Rusia ha ordenado este jueves la salida del personal de la embajada y los consulados húngaros. Budapest tendrá dos semanas para retirarlo, tres semanas después de que expulsara a diez diplomáticos rusos por motivos de seguridad nacional.
El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha citado al encargado de negocios de Hungría, Gábor Gergics, para comunicarle la medida, según la información difundida por Euronews. La orden afecta a la legación en Moscú y a los consulados de San Petersburgo y Kazán. Es la primera ruptura diplomática de este calado entre Budapest y el Kremlin desde febrero de 2022.
Qué ha decidido Moscú y a quién afecta
La expulsión rusa responde directamente al movimiento húngaro del 8 de septiembre. Moscú calificó entonces esa decisión de acto ‘infundado y abiertamente hostil’. Ahora traslada su respuesta al terreno material: no anuncia un número concreto de diplomáticos, sino la salida de personal de tres sedes con un plazo de dos semanas.
Budapest ha reconocido la medida rusa y ha confirmado que mantiene la suya. ‘Hungría no está interesada en una escalada de la tensión diplomática. Pero mantenemos nuestra decisión, adoptada por razones de seguridad nacional. Nuestras misiones siguen operando con normalidad y Hungría mantendrá su presencia diplomática en Rusia’, escribió el Ministerio de Asuntos Exteriores húngaro en la red social X.
Cuando ordenó la salida de los diez diplomáticos rusos, la ministra de Asuntos Exteriores, Anita Orbán, sostuvo que esos funcionarios ‘habían desarrollado en Hungría actividades inaceptables para un diplomático en virtud de la Convención de Viena‘, el tratado que fija las inmunidades y el estatuto del personal diplomático.
Del Orbán prorruso al giro de Péter Magyar
El intercambio de expulsiones es la consecuencia visible de un cambio de política exterior en Budapest. Viktor Orbán gobernó 16 años hasta la derrota de su partido, Fidesz, en las elecciones generales de abril. Durante ese periodo mantuvo con el Kremlin la relación más estrecha de cualquier líder de la Unión Europea y se negó a sumarse a la expulsión de diplomáticos rusos que acordaron otros Estados miembros tras la invasión de Ucrania.
Hungría ha pasado de bloquear iniciativas europeas sobre Ucrania a expulsar diplomáticos rusos por motivos de seguridad nacional.
Péter Magyar, que asumió la presidencia del Gobierno este año, ha prometido una relación ‘pragmática’ con Moscú. Los hechos van por otro camino. A finales de agosto, la guía que el nuevo Ejecutivo entregó a su delegación ante la Asamblea General de la ONU describía a Rusia como una amenaza para Hungría y para el ‘orden global’, condenaba su guerra total contra Ucrania y afirmaba su apoyo a la soberanía ucraniana y a su derecho a la defensa.
Hungría también intenta recomponer su relación con Kiev, aunque mantiene un bloqueo: se opone a la apertura de nuevos capítulos de negociación (los bloques temáticos en que se divide una adhesión a la UE) para el ingreso de Ucrania mientras no se resuelvan sus demandas sobre los derechos de la minoría húngara en el país. Ese veto es, en la práctica, su principal baza negociadora con Ucrania.
El impacto para España y para el tablero europeo
El giro de Budapest tiene consecuencias que van más allá del expediente bilateral. Hungría ha sido el Estado miembro que más ha utilizado el veto en el Consejo Europeo para frenar iniciativas vinculadas a Ucrania, y muchas de las decisiones que afectan a España se adoptan por unanimidad. Un Budapest menos obstructivo altera los cálculos de Bruselas y rebaja el coste diplomático de cada negociación.
España forma parte del grupo de países que sostienen la vía de adhesión ucraniana y ha respaldado las las sanciones aprobadas desde febrero de 2022. La incógnita es cuánto durará el cambio húngaro: Magyar mantiene el bloqueo a los capítulos de adhesión y no ha anunciado una ruptura de relaciones con Moscú, solo una presencia diplomática que sigue en pie. Budapest no ha anunciado por ahora nuevas medidas ni la retirada de su embajador.
Lo esencial
- 📌 ¿Qué ha ocurrido? Rusia ha ordenado la salida del personal de la embajada y los consulados húngaros en dos semanas.
- 👤 ¿Quiénes están implicados? El Gobierno de Péter Magyar y su ministra de Exteriores, Anita Orbán, frente al Ministerio de Exteriores ruso.
- ⏭️ ¿Qué pasa ahora? El personal húngaro tiene dos semanas para abandonar Moscú, San Petersburgo y Kazán, mientras Budapest mantiene su decisión del 8 de septiembre.

