El adelanto electoral es una prerrogativa del presidente del Gobierno. El artículo 115 de la Constitución le faculta para disolver las Cortes Generales antes del final de la legislatura siempre que lo acuerde tras deliberar en el Consejo de Ministros y bajo su exclusiva responsabilidad, y que no haya una moción de censura en trámite. Las elecciones deben celebrarse entre 30 y 60 días después de la convocatoria. Desde 1978 la herramienta se ha usado en ocho ocasiones, la primera hace más de cuatro décadas.
El criterio de esta selección es estricto: solo figuran las disoluciones anticipadas decididas por el Ejecutivo en ejercicio, no las elecciones repetidas que han llegado tras investiduras fallidas, como las de junio de 2016 y noviembre de 2019. Siete de los ocho adelantos llevan la firma de un presidente socialista —cuatro de Felipe González, uno de Zapatero y dos de Sánchez—; el octavo fue de Leopoldo Calvo-Sotelo, de UCD, en 1982. Ningún presidente del PP ha recurrido a ella.
8De julio de 2023: Sánchez adelanta al verano tras el varapalo del 28-M
El 29 de mayo de 2023, apenas un día después de las municipales y autonómicas del 28-M, Pedro Sánchez compareció en La Moncloa para anunciar por sorpresa la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales para el 23 de julio. Adelantaba así unos comicios que no tocaban hasta finales de año, con el argumento de que el varapalo socialista y el avance del PP y Vox transmitían un mensaje que iba más allá de lo estrictamente local. Asumió «en primera persona» el resultado y comunicó su decisión al rey Felipe VI antes de que un Consejo de Ministros extraordinario aprobara esa misma tarde el decreto, publicado en el BOE el 30 de mayo y con las Cortes disueltas el 31. La medida, gestada de madrugada por su núcleo más cercano, pilló por sorpresa a propios y extraños: ni el PSOE, ni sus socios de Gobierno, ni la oposición la esperaban.
El órdago se saldó con un escenario muy distinto al que vaticinaban las encuestas. El PP fue el partido más votado, con 136 escaños frente a los 122 del PSOE, pero ni sumando los 33 de Vox alcanzaba los 176 de la mayoría absoluta. La participación se disparó hasta el 70,4%, frente al 66,23% de 2019, en plena ola de calor y en plenas vacaciones. Sánchez, a quien muchos daban por amortizado, aguantó el envite: tras el fracaso de la investidura de Alberto Núñez Feijóo, fue reelegido presidente en noviembre con el apoyo de Sumar y de los partidos nacionalistas. El adelanto veraniego quedó así como el primer precedente de unas generales en julio desde 1978.

