EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A las familias con hijos en escuelas e institutos públicos de Catalunya y a los docentes que decidan secundar el calendario sindical.
- ¿Cuándo ocurre? Entre mayo y junio de 2026, con 17 jornadas de paro repartidas en distintas semanas.
- ¿Qué cambia hoy? Habrá servicios mínimos en los centros, pero conviene confirmar con cada escuela qué días concretos de huelga afectarán al horario lectivo.
Los sindicatos docentes que rechazan el pacto educativo con el Govern han convocado un mes largo de huelgas con 17 paros entre mayo y junio en las escuelas e institutos públicos de Catalunya. La movilización arranca en mayo y se extiende hasta finales de junio, en plena recta final del curso.
La convocatoria llega después de meses de negociación fallida. El Departament d’Educació firmó un acuerdo con una parte de la representación sindical, pero el resto de organizaciones lo considera insuficiente y ha decidido ir al choque. La consecuencia inmediata la van a notar las familias.
Qué días hay paro y cómo se distribuyen
Las 17 jornadas se reparten entre las dos últimas semanas de mayo y las cuatro primeras de junio, según el calendario que han hecho público los sindicatos convocantes. No son 17 días seguidos: se combinan paros parciales y jornadas completas, con concentraciones ante los servicios territoriales de Educació en Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona.
El esquema busca un efecto acumulativo. La idea es que la presión crezca a medida que se acerca el final de curso, justo cuando los centros están cerrando evaluaciones, organizando viajes de fin de etapa y preparando las pruebas de acceso a la universidad. El momento no es casual.
Los servicios mínimos los fija la Generalitat. En convocatorias anteriores se han movido entre el 33% y el 50% de la plantilla según el tramo educativo, con especial atención a Educación Infantil y a los comedores escolares. La Conselleria todavía no ha publicado los porcentajes definitivos para esta tanda.
Por qué el Govern dice que no puede mover ficha
La respuesta del Ejecutivo de Salvador Illa es conocida y se ha repetido esta semana: no hay margen presupuestario para mejorar el acuerdo educativo firmado con la parte de los sindicatos que sí lo aceptaron. La consellera del ramo insiste en que los recursos disponibles ya están comprometidos y que abrir la negociación obligaría a tocar otras partidas.
Los sindicatos convocantes lo leen distinto. Sostienen que el pacto firmado se queda corto en reducción de ratios, en recuperación del poder adquisitivo perdido durante los recortes de la pasada década y en estabilización del profesorado interino. Reclaman además un calendario claro para revertir la sexta hora y para reforzar la atención a la diversidad.
Aquí asoma la lectura política. El Govern está atrapado entre dos fuegos: si cede, descuadra unos presupuestos ya tensos por los compromisos con ERC; si no cede, encara el final de curso con las aulas en pie de guerra y una imagen de gestión que no le conviene. Difícil cuadrar el círculo.
El conflicto educativo vuelve a colocar al Govern de Illa ante la misma pregunta de siempre: hasta dónde puede prometer estabilidad cuando la caja no acompaña al discurso.
Lo que enseña el precedente: 2022 y la huelga larga del Govern Aragonès
La memoria reciente pesa. En marzo de 2022, durante el mandato de Pere Aragonès, los sindicatos docentes de Catalunya protagonizaron cinco días de huelga consecutivos contra el calendario escolar y el avance del curso. Aquella movilización terminó con un desgaste evidente para la entonces consellera Cambray y con un acuerdo parcial que no cerró del todo las heridas.
Lo que observamos ahora es un patrón similar con un matiz importante: el actual Govern del PSC llegó al Palau con la promesa de pacificar la escuela catalana, y la primera prueba seria de esa promesa, está chirriando. Mientras, en otras comunidades autónomas como Madrid o Andalucía, los conflictos docentes de los últimos años se han resuelto con paquetes específicos de reducción horaria que la Generalitat, por ahora, no está dispuesta a igualar.
La pregunta que sobrevuela el Departament es si 17 jornadas de paro forzarán una reapertura de la mesa antes del verano o si el conflicto se aplazará a septiembre, ya con el curso 2026-2027 en marcha. El primer paro de mayo será el termómetro real del seguimiento: si la afiliación responde, la presión sobre Illa se multiplicará; si la respuesta es tibia, el Govern aguantará hasta el inicio del próximo curso.
Las familias, en medio. Conviene consultar la web del Departament d’Educació y la información que cada centro envíe estos días para organizar conciliación, comedor y transporte. Por ahora, nada cerrado.

