De Calvo-Sotelo a Sánchez: los ocho adelantos electorales desde 1978

El adelanto electoral es una prerrogativa del presidente del Gobierno. El artículo 115 de la Constitución le faculta para disolver las Cortes Generales antes del final de la legislatura siempre que lo acuerde tras deliberar en el Consejo de Ministros y bajo su exclusiva responsabilidad, y que no haya una moción de censura en trámite. Las elecciones deben celebrarse entre 30 y 60 días después de la convocatoria. Desde 1978 la herramienta se ha usado en ocho ocasiones, la primera hace más de cuatro décadas.

El criterio de esta selección es estricto: solo figuran las disoluciones anticipadas decididas por el Ejecutivo en ejercicio, no las elecciones repetidas que han llegado tras investiduras fallidas, como las de junio de 2016 y noviembre de 2019. Siete de los ocho adelantos llevan la firma de un presidente socialista —cuatro de Felipe González, uno de Zapatero y dos de Sánchez—; el octavo fue de Leopoldo Calvo-Sotelo, de UCD, en 1982. Ningún presidente del PP ha recurrido a ella.

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De abril de 2019: Sánchez convoca tras el ‘no’ del Congreso a sus Presupuestos

El 13 de febrero de 2019 el Congreso tumbó los Presupuestos Generales del Estado de 2019 al prosperar seis enmiendas a la totalidad con 191 votos a favor, 158 en contra y una única abstención, la del diputado de Nueva Canarias Pedro Quevedo. La mayoría se fraguó con el voto coincidente de PP, Ciudadanos, ERC, PDeCAT, Coalición Canaria y Foro Asturias: la derecha y los independentistas catalanes, que habían sostenido la moción de censura contra Mariano Rajoy, coincidieron en devolver las cuentas al Gobierno. Era la segunda vez en democracia que el Congreso rechazaba unos presupuestos en ese trámite; la primera había sido en 1995, con Felipe González, y también entonces el fracaso parlamentario derivó en un adelanto electoral.

Dos días después, el 15 de febrero, Pedro Sánchez compareció en La Moncloa para anunciar la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales el 28 de abril. Apenas llevaba ocho meses al frente del Ejecutivo —había llegado a la Presidencia en junio de 2018 mediante una moción de censura, con solo 84 diputados de 350—, lo que convertía su mandato en el más breve de la democracia. Sánchez justificó la decisión en que sin presupuestos no se podía gobernar y reprochó al PP y a Ciudadanos su falta de lealtad institucional, mientras ERC y PDeCAT le retiraban el apoyo tras romperse el diálogo por la autodeterminación de Cataluña.