Melilla reclama normalizar la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla ante el pulso con Marruecos

El presidente melillense reclama que la presencia institucional de la Corona se trate como una rutina y no como una excepción frente a Rabat. La agenda del 14 de octubre sigue sin confirmarse.

La visita de los Reyes a Ceuta y Melilla, prevista para los próximos 13 y 14 de octubre, aspira a normalizarse como un acto institucional ordinario. Así lo ha defendido este lunes el presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, que celebra que la Casa del Rey plantee la presencia de Felipe VI y Letizia como una estancia rutinaria, al mismo nivel que un viaje a Cuenca o a Toledo.

Melilla espera una visita real que no se producía desde 2007

Las fechas están fijadas. El formato, todavía no. Imbroda compareció ante los periodistas para explicar que el Gobierno melillense permanece a la espera de que la Casa del Rey concrete oficialmente la agenda de la jornada del 14 de octubre, el día en que los Reyes pisarán Melilla después de haber hecho lo propio en Ceuta. La Ciudad Autónoma ha remitido a Zarzuela el programa que se desplegó durante la anterior visita real, la de Juan Carlos I en noviembre de 2007, para que sirva de referencia. Es el único precedente reciente: ningún Rey había vuelto a la ciudad desde entonces. Imbroda no ocultó la expectación. «El 14 de octubre será un gran día para Melilla, un día memorable», aseguró.

Sobre la mesa hay una idea que gana peso: que la presencia de la Corona en las ciudades autónomas deje de vivirse como una excepción y pase a ser rutina institucional. «En la misma rutina que ir a Cuenca o a Toledo», insistió, antes de reivindicar la normalidad de Ceuta y Melilla como «una ciudad más de España». El argumento no es nuevo; lo inédito es escucharlo en boca de un cargo autonómico justo antes de una visita real.

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El programa que se prepara prevé un acto multitudinario por la tarde, con representantes de la sociedad melillense y un aforo estimado de entre 250 y 400 personas. En ese encuentro está previsto que Felipe VI se dirija a los asistentes, aunque la Casa del Rey no ha confirmado aún ni el lugar ni el minutaje. «No tenemos todavía agenda», explicó Imbroda. «Estamos pendientes de que nos confirmen qué vamos a hacer».

La Ciudad Autónoma también ha pedido que el 14 de octubre tenga carácter festivo y no lectivo. Imbroda reconoció que la decisión final depende del formato que fije Zarzuela —si finalmente hay visitas a centros educativos, la organización cambia—, pero dejó clara su preferencia: «Me inclino porque sea jornada festiva». El objetivo es que los melillenses puedan acompañar a los Reyes sin los condicionantes de un día laborable.

La normalización de una visita real no depende del protocolo, sino de la decisión política de no tratarla como un acontecimiento excepcional.

El pulso con Marruecos y el rechazo a condicionar la presencia del Estado

El trasfondo diplomático planeó sobre toda la comparecencia. Imbroda rechazó que las relaciones con Marruecos condicionen la presencia de las principales instituciones del Estado en Ceuta y Melilla. «Que España tenga una relación de vecindad con Marruecos es bueno, pero no puede implicar condicionar la presencia institucional española en las ciudades autónomas», defendió. El presidente melillense fue más allá al criticar las reivindicaciones territoriales marroquíes cuando se justifican por la proximidad geográfica: «¿Qué le debemos para estar siempre con cuidado, tapado, escondido?», se preguntó.

La visita se produce, además, en un contexto de atención sostenida sobre la frontera. La presión migratoria de los últimos años ha convertido a Ceuta y Melilla en escenario recurrente de la actualidad nacional, y el Gobierno melillense cree que ese episodio ha cambiado la percepción de ambas ciudades en el resto de España. De ahí la insistencia en el término normalizar: que la presencia institucional deje de necesitar justificación. No es un debate menor para la Corona, que mide cada desplazamiento a territorio sensible.

La lectura institucional: una hoja de ruta que Zarzuela dosifica

La visita a Ceuta y Melilla encaja en una lógica que la Casa del Rey viene aplicando con prudencia y cálculo. La Corona dosifica sus desplazamientos más sensibles y evita convertirlos en gestos de confrontación. Esa es, precisamente, la tensión que atraviesa el viaje: si se presenta como rutina, cumple su función de normalización; si se interpreta como respuesta a Marruecos, pierde ese valor y adquiere un tono de pulso diplomático que ni Zarzuela ni el Gobierno central buscan.

El precedente de 2007 marca el listón. Entonces, la estancia de Juan Carlos I cerró una etapa de presencia escasa de la Corona en las ciudades autónomas. Casi dos décadas después, el reto es distinto: ya no se trata de demostrar que el Estado llega, sino de que llega con naturalidad. Ese matiz obliga a cuidar cada detalle de la agenda —el aforo del acto, la duración de la jornada, quién acompaña a los Reyes— porque cualquier exceso de escenificación contradiría el mensaje.

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El riesgo evidente es interpretativo. Una parte de la opinión pública leerá la visita como un gesto de firmeza frente a Rabat; otra exigirá que no se perciba como una concesión. Ninguna de esas dos lecturas coincide con el propósito oficial, administrativo antes que diplomático. La propia Casa del Rey ha evitado por ahora confirmar la agenda, y esa prudencia es también un mensaje: primero el protocolo, después la política.

Queda por ver si la visita se consolida como formato periódico o si se queda en un gesto aislado. La normalización que reclama Melilla pasaría por que el próximo viaje real no tuviera que anunciarse con meses de antelación. Ese es el hito que conviene seguir: no tanto lo que ocurra el 14 de octubre, sino si existe un 15 de octubre en el que Ceuta y Melilla vuelvan a la agenda ordinaria de la Corona.

Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: La visita a Ceuta y Melilla, fijada para el 13 y 14 de octubre, es la primera de un Rey a Melilla desde 2007 y busca normalizar la presencia institucional de la Corona en las ciudades autónomas.
  • El detalle de protocolo: La agenda sigue sin confirmarse; Melilla ha remitido a Zarzuela el programa de 2007 como referencia y prevé un acto multitudinario de entre 250 y 400 personas.
  • Próximos pasos: Falta por concretar el formato de la jornada del 14 de octubre y si tendrá carácter festivo; la Casa del Rey no ha confirmado aún ni el lugar ni el horario de los actos.