EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Comisión Institucional y de Desarrollo Estatutario de las Cortes de Aragón aprueba una proposición no de ley del PP para impulsar la declaración de la tauromaquia popular aragonesa como Bien de Interés Cultural Inmaterial.
- ¿Quién está detrás? El grupo popular, que defendió el texto con su portavoz adjunta, Elena Allué. El Gobierno de Aragón lo preside Jorge Azcón (PP).
- ¿Qué impacto tiene? Abre la vía a un decreto de protección sobre unos festejos que suman más de 2.900 sesiones al año y sobre la actividad económica asociada en el medio rural.
Las Cortes de Aragón han aprobado este lunes impulsar la declaración de la tauromaquia popular aragonesa como Bien de Interés Cultural Inmaterial.
2.900 festejos populares frente a 75 corridas: el mapa que dibuja Aragón
El acuerdo no tiene rango de ley. Se trata de una proposición no de ley —una iniciativa parlamentaria que compromete políticamente al Ejecutivo autonómico sin modificar el ordenamiento jurídico— aprobada en la Comisión Institucional y de Desarrollo Estatutario de las Cortes de Aragón, el parlamento unicameral de la comunidad, con 67 escaños. El texto insta al Gobierno de Aragón a impulsar la declaración de la tauromaquia popular como Bien de Interés Cultural Inmaterial y a levantar un inventario de sus manifestaciones tradicionales.
Los números que maneja el grupo popular sitúan el fenómeno lejos de lo anecdótico. En Aragón se contabilizan más de 2.900 sesiones de festejos taurinos populares al año frente a 75 espectáculos de toreo clásico. La proporción habla sola: por cada corrida en un ruedo, decenas de encierros, sueltas y capeas repartidos por el territorio. El inventario abarcaría desde encierros urbanos y camperos hasta sueltas de reses, capeas, toros ensogados, toro embolado, concursos y exhibiciones que se celebran en las tres provincias.
El roscadero es la modalidad que solo se practica en Aragón. Así lo subrayó la portavoz adjunta del PP, Elena Allué, que situó esta suelta entre las manifestaciones más reconocibles del repertorio popular, con más de treinta cuadrillas activas esta temporada. La diputada defendió la iniciativa como “un reconocimiento a la cultura tradicional aragonesa” y avisó: “Cuando desaparece una vaquilla, un encierro o un roscadero tradicional no desaparece únicamente un acto del programa de fiestas. Desaparece una parte de nuestra historia”.
El PP sostiene que estos festejos no son solo celebración. Ganaderías, transportistas, veterinarios, personal sanitario, aseguradoras, organizadores, montadores, hostelería, alojamientos y comercios forman parte de la cadena económica que sostiene cada festejo. En buena parte del medio rural aragonés, es el acontecimiento que llena bares y casas rurales durante un fin de semana.
En Aragón se celebran casi cuarenta festejos populares por cada corrida clásica: la fiesta que llena las plazas de los pueblos no es la de los ruedos.
Del acuerdo político al decreto: lo que falta para que sea realidad
La declaración no es automática. El Bien de Interés Cultural Inmaterial protege manifestaciones culturales vivas y, a diferencia de un monumento, no se conserva con obras sino con transmisión. En Aragón exige un decreto del departamento autonómico competente en Cultura y su publicación en el BOA. Hasta entonces, el acuerdo de las Cortes es una hoja de ruta, no un blindaje jurídico.
El marco estatal tampoco simplifica el camino. La Ley 18/2013 declaró la tauromaquia patrimonio cultural de España, pero en 2024 el Ministerio de Cultura suprimió el Premio Nacional de Tauromaquia. Ese doble mensaje es el telón de fondo.
Lo que no ha trascendido es el sentido de voto del resto de grupos: las fuentes consultadas no detallan cómo se posicionaron las demás formaciones ni si el respaldo fue unánime. Y no hay calendario oficial para el inventario: ni plazo, ni equipo técnico, ni partida presupuestaria comprometida.
El Pulso Territorial
El Ejecutivo que recibirá la pelota es el de Jorge Azcón, presidente del Gobierno de Aragón desde 2023. El PP gobierna en minoría y necesita apoyos externos para sacar adelante sus iniciativas, una aritmética que convierte cada texto parlamentario en pieza de negociación. La tauromaquia no es un asunto de perfil bajo: divide a la opinión pública sobre un territorio de 731 municipios, buena parte de ellos por debajo de los 500 habitantes.
La comparación interna retrata la escala del fenómeno. Frente a las 75 corridas clásicas, la comunidad registra más de 2.900 sesiones populares al año, una ratio que multiplica por casi cuarenta los espectáculos de ruedo y que convierte a Teruel, la menos poblada de las tres provincias, en en el escenario donde la continuidad está más en juego. La despoblación no entiende de declaraciones.
Y viene calendario. Las Cortes deberán aprobar los presupuestos de 2027 en el último tramo útil de la legislatura, con las elecciones autonómicas de mayo de 2027 en el horizonte. No hay pronunciamiento del Ejecutivo autonómico sobre los plazos del expediente. Una declaración de este tipo no garantiza que ningún festejo concreto sobreviva: protege su valor simbólico y obliga a documentar lo que existe. Nada más. Y en los pueblos pequeños, a veces, nada menos.
Ficha Autonómica
- El caso: La Comisión Institucional de las Cortes de Aragón aprueba una proposición no de ley del PP para impulsar la declaración de la tauromaquia popular aragonesa como Bien de Interés Cultural Inmaterial.
- Datos importantes: Más de 2.900 sesiones de festejos populares al año frente a 75 espectáculos de toreo clásico; más de treinta cuadrillas de roscadero activas, la única modalidad exclusiva de Aragón; 67 escaños en las Cortes.
- Resumen: El acuerdo no tiene rango de ley. Depende de que el Gobierno de Aragón abra el expediente y publique el decreto de declaración en el BOA. No hay plazos comprometidos.

