Pazo do Faramello: el pazo barroco de Rois con el privilegio único de entrar a caballo en la Catedral de Santiago

La antigua fábrica de papel genovesa esconde un privilegio real de 1815 que ningún propietario ha ejercido jamás. El pazo de Rois concentra tres siglos de historia industrial, nobiliaria y literaria a las puertas del Camino Portugués.

El Pazo do Faramello conserva un privilegio de 1815 nunca ejercido: entrar a caballo en la Catedral de Santiago. Situado en Rois, a unos doce kilómetros de Santiago de Compostela y de Padrón, este pazo barroco acumula más de tres siglos de historias que mezclan industria, nobleza y literatura.

De la primera fábrica de papel de Galicia al pazo barroco

Para entender el Faramello hay que remontarse a 1710. Los genoveses Bartolomé Piombino y Jacobo Gambino impulsaron junto al río Tinto la que está considerada la primera fábrica de papel de Galicia. La construcción fue contratada el 5 de mayo de aquel año y en 1714 una Real Cédula otorgó a Piombino el privilegio para establecerla y un monopolio durante veinte años.

Un pleito de 1732 permite saber que entonces existían diez construcciones: el molino papelero junto al río, otros edificios para fabricación y almacenamiento, viviendas para trabajadores y la residencia de Piombino. El agua explica todavía hoy parte de la singular apariencia del Faramello. La propiedad se desarrolló sobre un terreno abrupto y los canales y restos de de molinos de aquella actividad siguen integrados en los jardines.

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Sobre la antigua factoría creció un pazo barroco de marcadas influencias italianas. Durante la invasión napoleónica, el Faramello se convirtió en foco de actividad contra las tropas francesas: las antiguas caballerizas albergaron un arsenal en 1808 y, según Turismo de Galicia, se imprimieron pasquines contra Bonaparte que podrían figurar entre los primeros textos en gallego tras los Séculos Escuros.

Décadas después, las habitaciones recibieron visitas muy distintas. El pazo sirvió como residencia de verano de Alfonso XIII durante sus visitas a Santiago y también acogió al infante Luis de Baviera. Además aparece relacionado con Rosalía de Castro, Emilia Pardo Bazán y Camilo José Cela, y fue uno de los escenarios de La casa de la Troya, la novela de Alejandro Pérez Lugín publicada en 1915.

Galicia convierte su patrimonio industrial y nobiliario en un relato turístico que muy pocas comunidades pueden igualar.

La capilla, el privilegio real y el Castro Lupario

Entre las construcciones que sobreviven hay una pequeña capilla barroca consagrada en 1727. Conserva un retablo realizado por José Gambino, escultor del barroco gallego nacido en el Faramello y que también trabajó para la Catedral de Santiago. De hecho, la historia más singular conduce directamente al templo compostelano.

En 1815 se concedió mediante Privilegio Real al señor del Faramello el derecho a entrar a caballo en la Catedral de Santiago. Los propietarios aseguran que la prerrogativa nunca ha sido utilizada. La historia y la leyenda vuelve a mezclarse unos metros más arriba: el Faramello se encuentra a los pies del Castro Lupario, asociado a la reina Lupa, figura legendaria del traslado del apóstol Santiago.

El paisaje es casi tan importante como los edificios. Jardines de inspiración francesa, antiguos viñedos, frutales, molinos, canales y cascadas se distribuyen por terrazas que descienden hacia el río. Por las inmediaciones discurre el Camino Portugués y el Faramello es el último gran pazo que encuentra esta ruta antes de llegar a Santiago.

El Laboratorio Gallego

El patrimonio cultural gallego funciona como un activo económico de primer orden en la comunidad. La Xunta de Galicia (el gobierno autonómico, con sede en Santiago de Compostela) ha situado los pazos y el Camino de Santiago en el centro de su estrategia turística desde hace años. Rois, un municipio coruñés de poco más de 5.000 habitantes, ejemplifica cómo la dispersión de recursos patrimoniales puede convertirse en una baza cuando se vincula a rutas consolidadas como el Camino Portugués.

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En clave nacional, el modelo gallego de turismo cultural interesa por su capacidad de desestacionalizar la demanda y de llevar visitantes más allá de los grandes núcleos urbanos. No es una receta exclusiva de Galicia: otras comunidades con patrimonio disperso, como Castilla y León o Extremadura, persiguen fórmulas parecidas. La diferencia está en la combinación gallega de paisaje, historia industrial y una red de caminos jacobeos que funciona como hilo conductor.

La proyección invita a observar los próximos pasos de la Xunta en la promoción de los pazos como producto turístico. A partir de septiembre, el calendario suele incluir nuevas campañas de otoño vinculadas al Xacobeo. Si el Pazo do Faramello logra una mayor apertura al público o una musealización más completa, Rois podría ganar peso en un mapa turístico que hoy sigue muy concentrado en Santiago y en las Rías Baixas.

Ficha del Caso

  • El caso: El Pazo do Faramello, en Rois, es un pazo barroco nacido de la primera fábrica de papel de Galicia y vinculado a la resistencia contra Napoleón, a Alfonso XIII y a escritores gallegos. Conserva un privilegio real de 1815.
  • Datos importantes: Primera fábrica de papel de Galicia (1710), Real Cédula de 1714, capilla consagrada en 1727, Privilegio Real de 1815, capilla barroca con retablo de José Gambino.
  • Resumen: El Faramello resume tres siglos de historia industrial y nobiliaria de Galicia y refuerza el atractivo del Camino Portugués como producto turístico con proyección nacional.