El Museo de Bellas Artes de Bilbao reabre con la ampliación de Norman Foster

El recinto abre el martes 6 de octubre con más de 6.000 metros cuadrados nuevos, una terraza sobre el parque y un vacío de 1.300 metros cuadrados para el arte vasco más reciente. Foster ha donado además dos esculturas de Anthony Caro y una de Anselm Kiefer.

El Museo de Bellas Artes de Bilbao reabre el próximo martes 6 de octubre tras la ampliación de Norman Foster. El proyecto, firmado junto al arquitecto Luis María Uriarte, suma más de 6.000 metros cuadrados al recinto y traslada la primera sala expositiva al antiguo vestíbulo exterior.

Qué cambia con la ampliación de Foster y Uriarte

El nuevo atrio conecta el edificio neoclásico de 1945, inspirado en el Museo del Prado, con el inmueble de los años 70, de influencia miesiana. Bajo un óculo que ordena la entrada se ha instalado la fuente dedicada al compositor Juan Crisóstomo Arriaga, esculpida por Francisco Durrio en 1933. ‘Más que una ampliación, la reforma de Foster aporta una nueva dimensión al museo’, sostiene el director, Miguel Zugaza, en el vestíbulo que abre al público la próxima semana.

La intervención incorpora terrazas expositivas y una donación del propio Foster: dos esculturas de Anthony Caro y una de Anselm Kiefer. La superficie ganada se reparte entre la tercera y la cuarta planta, donde se sitúan las nuevas salas Foster-Uriarte, y la última altura, un vacío de 1.300 metros cuadrados reservado al arte vasco más reciente.

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La colección conserva un criterio cronológico poco frecuente en los montajes actuales. ‘El museo es una colección de colecciones: prácticamente el 70% procede de donaciones y legados’, señala Zugaza, que dirigió el Museo del Prado entre 2002 y 2017 y regresó a Bilbao ese mismo año para pilotar el proyecto.

El recorrido arranca en la Antigüedad y avanza por salas de colores diferenciados —azul para el Barroco, verde para el siglo XIX y las vanguardias— hasta desembocar en el edificio moderno, de paredes blancas, reservado al pop, el minimalismo y el informalismo. En las estancias sin autoras históricas se cuelga la obra de una creadora contemporánea, como la fotografía Nike, de Lorea Alfaro, junto a un kouros clásico.

El nuevo atrio conecta los dos edificios históricos y ordena un recorrido cronológico que desemboca en las salas de arte vasco contemporáneo.

Qué se verá en las nuevas plantas Foster-Uriarte

La cuarta planta alberga el tramo más reciente de la colección. June Crespo, Jon Mikel Euba, Itziar Okariz e Ibon Aranberri ocupan un espacio de 1.300 metros cuadrados que antes no existía. ‘Foster ha creado una de las salas de exposiciones más bellas; el museo anterior habría sido incapaz de acoger obras de esta escala’, defiende su director. En el exterior, una terraza de 700 metros cuadrados se abre a la ciudad y al parque de Doña Casilda.

La muestra temporal La búsqueda del comienzo se presenta como homenaje al mecenas Plácido Arango. Reúne un Velázquez cedido por la Hispanic Society de Nueva York, un Ecce Homo del Divino Morales y una escultura suspendida de alambre de la artista venezolana, Gego, procedente de la colección Patricia Phelps de Cisneros.

El recorrido termina en la Sala 13, con las piezas de pequeño formato de Jorge Oteiza y vistas al parque. El nombre remite al lema Ez Dok Amairu (no hay trece) que el escultor propuso en los años 60 para la vanguardia cultural vasca. ‘Desafiamos el maleficio’, bromea Zugaza sobre una numeración que el Museo del Prado evita al saltar de la sala 12 a la 14.

El precedente del Guggenheim y el peso del mecenazgo

Bilbao ya vivió una operación de esta naturaleza en 1997 con la apertura del Museo Guggenheim, que transformó la imagen de la ciudad. El Bellas Artes se presenta ahora como el gran museo clásico y moderno de Bilbao, una posición que no compite en el relato del icono arquitectónico, sino que ordena y amplía una colección repartida hasta ahora entre dos edificios. La comparación con otras pinacotecas españolas resulta inevitable: el Museo del Prado sumó en 2007 la ampliación de Rafael Moneo y el Reina Sofía ha cerrado fases sucesivas de reforma.

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El museo forma parte de la red de equipamientos culturales sostenidos por las instituciones vascas: su patronato lo integran el Ayuntamiento de Bilbao, la Diputación Foral de Bizkaia, el Gobierno Vasco y la Fundación BBK. La propia institución cifra en un 70% el peso de las donaciones y los legados en sus fondos. El Bellas Artes abrirá de forma completa el martes 6 de octubre, con la nueva presentación de la colección permanente y la muestra dedicada a Plácido Arango.