El comité para captar rutas del aeropuerto de Peinador cumple un año sin acuerdos y con cuatro destinos en la parrilla.
La cuarta reunión del grupo de trabajo se celebró esta semana en Santiago de Compostela, con representantes de AENA, de la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego, con sede en Santiago), de las diputaciones provinciales, y concejales de los concellos (los ayuntamientos gallegos) de Vigo, A Coruña y Santiago. Todos coincidieron en el tono. Ninguno, en el fondo.
Sobre la mesa volvió a aparecer el dato que AENA repite desde hace meses: 33 casos de negocio para Peinador que resultarían rentables para las aerolíneas. Algunos son destinos ya conocidos —Londres, París, Bruselas o Ámsterdam— y esas conclusiones, según la información trasladada al Concello, ya han sido entregadas a distintas compañías. «Tenemos que ofrecer algo atractivo», resumió Ignacio Biosca, director de Datos y Mercado Aeronáutico del gestor aeroportuario.
Un año de comité, 33 rutas sobre la mesa y solo cuatro en la parrilla
Con solo cuatro rutas, el aeropuerto de Peinador afronta un final de 2026 y un arranque de 2027 de mínimos: Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife. La parrilla no se mueve. Mientras tanto, Lavacolla y Alvedro han sumado nuevos destinos desde que se gestó el comité. Santiago alcanzó este verano conexión con tres continentes y A Coruña añadió rutas nacionales a Sevilla, Valencia y Bilbao, además de más frecuencias a Barcelona.
La inversión tampoco está en duda. El Concello destaca la congelación de las tarifas aeroportuarias para el próximo año y una partida de casi 50 millones de euros a cinco años para mejoras en la infraestructura del aeropuerto vigués. Lo que falta no es dinero para ladrillo, sino un acuerdo sobre quién paga por los vuelos.
El pulso de Peinador no es sobre los destinos: es sobre quién pone el dinero para que las aerolíneas se sienten a negociar.
El pulso por la financiación: a tercios o promoción en origen

Vigo insiste en un modelo de financiación directa a tercios —una tercera parte para el Concello, otra para la Xunta y otra para la Diputación—, convencido de que «el único sistema es acordar con las compañías». Su representante en el comité, Carlos L. Font, se mostró inflexible: «Mal que nos pese», dijo, hay que pagar a las aerolíneas y no confiar en la promoción en origen que defienden la Xunta y la Diputación. Font pidió además más transparencia sobre los contratos firmados en A Coruña y Santiago, y reclamó a la Xunta más dinero que los 100.000 euros por ruta conseguida.
La vicepresidenta de la Diputación, Luisa Sánchez, presentó la versión contraria. A su juicio, la hoja de ruta de AENA combina bonificaciones del gestor con aportaciones institucionales para publicidad en origen, un modelo que su institución respalda con 200.000 euros reservados en 2027 por cada nueva ruta, por ahora limitados a dos conexiones. «Hay consenso con todos menos con Vigo», zanjó. Sánchez tiene una cita en octubre: la feria Routes 2026 en Fráncfort, donde Galicia volverá a vender su conectividad.
Santiago y A Coruña llegan al año del comité con posiciones también distintas. La concejala de Turismo de Santiago, Míriam Louzao, pidió a la Xunta que «tome las riendas» y coordine el sistema aeroportuario gallego, y reclamó elevar a 200.000 euros anuales la promoción de cada aeropuerto. «Salimos sin muchas novedades», admitió. El concejal de Turismo de A Coruña, Gonzalo Castro, reclamó un «pacto sobre la conectividad aérea en Galicia» y apeló a dejar atrás los «localismos estériles».
El Laboratorio Gallego
Galicia llega a este punto con tres aeropuertos y ninguna coordinación. Es un laboratorio involuntario. La Xunta, con mayoría absoluta del PPdeG, defiende desde hace años un modelo de promoción en origen; el Concello de Vigo, en manos del PSdeG, reclama financiación directa; y las diputaciones y los demás ayuntamientos miran cada uno por su terminal. Nadie renuncia a su cuota de vuelos, y el resultado es que ninguno los consigue.
La dimensión nacional es evidente. AENA es una empresa estatal dependiente del Ministerio de Transportes, y la relación entre la Xunta y el Gobierno central sobre inversiones e infraestructuras ha sido uno de los ejes del discurso territorial del PP. El modelo de pago a las aerolíneas que Vigo reclama ya funciona en otros aeropuertos españoles, según reconoce el propio gestor aeroportuario, de modo que lo que se decide en Peinador anticipa debates que se repiten en Galicia, Asturias o Castilla y León. La conectividad aérea se ha convertido en política de cohesión territorial.
El calendario aprieta. La próxima reunión del comité aún no tiene fecha cerrada, pero octubre trae la cita de Routes 2026 en Fráncfort, con Galicia buscando aerolíneas. La Xunta, según el conselleiro de Presidencia (el consejero autonómico de Presidencia), Diego Calvo, aspira a rutas «a medio y largo plazo» y promete que Vigo tendrá nuevas conexiones «con total seguridad». El riesgo es el de siempre: que el año del comité se convierta en dos y que Peinador siga esperando con la parrilla más corta de Galicia.
Ficha del Caso
- El caso: El comité para captar rutas del aeropuerto de Vigo cumple un año sin nuevos destinos. Vigo pide financiación a tercios; la Xunta y la Diputación defienden la promoción en origen.
- Datos importantes: Cuatro reuniones celebradas; 33 casos de negocio analizados por AENA; cuatro destinos operativos (Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife); casi 50 millones de euros en infraestructura a cinco años; 100.000 euros de la Xunta por ruta; 200.000 euros de la Diputación por ruta en 2027.
- Resumen: La falta de consenso institucional mantiene a Peinador con la parrilla más corta de Galicia, mientras Lavacolla y Alvedro suman destinos. El pulso anticipa el debate nacional sobre cómo se financian las rutas aéreas.
