1Por qué la espalda duele justo al despertar: rigidez por el reposo o dolor de tipo inflamatorio
Despertarse con la espalda agarrotada es muy frecuente, pero el cuadro cambia según el origen. En el dolor de tipo mecánico —el más común, ligado a músculos, discos o articulaciones— la rigidez matutina suele ser breve: se mide en minutos, no en horas, y se disipa en cuanto uno se pone en movimiento. Este dolor empeora con la actividad, el levantamiento de peso o la flexión, mejora con el reposo y rara vez despierta por la noche. El patrón inflamatorio es justo el contrario. Se instala de forma lenta y gradual, a menudo antes de los 45 años (con una edad media de inicio a mediados de la veintena), persiste más de tres meses, empeora con la inactividad y tiende a despertar al paciente en la segunda mitad de la noche, obligándole a levantarse. Aquí la rigidez matutina supera los 30 minutos —algunos criterios exigen más de 45— y en fases activas puede prolongarse durante horas.
Esa duración es la pista más útil para distinguir una cosa de otra. Cuando la rigidez se desvanece al levantarse y moverse, apunta a un problema mecánico; cuando se mantiene media hora o más y mejora con el ejercicio pero no con el descanso, obliga a descartar una espondiloartritis axial, la principal causa de dolor lumbar inflamatorio. Los criterios de la ASAS (Sociedad Internacional para la Evaluación de las Espondiloartritis) se resumen en cinco preguntas: inicio antes de los 40 años, desarrollo gradual, mejoría con el ejercicio, ausencia de mejoría con el reposo y dolor nocturno que se alivia al levantarse; cuatro respuestas afirmativas hacen aconsejable la derivación al reumatólogo. La mayoría de los pacientes con esta enfermedad presenta rigidez matutina, y no es un detalle menor: el retraso diagnóstico medio se sitúa entre 8 y 11 años y, sin tratamiento, la inflamación crónica puede dejar daño estructural irreversible en la columna.
