Casi veinte bebés entregados Ourense en la última década: la Xunta fija seis semanas de reflexión para la madre

El protocolo gallego abre un plazo de seis semanas antes de ratificar la entrega, ampliable si la madre tiene dudas. La provincia acumula 19 casos en la última década, dos de ellos el pasado año.

Casi una veintena de bebés han sido entregados en adopción al nacer en Ourense en la última década, según La Región.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Casi una veintena de bebés fueron entregados en adopción al nacer en Ourense durante la última década, dos de ellos el pasado año.
  • ¿Quién está detrás? La Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego, con sede en Santiago de Compostela), mediante el sistema de Protección de Menores y el Colexio Oficial de Traballo Social de Galicia.
  • ¿Qué impacto tiene? La madre dispone de al menos seis semanas para ratificar o revocar la entrega, mientras el bebé permanece en acogimiento temporal.

El protocolo de seis semanas que protege la decisión de la madre

La cifra, que incluye dos entregas el pasado año, confirma una realidad silenciosa en una provincia marcada por el invierno demográfico y la dispersión territorial.

Rosario Capelo, presidenta del Colexio Oficial de Traballo Social de Galicia y profesional del equipo de adopción de Protección de Menores, subraya que las mujeres que llegan a esta situación suelen compartir situaciones de vulnerabilidad social graves.

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No existe un único perfil. Capelo cita maternidades muy tempranas y no planificadas, mujeres vinculadas previamente a servicios sociales o que pasaron por el sistema de protección, además de casos con problemas de salud mental o adicciones. «La mayoría no tienen una buena cobertura social a nivel familiar, comunitario o de su grupo de referencia. Suelen estar bastante aisladas», explica.

La falta de dinero, por sí sola, no explica una decisión de este tipo. Según Capelo, si una mujer se plantease dar a su hijo en adopción únicamente por falta de recursos, los servicios sociales activarían ayudas, alternativas de vivienda y otros apoyos. «Es un componente de un diagnóstico mucho más amplio», precisa.

Seis semanas de espera no resuelven la complejidad de una decisión así, pero la protegen a ella y al recién nacido.

Del parto a la ratificación: un procedimiento garantista

Tras el parto, la madre firma una primera manifestación de voluntad y Protección de Menores interviene para comprobar que la decisión no esté condicionada por terceros ni sea precipitada. A partir de ahí se abre un periodo mínimo de de seis semanas antes de ratificarla.

Si la mujer revoca, el procedimiento de adopción no continúa. Si la ratifica, el bebé deja el acogimiento temporal y puede comenzar a convivir con la familia adoptiva que había sido valorada como idónea, inicialmente mediante una guarda con fines de adopción.

Durante ese tiempo, el bebé queda bajo protección de la Xunta de Galicia y habitualmente pasa a una familia de acogida temporal preparada para estas situaciones. Capelo apunta que esta parte del proceso suele durar entre seis y ocho semanas.

Mientras la decisión no sea firme, es posible mantener el vínculo. La madre puede estar con el bebé, amamantarlo, elegir su nombre, recibir información e incluso realizar alguna visita. La intervención profesional continúa durante esas semanas, especialmente porque en muchos casos no hay una red de apoyo informal a su alrededor.

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El Laboratorio Gallego

El caso de Ourense no es solo una anécdota estadística. Las 19 entregas en una década se producen en la provincia gallega con la estructura demográfica más envejecida y con mayor dispersión de núcleos de población, un contexto que obliga a los servicios sociales a trabajar con protocolos muy definidos.

En el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 deputados) las políticas de infancia y protección no suelen enfrentar a los grupos con la dureza de otros debates. El PPdeG (el Partido Popular de Galicia, en el gobierno con mayorías absolutas desde 2009) y el BNG (o Bloque Nacionalista Galego, primera fuerza de la oposición) comparten diagnóstico sobre el invierno demográfico, aunque difieren en las herramientas: ayudas directas, conciliación o refuerzo de servicios sociales.

El PSdeG (el Partido Socialista de Galicia, la federación gallega del PSOE) plantea a su vez un refuerzo de los servicios sociales de atención primaria. La lectura nacional del asunto es más sutil: Galicia no legisla en solitario sobre adopción, porque la normativa básica es estatal, pero sí define la gestión de los servicios sociales de proximidad. Lo que se observa en casos como el de Ourense es un modelo de intervención que combina plazos de garantía con acogimiento temporal; ese equilibrio interesa a otras comunidades que afrontan baja natalidad y envejecimiento.

La proyección pasa por los próximos datos del IGE (o Instituto Galego de Estatística, la fuente oficial de estadística regional) y por el seguimiento de las entregas en adopción. Si el protocolo se consolida, la Xunta podría extenderlo o reforzar los equipos de adopción; si la natalidad sigue cayendo, el debate será otro.

Ficha del Caso

  • El caso: Casi una veintena de recién nacidos fueron entregados en adopción al nacer en Ourense en la última década, dos de ellos el pasado año.
  • Datos importantes: Protocolo gallego con un mínimo de seis semanas de reflexión, acogimiento temporal durante ese periodo y posibilidad de revocar la decisión.
  • Resumen: La Xunta garantiza la protección del menor y la maduración de la decisión; un modelo que conecta con el reto demográfico gallego y nacional.