Junts tumba el Consorci d’Inversions y deja a Illa sin plan estrella

Míriam Nogueras zanja la negociación con un 'Catalunya no necesita más chiringuitos' y la abstención del PNB remata la propuesta de PSC y ERC. La Generalitat habla de decisión 'incomprensible', pero en el Parlament el desenlace estaba cantado desde hacía días.

El plan estrella de Salvador Illa para vehiculizar la inversión pública en Catalunya se ha quedado este martes sin red. Junts ha confirmado el ‘no’ al Consorci d’Inversions que defendían PSC y ERC, una negativa que, sumada a la abstención del PNB, deja la propuesta sin recorrido en el Parlament. Lo dijo Míriam Nogueras sin medias tintas: ‘Catalunya no necesita más chiringuitos’.

La portavoz de Junts en el Congreso utilizó esa fórmula —dura, calculada, dirigida tanto al Govern como a su propio electorado— para enterrar un instrumento que el Palau llevaba meses presentando como pieza central de su política industrial. El Govern ha calificado la decisión de ‘incomprensible’, pero el desenlace estaba cantado desde hacía días en los pasillos.

Qué quería montar Illa y por qué se ha caído

El Consorci d’Inversions de Catalunya nacía con vocación de paraguas: una entidad participada por la Generalitat para canalizar capital público hacia proyectos estratégicos, atraer inversión privada y, sobre todo, dar al Govern una herramienta propia con la que competir en captación industrial. La idea, vendida como modernización, encajaba con el discurso de Illa sobre una Catalunya que recupera ambición económica.

Publicidad

El problema es que necesitaba aritmética parlamentaria. PSC y ERC sumaban, pero no llegaban. Y Junts, que en esta legislatura mantiene un papel pivotal en cualquier iniciativa que toque arquitectura institucional o gasto, ha optado por la vía dura. Nogueras lo enmarcó como rechazo a la duplicación de estructuras: para Junts, el Consorci sería un organismo más sobre los que ya existen, con costes de funcionamiento y zonas grises de gobernanza.

La web del Parlament recoge el itinerario de la propuesta, que llevaba semanas circulando entre comisiones sin generar entusiasmo más allá de los socios formales del acuerdo de investidura.

El PNB se abstiene y completa el cuadro

El detalle que ha rematado la operación llega de Vitoria. La abstención del PNB ha sido suficiente para que la propuesta decaiga, en un movimiento que en esta redacción interpretamos como aviso a Moncloa más que como gesto autonómico catalán. Los nacionalistas vascos llevan meses recolocando su relación con Pedro Sánchez y, cuando pueden enviar señales sin coste directo en Euskadi, las envían.

Que el Consorci se cayera por los votos de Junts era previsible. Que el PNB se quedara sentado, no tanto. La abstención de los nacionalistas vascos ha sido la grieta que necesitaba Junts para vestir su ‘no’ como decisión técnica y no como bloqueo político puro.

El resultado deja al Govern Illa en un escenario delicado: ni cumple con ERC, que veía en el Consorci una de las medidas tangibles del pacto de investidura, ni proyecta capacidad de iniciativa propia. Lo observamos como el primer revés serio de la legislatura en materia económica.

Por qué este ‘no’ duele más de lo que parece

Conviene leer la jugada de Junts en clave catalana y en clave estatal a la vez. En Catalunya, el partido de Carles Puigdemont sigue erosionando al PSC desde la oposición útil: deja gobernar a Illa, pero le bloquea las medidas con potencial simbólico. Frenar el Consorci es frenar un titular. Y en política, los titulares cuentan.

Publicidad

En el plano estatal, el gesto refuerza la posición de Junts ante Moncloa en la negociación de los próximos presupuestos y, sobre todo, en el goteo de leyes pendientes que el Gobierno necesita sacar adelante. Cada vez que Junts dice ‘no’ en Catalunya y lo argumenta con solvencia, sube el precio de cada ‘sí’ en Madrid.

El ‘no’ de Junts al Consorci no es solo un revés legislativo: es la confirmación de que Illa gobierna con una mayoría que existe sobre el papel y se evapora cuando toca aprobar algo simbólico.

El precedente más cercano lo encontramos en la legislatura anterior, cuando el Govern de Pere Aragonès vio caer iniciativas similares por la fragmentación parlamentaria. Entonces se habló de la ingobernabilidad técnica del Parlament. Ahora, con un Govern PSC, la dinámica se repite con otros protagonistas. Cambia el color, no el patrón.

El Govern, según fuentes consultadas por Moncloa.com, no descarta reformular la propuesta y volver a presentarla en otoño con cambios cosméticos que faciliten un sí de Junts o, al menos, una abstención. Pero el daño reputacional ya está hecho. Cuando una iniciativa se vende como bandera y cae en el primer intento, recuperarla cuesta el doble.

La aritmética del Parlament no perdona. Illa lo sabía. Y aun así apostó. La próxima cita relevante es el debate de política general previsto para mayo, donde el president tendrá que explicar a su propia bancada por qué la pieza central de su programa económico se ha quedado en intención. Por ahora, nada concreto sobre la mesa. El otoño dirá.