Los propietarios de Ourense retiran sus pisos del alquiler a la espera del decreto de vivienda que votará el Congreso. Las inmobiliarias de la ciudad ya lo notan y avisan de que la menor oferta encarecerá todavía más los precios.
Ourense cuantifica el frenazo: cuatro de cada seis pisos retirados en un día
El fenómeno tiene nombre y fecha. Dina Martínez Nogueira, responsable de la inmobiliaria Martínez Nogueira y abogada, relata que de los seis pisos que tenía en cartera, cuatro propietarios pidieron este jueves por la mañana retirar sus ofertas. Un 66,67% de cancelaciones en un solo día, según los datos que maneja la propia agencia.
La estampa se repite en otras agencias de la ciudad. En Aracil Inmobiliaria una propietaria canceló también su anuncio el jueves, y desde varios despachos explican que los dueños están llamando con preocupación. Coinciden en un diagnóstico: los casos se irán multiplicando en los próximos días mientras no se conozca el texto definitivo, y la retirada de pisos será masiva si el decreto sale adelante.
Desde el sector sostienen que la norma tendrá un efecto paradójico. “Lo que protege supuestamente al inquilino, realmente lo va a machacar”, resume Martínez Nogueira, que ejerce como abogada. La lectura se comparte en Metrópole: “Los propietarios serán más reticentes a poner las viviendas en alquiler. Si hay menos vivienda, esta será cada vez más cara”.
La escalada de precios y el previsible aumento de requisitos —más meses de nómina avales bancarios— dejarán fuera a los inquilinos más vulnerables. La entrada a una vivienda será, para ellos, todavía más difícil.
El decreto que promete proteger al inquilino puede acabar dejándolo fuera del mercado: menos pisos en oferta y precios más altos en Ourense.
El impacto: menos oferta, más precio y un inquilino más vulnerable

El perfil del arrendador gallego explica buena parte del temor. Más del 90% de los propietarios que alquilan en Ourense son pequeños arrendadores, según el propio sector, y son quienes menos margen tienen para asumir inseguridad jurídica. Desde Sila Inmobiliaria lo resumen así: “Habrá muchos propietarios que dejarán de alquilar como vivienda habitual”.
Las cifras dibujan un mercado frágil. En Ourense la vivienda en alquiler se concentra en manos de particulares que gestionan uno o dos inmuebles, no en grandes tenedores. Ese detalle, común a buena parte de la España interior, explica por qué un cambio normativo percibido como riesgo se traduce tan rápido en retirada de oferta, según el cruce con los precios de referencia que publica el INE.
La alternativa que ya se dibuja no beneficia al inquilino tradicional. Los propietarios se inclinan por el alquiler temporal de habitaciones, sobre todo a estudiantes, o directamente por el piso turístico, que gana terreno como salida. “La realidad es que al Gobierno le conviene mucho más que haya pisos turísticos”, apunta Martínez Nogueira.
En el sector miran de reojo a Portugal, con un problema de vivienda parecido y una respuesta distinta. Varias agencias defienden que medidas como las prórrogas o los contratos indefinidos solo empujan al propietario a salir del mercado residencial, y citan el caso luso como espejo donde mirarse.
El Laboratorio Gallego
Galicia gobierna con mayoría absoluta del PPdeG desde 2009, y la vivienda se ha convertido en uno de los pocos terrenos donde esa hegemonía se mide contra un malestar social creciente. En el Parlamento de Galicia, la cámara unicameral gallega con 75 deputados, el debate sobre el alquiler ya ocupa sesiones y comparecencias.
El BNG ejerce como primera fuerza de la oposición y el PSdeG como tercera, y ambos han colocado la vivienda entre sus prioridades. Ninguno controla el marco legal que ahora se discute, pero los dos reclaman medidas propias.
La Xunta de Galicia tiene competencias en suelo, urbanismo y vivienda protegida, según recuerda el propio Ejecutivo autonómico (xunta.gal), aunque el texto que ahora se vota es estatal. Ourense funciona como termómetro de lo que puede extenderse al resto de España: en una ciudad mediana del interior, la retirada de oferta se percibe antes que en los grandes mercados urbanos.
La dimensión nacional es evidente. El PP, que en Galicia gobierna con mayoría absoluta y en Madrid lidera Alberto Núñez Feijóo, ha situado la vivienda entre sus banderas nacionales.
Al otro lado, el PSOE defiende el decreto como un escudo del inquilino y lo presenta como la respuesta a un problema de país. Galicia funciona así como laboratorio: aquí el PPdeG encadena tres legislaturas con mayoría absoluta y conoce de primera mano cómo responde un mercado pequeño y muy dependiente del propietario particular. La próxima votación en el Congreso, el desarrollo autonómico posterior y las medidas que impulse la Xunta marcarán el rumbo del alquiler gallego.
Ficha del Caso
- El caso: Las inmobiliarias de Ourense detectan la retirada temporal de pisos del mercado del alquiler ante la incertidumbre por el decreto de vivienda que se vota en el Congreso.
- Datos importantes: Cuatro de seis pisos retirados en un día en una agencia (66,67%); más del 90% de los arrendadores en Ourense son pequeños propietarios; el sector prevé menos oferta y precios al alza.
- Resumen: La norma busca contener los precios, pero el freno de la oferta amenaza con encarecer el alquiler y expulsar a los inquilinos más vulnerables; Galicia actúa como termómetro del efecto nacional del decreto.

