Crece la crítica republicana al despliegue del ICE a tres semanas de las legislativas de medio mandato

Salazar, respaldada por Trump en agosto, critica las redadas en su distrito hispano; Marshall y Moran exigen al ICE que avise a las policías locales de Kansas. La Casa Blanca responde que se limita a aplicar las leyes del Congreso.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Varios congresistas republicanos han cuestionado el despliegue del ICE, la agencia federal que ejecuta las deportaciones, a un mes de las legislativas del 3 de noviembre.
  • ¿Quién está detrás? La congresista María Elvira Salazar (Florida), los senadores Jim Justice (Virginia Occidental), Roger Marshall y Jerry Moran (Kansas) y la congresista Mariannette Miller-Meeks (Iowa).
  • ¿Qué impacto tiene? Abre una fisura en el bloque de Donald Trump en plena campaña y anticipa un otoño migratorio más errático, que Bruselas y Madrid seguirán de cerca.

La crítica republicana al despliegue del ICE ya es pública a un mes de las legislativas del 3 de noviembre.

Durante la última semana, congresistas de la Cámara de Representantes y del Senado han cuestionado en privado y en público el modo en que la Casa Blanca está ejecutando las deportaciones. No es una rebelión. Es algo más incómodo para el Partido Republicano: una fisura visible justo cuando el partido necesita votos hispanos y rurales a la vez.

Qué han dicho los republicanos que han roto filas

El caso más llamativo es el de María Elvira Salazar, congresista por Florida a la que Donald Trump respaldó en agosto. Grabó un anuncio frente a la Casa Blanca en el que sostiene que la política migratoria ha ‘ido demasiado lejos’. Su distrito, de mayoría hispana, se siente engañado: las redadas han alcanzado sobre todo a latinos sin papeles. Trump replicó en redes y difundió un mensaje que pedía ‘un nuevo republicano para sustituir a Salazar’.

Publicidad

La congresista Mariannette Miller-Meeks, de Iowa, eligió la vía privada. Escribió al secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, para pedir la salida de una mujer detenida por el ICE y cuya deportación se dirigía a un país que no es el suyo. Fatou Traore, según esa carta, trabaja y es madre de cuatro hijos al amparo de una orden de protección de 2011, aunque no está claro que tenga autorización legal para permanecer en el país. La misiva no se publicó en su web oficial.

El senador Jim Justice, de Virginia Occidental, fue más lejos en declaraciones a Politico: la administración debía ‘admitir que está haciendo algo mal’ y ajustar el rumbo. Un día después matizó en X que sus dudas nacían de su escaño en el Comité de Agricultura del Senado, tras las detenciones en comunidades de Kansas donde se concentran las plantas cárnicas. ‘Que quede cristalino: apoyo la estrategia migratoria del presidente, punto’, escribió.

En Kansas el malestar es más concreto. El senador Roger Marshall, que se presenta a la reelección en noviembre, reprochó al ICE que no avisara a las policías locales , antes de instalar controles en el suroeste del estado. Su colega Jerry Moran admitió que sigue con interés personal a quién detiene la agencia. Fuera del Capitolio, el exgobernador de Maine Paul LePage, hoy candidato, denunció que el padre de la esposa de su hijo, con permiso de trabajo, estuviera en proceso de deportación.

La fisura no cuestiona el fondo de la política migratoria: cuestiona su ejecución en los distritos donde un escaño se decide por unos miles de papeletas.

La fisura que la Casa Blanca no puede permitirse en noviembre

legislativas 2026

El nerviosismo no es ideológico, es aritmético. La mayoría republicana en la Cámara es estrecha y el Senado se decide en un puñado de estados. Un anuncio como el de Salazar en el sur de Florida pesa más que cien editoriales. La Casa Blanca lo sabe: un funcionario citado por el Washington Examiner respondió que la administración aplica las leyes que aprobó el Congreso y que el ICE ‘persigue a los peores, pero si encontramos a alguien en el país ilegalmente, lo detenemos’.

Ahí está la contradicción que nadie quiere verbalizar. La agencia que la Casa Blanca defiende como instrumento de orden es la que aparece en los anuncios de sus propios candidatos. Nadie pide derogar nada. Solo piden no salir en la foto.

Para España, la disputa admite dos lecturas. La primera es consular: la colonia española en Estados Unidos ronda el centenar de miles de residentes y Bruselas sigue con atención el trato que reciben los ciudadanos europeos en los controles migratorios. La segunda es de espejo: el campo y la industria cárnica españoles, entre los mayores exportadores de porcino de la Unión Europea, afrontan la misma escasez de mano de obra que las plantas de Kansas, aunque con instrumentos propios, como los contingentes de trabajadores que se negocian con Marruecos y Colombia.

Publicidad

La Lógica de Washington

La pregunta que importa no es si la crítica republicana al ICE es sincera, sino por qué aparece ahora. La Casa Blanca ejecuta el mandato más explícito que recibió en noviembre de 2024: deportar a quien esté en el país sin autorización legal. Sostiene que no elige qué leyes aplica y que lo contrario sería un sistema a la carta.

Es una lógica con precedente. Dwight Eisenhower lanzó en 1954 la llamada Operation Wetback, una deportación masiva que movilizó a miles de agentes, y el gobierno de Barack Obama expulsó a más de dos millones y medio de personas, un registro que la izquierda demócrata le reprochó durante años. Washington no pide permiso. Lo nuevo no es el método; es el calendario: el Congreso aprobó esas leyes y la Casa Blanca repite que no piensa escoger cuáles cumple.

Esa coalición une al votante de base con el electorado de distritos como el de Salazar, y ahí está el problema. El mismo Estado que promete firmeza en la frontera es el que rompe familias trabajadoras en Iowa o vacía las plantas de Kansas. El senador Marshall se juega el escaño; el ICE no se juega nada. El calendario manda.

En la práctica, la política migratoria americana se vuelve más errática en los próximos meses, no menos. Los consulados europeos preparan protocolos de asistencia urgente y las empresas españolas con plantilla en Estados Unidos revisan expedientes de personal. El próximo hito es el 3 de noviembre. Después, el Congreso tendrá que decidir si financia la agencia al ritmo actual en el siguiente paquete presupuestario, y ahí se verá si la crítica era táctica o algo más profundo.

Ficha del Caso

  • El caso: Congresistas republicanos cuestionan el modo en que la Casa Blanca despliega al ICE a un mes de las legislativas del 3 de noviembre.
  • Datos clave: Salazar, respaldada por Trump en agosto, graba un anuncio crítico; Miller-Meeks escribe al secretario Mullin; Marshall y Moran reclaman aviso previo a las policías locales de Kansas.
  • Para España: La colonia española en EE. UU. y las empresas con plantilla allí siguen el endurecimiento de los controles, mientras Bruselas reclama trato para los ciudadanos europeos.