Podemos rock
Pablo Iglesias antes de un mitin. Foto: Flickr Podemos.

Pablo Iglesias arrancó 2019 con las defensas bajas. El líder morado estaba socarrándose por la polémica del chalet y el pulso de Íñigo Errejón. Y su baja paternal no contribuía a que el secretario general de Podemos marcase el terreno.

Pero en marzo regresó con fuerza, en abril retuvo a 3,7 millones de votantes contra pronóstico y en mayo suspendió, pero para entonces su posible caída se había diluido. Los debates primaverales y su estrategia de negociación frente al PSOE parecen haberle consolidado como eterno líder.

Manolo Monerero, politólogo y autor de ‘la teoría de las dos orillas’ que tanto exprimió Julio Anguita, ha afirmado que Sánchez “ha mostrado sin sutilezas que la condición de un PSOE hegemónico, de nuevo, en España pasa irremediablemente por reducir el peso electoral y social de Unidas Podemos. Todo lo demás es secundario”.

El exdiputado de Unidas Podemos asegura que “Pablo Iglesias lo tiene claro desde hace tiempo: para que Podemos tenga futuro, en estas condiciones, tiene que tocar poder; lo demás es pura ilusión, izquierdismos y falta de coraje”.

IGLESIAS ANTE EL PSOE MÁS ESCÉNICO

Monereo afirma que la formación morada “ha hecho un gran esfuerzo para homologarse a lo existente, ser un tipo de izquierda complementaria para poder gobernar con el PSOE. Iglesias muestra, de nuevo, una enorme capacidad para reinventarse a sí mismo y hacer de lo accesorio, lo principal”.

PSOE y Podemos

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El politólogo explica que el PSOE ha utilizado la maniobra passoliniana de ‘palacio’, buscando que el público se posicione en uno de los dos bandos que compiten en el escenario: “El juego de estrategias se ha hecho siempre pensando en el presente y en el futuro, usando el pasado como catalizador de un argumentario que tenía unas posibles elecciones futuras como amenaza. Es el manejo de los tiempos y del poder”.

Y afirma que “aunque pueda parecer lo contrario, el PSOE no ha cambiado nunca de estrategia. Algunos hablarían de abrazo del oso, otros de neutralización política. Las elecciones generales del mes de abril fueron pensadas, entre otras cosas, para fortalecer electoralmente al Partido Socialista y convertir a UP en un partido ‘bisagra’. La catástrofe estuvo muy cerca y se evitó por una campaña potente del candidato Pablo Iglesias”.

PSOE Y PODEMOS NO SUMAN

Monereo afirma que “convertir la idea de gobernar con el PSOE en una reivindicación plebeya fue una genialidad, pero no pudo evitar un mal resultado electoral con una pérdida significativa de votos y diputados. Lo más grave fue que PSOE y UP no daban mayoría suficiente para gobernar. El PSOE hizo de esto un argumento visible para conseguir lo fundamental: impedir un gobierno de coalición con UP”.

Iglesias
Iglesias en La Moncloa. Foto: Flickr.

Y explica que “a Pablo Iglesias le ha sobrado capacidad de iniciativa, decisión y una estrategia clara. Lo que le ha faltado, al final, es votos. Se ha movido con pericia e inteligencia y ha demostrado lo que ya sabíamos, que el territorio de la comunicación es el suyo. Nos quedará la incógnita de saber cuándo se convenció de que la clave era gobernar sí o sí, con él a la cabeza”.

Monereo asegura que “el argumentario de Podemos fue, desde el principio, claro, diáfano. Primero, el PSOE no es de fiar y cambia según esté en el gobierno o en la oposición; segundo, el programa tiene poca importancia, ya que el PSOE puede incumplirlo sin grandes problemas; tercero, es necesario un gobierno de coalición con presencia proporcional de ministros y ministras de Unidas Podemos. Lo repito, en su centro, Pablo Iglesias”.

Y recuerda que Podemos “sabe perfectamente que es un socio no deseado y que solo por la matemática electoral estará en el Gobierno. Lo diré con claridad: un gobierno de coalición entre PSOE y UP no es otra cosa que la continuación del conflicto por otros medios y, dadas las condiciones del debate político existente en España, será una tregua, una ‘paz armada’ entre contendientes que saben que las batallas decisivas están por venir y que, al final, lo que está en juego es pura y simplemente, el futuro de la izquierda”.

El exdiputado dice que una de los resultados de esta negociación es que “Pablo Iglesias ha salido fortalecido y gana tiempo. Puede presentarse a una III Asamblea de Vista Alegre con los deberes hechos y con la magnanimidad que conlleva el saber dar públicamente un paso atrás”.

Y también analiza a la izquierda que está a la izquierda del PSOE: “El secretario general de Podemos tiene que cumplir con IU y el PCE e ir más allá de una simple coalición parlamentaria, sabiendo que hay que tomar iniciativas unitarias en momentos en los que Íñigo Errejón piensa seriamente en construir un nuevo partido”.

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“Aprovechar la tregua para hacer organización, para insertarla en la sociedad y crear cuadros, cueste lo que cueste. La cuestión de los intelectuales se ha abierto dramáticamente y el aislamiento de Podemos se puede convertir en endémico”, señala.