree que los españoles nos avergonzamos de la nuestra?

R: Yo creo que más que vergüenza hay ignorancia. Así se oscila entre dos extremos peligrosos. Por un lado, los que son incapaces de ver lo bueno y se ponen malos al escuchar la palabra España, por otro, los que se niegan a ver lo malo, reflexionar sobre ello y corregir el rumbo.

Este último grupo anda en alza últimamente y no para de gritar ese término mordaza que es “leyenda negra” de la misma manera que otros gritan “machista” u “homófobo” simplemente para no profundizar en la realidad y sacar a la luz la verdad.

Tenemos que estar orgullosos de Cervantes, pero no podemos minimizar la criminal villanía de la expulsión de los judíos en 1492; tenemos que sentirnos orgullosos de nuestros navegantes y exploradores, pero no podemos pretender que la conquista de América fue un reparto de caramelos entre los indígenas.

César Vidal junto al Dúo Dinámico en Miami. Foto: Twitter Ramón Arcusa.

Cuando todavía en el siglo XVIII el virrey-arzobispo Antonio de Vizarrón ordenaba “exterminar” – literalmente – a los indios “si no quieren reducirse al Evangelio” y tenemos que defender nuestro legado artístico, pero es miserable defender una institución como la inquisición en la que la delación estaba despenalizada, en que no se informaba al acusado de los cargos que había contra él y en que se practicaba sistemáticamente la tortura.

Tenemos que conocer el pasado y decir claramente que hay cosas que mantienen su inmenso valor y otras que han marcado trágicamente nuestra Historia y que deberíamos intentar no repetir. Como esa sana labor no se acomete sigue existiendo un antisemitismo notable en la sociedad española, los españoles se sienten superiores a unos hispanoamericanos que muchas veces son su vivo retrato y, para colmo, se incorpora una mentalidad inquisitorial a casi todo que es terriblemente negativa.

P: ¿Cree que los nacionalismos son viejas cicatrices de la falta de asunción de España como Estado en algunos pueblos (Navarra, que fue tomada por las armas, por ejemplo), o beben directamente del nacionalismo burgués o postcarlismo de finales del XIX?

R: Creo que hay varios aspectos. El primero es que España tiene un problema inicial de no poca envergadura y es que se reunifica como nación no sobre la base nacional sino sobre la base de la religión católica y de la corona.

Partiendo de esa base, al erosionarse la idea monárquica o la práctica católica, la nación entra en una crisis de identidad. No es el caso de muchas otras naciones en que la base de la nación es la nación. El segundo problema es el papel de la iglesia católica en nuestra Historia pariendo, primero, al nacionalismo catalán – en su origen hubo un sacerdote que afirmaba tener visiones de Cataluña – y luego al vasco.

Eliminada la opción teocrática del carlismo, la iglesia católica crea dos movimientos que impidan la consolidación de una España de ciudadanos libres e iguales que pueda cuestionar sus privilegios como, por ejemplo, ha sucedido en Francia. El resultado es desastroso y lo estamos viendo en Cataluña de manera clara como se ha visto antes en las Vascongadas.

Para colmo, la constitución de 1978 – que también tiene sus puntos positivos – aceptó mantener no pocos privilegios y en estas décadas se ha ido no en la dirección de corregir esos errores sino de acentuarlos. Finalmente, hay regiones a las que se ha concedido de manera injusta un trato de favor como es el caso de Vascongadas y en mucha mayor medida de Cataluña.

El costo que ha significado para España la situación privilegiada de Cataluña con cualquier régimen es incalculable. Por ejemplo, fue la auténtica niña mimada del régimen de Franco aunque ahora quiera vender que fue oprimida. No. Oprimida ha sido toda España para beneficiar a las oligarquías catalanas desde el siglo XVIII. Al final, así hemos terminado llegando a la antesala de la vía eslovena en Cataluña.

P: Ha sido usted objeto de críticas por algunos de sus ensayos sobre la Guerra Civil. ¿Sigue creyendo que la comienza la izquierda en el 34 y no lo hace la derecha en el siglo XIX?

R: De críticas y de grandes alabanzas porque, por añadidura, no son ensayos. Stanley G. Payne ha dejado escrito que mi monografía sobre las Brigadas internacionales es “la mejor sobre el tema publicada en cualquier lugar, en cualquier lengua y en cualquier tiempo” o ha señalado que mi libro La guerra que ganó Franco es la “mejor historia militar de la guerra civil española en un volumen”.

César Vidal
César Vidal durante una charla en Estados Unidos. Foto: Youtube.

Dicho esto, jamás se me ha ocurrido afirmar que la guerra comenzara en 1934 y mucho menos que pudiera comenzar en el siglo XIX. La guerra comenzó en julio de 1936 tras, eso sí, un alzamiento armado contra la república de la izquierda y los nacionalistas catalanes en 1934 y un pucherazo electoral de la izquierda, ayudada por los nacionalistas catalanes y el PNV, en febrero de 1936.

Dicho esto, aborrezco las visiones maniqueas de la guerra civil, primero, porque el fracaso fue colectivo y, segundo, porque ese carácter colectivo negado por unos y otros impide extraer las lecciones debidas de la guerra. Que todavía haya gente que se movilice en España con las mentiras del Frente popular o la hagiografía del franquismo es para romper a llorar.

P: ¿Tiene interés por volver a España en un futuro cercano?

R: Sinceramente, ni el más mínimo. Ni en el cercano ni en el lejano. Si me permite el símil deportivo, yo juego ahora en otra liga y no veo ninguna razón para regresar a la española. Para colmo, España está viviendo una vez más una crisis que parece estar en su ADN histórico y es la de dejar que se le escapen los trenes históricos mirándose al ombligo.

Perdimos la Reforma en el siglo XVI, la Ilustración en el siglo XVIII, las revoluciones liberales en el siglo XIX y cuando parecía que a finales del siglo XX nos habíamos enganchado a la realidad mundial parecemos empeñados en demostrar que fue sólo un espejismo.

Que en un momento en que se discute la hegemonía mundial y unos cambios tecnológicos y demográficos que van a cambiar el planeta, España ande paralizada por unos mindundis racistas en Cataluña o tenga gente que vota a los comunistas a la venezolana de Podemos indica que las cosas van mucho menos que bien y, sinceramente, no me apetece regresar para contemplar el desastre en silla de pista.

P: Una maldad final: ¿Echa de menos a Federico Jiménez Losantos?

R: No creo que la pregunta sea una maldad. Tiene su lógica. No lo echo de menos, pero, ocasionalmente, sí recuerdo que hubo muy buenos momentos en que compartimos trinchera y otros no tan buenos en que discrepamos sobre cómo debe orientarse un grupo de medios.

César Vidal
César Vidal en su etapa en esRadio junto a Losantos y Herrero. Foto: Libertad Digital.

Los buenos recuerdos superan con mucho a los que no lo son y reconozco que, en ocasiones, cuando evoco algunos episodios suelo hacerlo con una sonrisa, cuando no con una carcajada. Creo que existió una oportunidad de crear algo importante y que esa oportunidad, al fin y a la postre, se dejó pasar por cuestiones personales de Federico.

Simplemente, sucedió como con tantas cosas en la vida y, al menos en mi, aquellos años no han dejado amargura, resentimiento o malestar sino una memoria grata de lo que no volverá.

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