Un alpinista sube pizzas al Aneto disfrazado de repartidor de Uber Eats: el vídeo viral

Allan Montagné coronó los 3.404 metros del pico aragonés con una mochila isotérmica de reparto y varias pizzas dentro, que comió en la cima junto a su expedición. El vídeo, difundido en TikTok, dividió a las redes entre la hazaña y la sospecha de campaña publicitaria.

Todos hemos subido una montaña con un bocadillo aplastado en la mochila y la certeza de que sabría a cartón húmedo. La comida de altura suele ser un trámite: barritas, frutos secos, agua tibia. Hasta que alguien decide subir pizzas al Aneto, a 3.404 metros, con una mochila de reparto de Uber Eats a la espalda y una cámara grabando cada paso. El vídeo, difundido en TikTok, ha partido a las redes en dos bandos irreconciliables.

La historia no es un reportaje de montaña al uso. Es una anécdota —así la describió el propio protagonista— y también un pequeño conflicto de etiqueta alpina. Unos ven una travesura simpática; otros, una ofensa al monte. Y una tercera voz sospecha una campaña publicitaria encubierta. El debate sigue abierto.

Los hechos resisten una cumbre. Allan Montagné, alpinista francés, subió a finales del verano acompañado por un grupo de amigos, todos montañeros. La ascensión no tenía nada de extraordinario. Lo extraordinario era el equipaje: una mochila isotérmica de reparto, de esas que se abren como un libro, con varias pizzas dentro que la expedición degustó en la parte alta del macizo del Aneto.

Publicidad

Añadamos el peso. Una mochila de reparto aporta volumen, rigidez, y un centro de gravedad incómodo donde menos lo necesitas. En los últimos metros del Aneto hay que trepar peñascos y apoyar las manos; en algún tramo, también el piolet. Subir con ese armazón cuadrado a la espalda no es una ocurrencia inofensiva.

Y luego está el ruido digital. El vídeo acumula comentarios de todos los signos: quien aplaude la broma, quien ve una falta de respeto al monte y quien sospecha una operación de marketing disfrazada de expedición.

Hay una línea muy fina entre la hazaña y el anuncio, y en la montaña se mide en desnivel, en viento y en gramos de masa.

El secreto del éxito

  • Una mochila que no se dobla: la isotérmica rígida protege la masa, pero obliga a cargarla en horizontal y pegada a la espalda. Cuanto más alta vaya, peor equilibrio en las trepadas.
  • Una pizza de poca agua: salsa reducida, mozzarella escurrida y cero toppings que suelten jugo. La humedad convierte una pizza de altura en una masa triste.
  • Comer antes del tramo técnico: el Paso de Mahoma no es sitio para abrir una caja. Lo sensato es parar en la antecima y cerrarlo todo antes de la cresta.

Ingredientes

Aquí ‘ingredientes’ es un decir: no hay receta al uso, sino la lista de lo que conviene que viaje en esa mochila si alguien quiere repetir la jugada con fundamento.

  • 400 g de masa de fermentación lenta, de 24 a 48 horas, que aguanta el traqueteo sin romperse.
  • 150 g de salsa de tomate reducida al fuego hasta perder casi toda el agua.
  • 250 g de mozzarella escurrida o, mejor, un queso curado que sufra menos el calor.
  • Un topping seco: embutido curado, cebolla pochada o champiñón salteado y bien escurrido.
  • Papel de horno y film para que la tapa no se pegue a la caja.
alpinista pizzas Aneto

Paso a paso: de la pizzería a los 3.404 metros

Todo empieza la noche anterior. La pizza se hornea en casa o se recoge ya hecha, se deja templar sobre una rejilla —nunca tapada, o sudará— y solo entonces se envuelve. Conviene reparar en un detalle que casi todos pasan por alto: la caja de cartón pesa y se deforma, así que mejor un envase rígido y plano.

De madrugada, el ascenso se toma con calma, ganando metros durante horas entre pedrera y granito. Ahí la pizza aguanta sin problema: temperatura estable y ningún movimiento brusco.

La cosa se complica al final. El terreno obliga a apoyar las manos y a trepar bloques, y en algún paso hay que sacar el piolet. Con un armazón cuadrado en la espalda, cada movimiento se vuelve más lento y más pensado.

Publicidad

El momento crítico tiene nombre. Montagné explicó al Heraldo de Aragón que lo más duro fue atravesar el Paso de Mahoma, una cresta granítica de unos 30 metros de largo, muy estrecha, con caídas verticales de más de 300 metros a cada lado.

Después, la cima: los 3.404 metros del Aneto, el pico más alto de los Pirineos y de Aragón y el tercero de España. Allí se abrió la mochila, se repartieron las porciones y el grupo comió pizza con media cordillera a la vista. Esa escena, grabada y subida a TikTok, es toda la historia.

Variaciones y maridaje

En altura manda la sensatez: agua, bebida isotónica y, si acaso, una cerveza fría al volver al refugio. Un tinto joven y fresco funciona de maravilla con una pizza de embutido curado, aunque a 3.000 metros el alcohol pasa factura antes de lo que uno cree.

Para conservarla, la clave está en el contraste térmico. La mochila isotérmica mantiene la temperatura unas tres o cuatro horas si no se abre; después la pizza sigue siendo comestible, aunque pierda el crujiente.

Si el tiempo aprieta, existe la versión express: comprarla ya horneada, pedirla con poca salsa y pasarla al envase rígido nada más salir del horno. Y para una expedición vegetariana, basta con cambiar el embutido por berenjena asada y queso curado, que viajan mejor que cualquier verdura fresca.

Queda una pregunta razonable: ¿publicidad o locura? Ni Uber Eats ni el protagonista han confirmado nada, así que la respuesta honesta es que no lo sabemos. La montaña tiene sus normas no escritas —no dejar basura, no molestar, no presumir— y una pizza en la cumbre no rompe ninguna de ellas.