La Zona de Bajas Emisiones de Ourense ultima sus cámaras lectoras y empezará a multar con 200 euros este mismo mes de octubre. Después de meses de retrasos y trámites, el Concello (el ayuntamiento) da por cerrada la fase de pruebas y activa el sistema automático de sanciones en los próximos días.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Concello de Ourense ha ajustado las cámaras que leen las matrículas y ha destapado las señales definitivas de su zona de bajas emisiones, lista para sancionar este mes de octubre.
- ¿Quién está detrás? El Concello de Ourense, que desarrolla el mandato estatal de zonas de bajas emisiones para municipios de más de 50.000 habitantes.
- ¿Qué impacto tiene? Circular sin autorización es una infracción grave: 200 euros, 100 con pronto pago. Uno de cada tres coches de la provincia no tiene etiqueta.
Ourense pasa de las pruebas a las multas: 200 euros por cruzar sin autorización
En los últimos días, los operarios han ajustado las cámaras que leerán las matrículas y han destapado las señales definitivas en accesos clave del centro, como Progreso, Emilia Pardo Bazán o Ramón Cabanillas. El mensaje de la señalización es inequívoco: solo pasan los vehículos autorizados o los que llevan etiqueta ambiental.
Colarse sin permiso se considera una infracción grave y se traduce en 200 euros de multa, que quedan en 100 con pronto pago. El sistema es automático: las cámaras leen la matrícula y la cruzan con el registro de vehículos, de modo que el conductor no necesita llevar la pegatina en el cristal ni hacer ningún trámite previo.
El área restringida abarca el corazón de la ciudad, delimitada por la avenida de la Habana, Emilia Pardo Bazán, Peña Trevinca, rúa Coruña, Progreso, y Concepción Arenal. Por esas calles exteriores se conduce con normalidad; cruzar hacia el interior ya está vigilado. Quedan para una segunda fase, prevista en 2029, Xoán XXIII, el Parque de San Lázaro y Curros Enríquez.
El alcance de la medida no es menor. Uno de cada tres coches matriculados en la provincia no tiene derecho a pegatina, según los datos que acompañan al despliegue del sistema, lo que deja a miles de vecinos de Ourense con el paso cortado salvo que entren en alguna de las excepciones previstas.
La zona de bajas emisiones no nace en el Concello: es una obligación estatal que aterriza en una provincia con el parque móvil envejecido.
Conviene no confundir esta zona con las calles puramente peatonales. Un coche ecológico puede moverse por el área restringida, pero no tiene vía libre en espacios como Concordia, parte de Bedoya y Valle Inclán o el Casco Vello. Ahí la prohibición es total, con independencia de la etiqueta, y el paso queda reservado a residentes o vehículos autorizados.
Etiquetas, residentes y parkings: quién puede cruzar la línea

Las etiquetas B, C, ECO y 0 Emisiones pasan sin hacer nada. Como norma general quedan fuera los coches sin distintivo, un colectivo que en la práctica agrupa a los gasolina matriculados antes del año 2000 y los diésel anteriores a 2006. Hay excepciones que no exigen autorización previa: residentes empadronados en la zona, propietarios de plazas de garaje, taxis, vehículos de emergencias y personas con movilidad reducida.
Para el resto de casos sin etiqueta, el acceso necesita permiso. Ocurre con quien va a buscar a los niños al colegio, con quien trabaja en el centro, con quien utiliza un garaje de alquiler o con quien se aloja en un hotel. Si surge una urgencia, hay cinco días de margen para justificarla. La entrada directa a un parking también está contemplada, con un límite de 15 minutos para completar el trayecto.
El reparto tiene, además, sus propias franjas de libre acceso: de 7:30 a 11:00 y de 15:00 a 17:00. Fuera de esos horarios, la lectura de matrículas decide quién entra y quién no, sin que la sanción dependa de la presencia de un agente en la calle.
El Laboratorio Gallego
El caso de Ourense dice bastante sobre cómo aterrizan en Galicia las políticas de movilidad que se diseñan en Madrid. La zona de bajas emisiones no nace de una decisión municipal, sino del mandato estatal que obliga a las ciudades de más de 50.000 habitantes a delimitar un área de circulación restringida para los vehículos más contaminantes. La norma se aprobó con horizonte de 2023 y llega a Ourense tres años más tarde, con una primera fase sancionadora que arranca ahora y una segunda que no se ejecutará hasta 2029.
El mapa político local añade un matiz poco habitual: el gobierno del Concello de Ourense responde a una formación de ámbito provincial, ajena a los tres grandes partidos gallegos, de modo que la medida no puede leerse como un ensayo del PPdeG, del PSdeG ni del BNG. En clave autonómica, el tablero no se altera: el PPdeG gobierna la Xunta con mayoría absoluta y el BNG es la primera fuerza de la oposición, con el PSdeG por detrás.
Buena parte de las ciudades españolas declaró su zona de bajas emisiones sin llegar a multar; Ourense es de las que sí aprieta. Y en el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 deputados) las zonas de bajas emisiones no han sido hasta ahora un asunto de confrontación autonómica: la competencia es municipal y la obligación, estatal.
La paradoja está en el calendario. La medida llega con retraso, se aplica de golpe y recae sobre una provincia donde uno de cada tres coches circula sin etiqueta, lo que abre dos incógnitas. La primera es si el Concello mantendrá el rigor sancionador cuando empiecen a llegar las reclamaciones vecinales. La segunda es política: la segunda fase está fijada para 2029, después de las elecciones municipales de 2027, de manera que los ourensanos votarán antes de saber si el área restringida se amplía al Parque de San Lázaro y a Curros Enríquez.
Ficha del Caso
- El caso: El Concello de Ourense cierra la señalización y el ajuste de las cámaras lectoras de su Zona de Bajas Emisiones y arranca la fase de sanciones en el centro urbano.
- Datos importantes: Multa de 200 euros, 100 con pronto pago; área delimitada por la avenida de la Habana, Emilia Pardo Bazán, Peña Trevinca, rúa Coruña, Progreso y Concepción Arenal; segunda fase en 2029; excepciones para residentes, garajes, taxis, emergencias y movilidad reducida.
- Resumen: La primera fase sancionadora de la ZBE de Ourense pone el foco en un parque móvil envejecido, con uno de cada tres coches sin etiqueta, y estrena un control automático que no depende de la presencia de agentes.

