PNV, PSE-EE y EH Bildu negocian con discreción la reforma del estatuto vasco fuera de la Cámara

La iniciativa de Sumar para reactivar la Ponencia de Autogobierno solo contó con el respaldo de su único parlamentario; el PP se abstuvo y el resto de grupos votó en contra. Los tres partidos sostienen que la negociación discreta es previa al debate parlamentario.

La reforma del estatuto vasco se negocia fuera del Parlamento Vasco. PNV, EH Bildu y PSE-EE votaron en contra de reactivar la Ponencia de Autogobierno en la sesión del jueves 1 de octubre, mientras mantienen conversaciones discretas a tres para tratar de alumbrar un nuevo texto estatutario para Euskadi.

Sumar llevó la iniciativa a la Cámara con el objetivo de reabrir la ponencia y permitir que todos los grupos debatieran las bases de un nuevo estatuto, en lugar de negociarlo al margen del Legislativo. El documento planteado aspiraba a un acuerdo de bases ‘con vocación de máximo consenso político y social’, respetuoso con la pluralidad vasca, ajustado a la legalidad vigente y con la vista puesta en ‘una eventual ratificación por parte de la ciudadanía’.

Por qué la ponencia sigue cerrada y quién negocia fuera de la Cámara

El órgano que Sumar pretendía reactivar cerró sus trabajos sin acuerdo en 2020, después de que los grupos abordaran en legislaturas anteriores las bases políticas, jurídicas, institucionales, y sociales de un eventual nuevo pacto estatutario que sustituya al Estatuto de Gernika de 1979. La votación del jueves dejó la iniciativa con el único respaldo del parlamentario de Sumar, que cuenta con un escaño en una Cámara de 75; el PP se abstuvo y el resto de formaciones, incluidos los tres partidos que negocian al margen, votaron en contra.

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Desde el PNV, Joseba Díez Antxustegi ha defendido que las conversaciones se desarrollan ‘con calma’ y ha negado que supongan ‘hurtar’ el debate a la Cámara. El texto, ha añadido, se trasladará al Parlamento si las posturas se acercan lo suficiente como para cerrar un acuerdo entre las tres formaciones, que es el lugar donde deberá tramitarse cualquier propuesta resultante.

La posición de cada grupo parlamentario

El socialista Ekain Rico ha afirmado que el camino abierto por la Ponencia de Autogobierno ‘se truncó’ y ha remarcado que la discreción no implica apartar al Parlamento. ‘No aspiramos a sustituirlo sino a no repetir la frustración que en otras comunidades llevó a situaciones que en Euskadi no deben darse’, ha señalado en alusión al proceso catalán.

Por parte de EH Bildu, Arkaitz Rodríguez ha explicado que los tres partidos tratan de ‘hacer posible el acuerdo que no fue posible’ en la ponencia y ha sostenido que, para lograrlo, ‘la negociación y la discreción son imprescindibles’.

La ponencia se cerró en 2020 sin acuerdo y la Cámara ha rechazado reabrirla mientras los tres partidos negocian un texto fuera del Legislativo.

El popular Javier de Andrés ha acusado a las tres formaciones de buscar la ‘difusión con un nuevo estatuto que tienen oculto’ y de ‘marginar a 100.000 vascos’ con sus ‘negociaciones oscuras’.

Jon Hernández, único parlamentario de Sumar, ha cuestionado el procedimiento y ha reclamado llevar el debate a la Cámara ‘con el tiempo, el sosiego y la discreción que haga falta’. ‘No podemos aceptar que tres partidos negocien y un día aparezcan con un texto cerrado’, ha subrayado.

El marco jurídico que exige mayoría absoluta y referéndum

El Estatuto de Gernika, aprobado en 1979, sigue siendo el texto vigente de autogobierno vasco y su artículo 46 fija un procedimiento de reforma que exige mayoría absoluta en el Parlamento Vasco y una ratificación posterior por referéndum. Los intentos posteriores no han completado ese recorrido. La referencia al caso catalán sobrevoló la votación del jueves, cuando el PSE-EE la citó para justificar su apuesta por la discreción frente al debate abierto en la Cámara.

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Si el acuerdo llega, el texto resultante deberá someterse a la tramitación parlamentaria en el Parlamento Vasco y, después, al procedimiento de reforma previsto en el propio Estatuto. Si no llega, la negociación continuará fuera de la Cámara, con las críticas de Sumar y el PP a esa vía y sin fecha fijada para un nuevo debate en el pleno. El desenlace trasciende el ámbito autonómico, ya que las formaciones que negocian tienen peso en las votaciones del Congreso.