Hegseth comparece en el Congreso de Estados Unidos a 60 días de la guerra con Irán

El secretario de Defensa y el general Caine cifran en 15.700 millones de dólares el coste acumulado y reconocen niveles críticos en el inventario de interceptores SM-3. La votación de autorización del 15 de mayo marcará el calendario.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Pete Hegseth y el general Dan Caine comparecen ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes para rendir cuentas sobre la estrategia, los costes y los riesgos del conflicto abierto con Irán cuando se cumplen 60 días de operaciones.
  • ¿Quién está detrás? El Pentágono, el Estado Mayor Conjunto y la mayoría republicana del Comité, con presión cruzada de la oposición demócrata por la falta de marco legal claro para sostener la campaña.
  • ¿Qué impacto tiene? La sesión condiciona la prórroga del despliegue en CENTCOM, el flujo de munición de precisión hacia el Golfo y, en segunda derivada, la posición de la base de Rota como nodo logístico atlántico.

El secretario de Defensa Pete Hegseth comparece a 60 días del inicio de la guerra con Irán ante el Comité de Servicios Armados, acompañado por el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine. La sesión llega con el frente abierto, las reservas de misiles de precisión bajo presión y un Congreso que ya no firma cheques en blanco.

La comparecencia se produce en un momento delicado para el Pentágono. Tras dos meses de operaciones combinadas en el Golfo Pérsico, el Estrecho de Ormuz y el este de Siria, la administración Trump necesita renovar el respaldo legislativo para sostener un despliegue que, según los datos manejados por el propio Departamento de Defensa, ya supera los 9.000 millones de dólares en gasto incremental. La cifra dobla la previsión inicial de la Casa Blanca.

Plataformas implicadas y estado de las operaciones

Hegseth detalla ante el Comité el alcance de las operaciones de las últimas ocho semanas. La columna vertebral de la campaña la han llevado los grupos de combate de los portaaviones USS Gerald R. Ford y USS Dwight D. Eisenhower, con apoyo de bombarderos B-2 Spirit operando desde Diego García y misiles de crucero Tomahawk lanzados desde destructores AEGIS. El uso intensivo de munición JASSM-ER y de interceptores SM-3 contra los lanzamientos balísticos iraníes ha vaciado parte de los inventarios estadounidenses en la región.

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El general Caine reconoce que las existencias de SM-3 están en niveles críticos, un dato que ya circulaba en los informes filtrados por defense officials y que ahora queda registrado en acta. El Pentágono ha tenido que recurrir a stocks europeos y a una activación urgente de la línea de producción de Raytheon para evitar el colapso del escudo antimisiles desplegado sobre Israel, los Emiratos y Arabia Saudí.

En cuanto a bajas, la cifra oficial estadounidense se sitúa en 41 militares fallecidos en combate y 187 heridos, según el balance presentado por Caine. Las estimaciones sobre bajas iraníes que maneja el Estado Mayor Conjunto son notablemente más altas, aunque el general advierte de que carecen de verificación OSINT independiente. Por ahora, sin confirmación cruzada.

El choque con el Comité: marco legal y coste real

La parte más tensa de la sesión llega con el bloque demócrata. Los congresistas exigen a Hegseth que aclare bajo qué autorización jurídica se sostiene la campaña una vez superados los 60 días que marca la War Powers Resolution de 1973. La administración Trump invoca la AUMF de 2001 —la autorización postataques del 11-S— como paraguas legal, una interpretación que el propio servicio jurídico del Congreso considera forzada.

Hegseth defiende la posición del Pentágono con el argumento de la legítima defensa colectiva tras los ataques iraníes contra activos estadounidenses en Irak y el Golfo. Sin embargo, varios congresistas republicanos del ala aislacionista, encabezados por figuras próximas al movimiento America First original, presionan para que se vote una autorización específica antes del 15 de mayo. Si esa votación no sale, el despliegue queda en una zona gris constitucional.

Comité Servicios Armados

El coste acumulado roza ya el equivalente al presupuesto anual de Defensa de Italia. A los 9.000 millones de gasto operativo se suman, según los cálculos del CBO (Oficina Presupuestaria del Congreso) anticipados al Comité, otros 4.500 millones en reposición de munición de precisión y unos 2.200 millones en mantenimiento extraordinario de las flotas desplegadas. Total estimado a 31 de marzo: 15.700 millones de dólares.

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Equilibrio de Poder

La comparecencia de Hegseth no es un trámite. Es la primera vez en este conflicto que el Pentágono se ve obligado a poner cifras encima de la mesa, y eso reordena el tablero a tres bandas. Washington descubre que sostener una guerra de alta intensidad contra un actor regional de tamaño medio drena inventarios pensados para una hipotética contingencia con China, lo que tensiona la doctrina de los dos teatros simultáneos que ha guiado al Pentágono desde la era Rumsfeld.

Moscú observa con interés táctico. El Kremlin ha mantenido durante estas ocho semanas un perfil deliberadamente bajo, suministrando inteligencia y componentes a Teherán pero evitando una implicación directa que pudiera reactivar el frente ucraniano. La lectura estratégica es otra: cada misil SM-3 gastado sobre Israel es un misil que no estará disponible para Polonia o Rumanía. Para el Estado Mayor ruso, la guerra de Irán es un regalo logístico.

Cada interceptor SM-3 disparado sobre el cielo de Tel Aviv es un interceptor que no estará disponible sobre Varsovia, y eso lo saben en el Kremlin antes que en el Capitolio.

Bruselas, mientras tanto, asiste al espectáculo con una mezcla de alivio e inquietud. Alivio porque la atención de la administración Trump se ha desplazado de Ucrania a Oriente Medio,, lo que ha reducido la presión sobre el 5% del PIB exigido a los aliados. Inquietud porque el SEAE detecta movimientos chinos en el Estrecho de Ormuz que podrían internacionalizar el conflicto antes del verano.

Para España el impacto es directo y triple. Primero, la base de Rota ha visto incrementada su actividad un 40% desde febrero como nodo logístico para el reabastecimiento de las flotas atlánticas que rotan al Mediterráneo Oriental. Segundo, el precio del Brent se mantiene por encima de los 105 dólares, con impacto inmediato en la factura energética y en el IPC nacional. Tercero, Marruecos —que mantiene relaciones discretas con Israel a través de los Acuerdos de Abraham— ha reforzado el control sobre el Estrecho de Gibraltar, un movimiento que las fuentes de Defensa consultadas por Moncloa.com leen como una señal de alineamiento más explícito con Washington.

El precedente histórico que mejor ilumina el momento no es Irak 2003. Es la Operación Praying Mantis de 1988, la mayor batalla naval estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial, también contra Irán y también en el Golfo. Aquella operación se cerró en horas. Esta lleva 60 días y suma. La diferencia la marca la sofisticación del arsenal balístico iraní actual, multiplicada por veinte respecto a la de hace cuatro décadas.

El riesgo inmediato es la votación del 15 de mayo en la Cámara. Si el ala aislacionista republicana se suma a los demócratas, Trump podría verse obligado a una desescalada controlada en menos de tres semanas. Si la autorización sale adelante, el conflicto entra en una fase larga con riesgo de internacionalización. La próxima ventana crítica la marca la cumbre de la OTAN prevista para junio, donde España deberá explicar su nivel de implicación logística y su postura sobre el techo de gasto militar. Hasta entonces, el frente sigue abierto.