El Gobierno admite por primera vez que la estación intermodal de Ourense espera un proyecto modificado que la mantiene congelada.
La parálisis vuelve a sobrevolar una de las mayores obras de transformación urbanística y ferroviaria de la ciudad. El Ministerio de Transportes y el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, Adif, han reconocido, en un escrito registrado en las Cortes el pasado 23 de septiembre, que «se está trabajando en una serie de soluciones que contemplan modificaciones del proyecto original». La admisión llega más de dos años después del arranque oficial de los trabajos, en mayo de 2024.
El contrato fue adjudicado por 111,7 millones de euros a una unión temporal de empresas (UTE) liderada por la constructora ourensana Copasa, junto a SanJosé y Syneox Rail. El plazo teórico era de 72 meses, seis años, a contar desde mayo de 2024. De las grandes piezas del proyecto, ninguna ha arrancado.
Un contrato de 111,7 millones y ni una fecha
La versión oficial de Adif justifica los cambios en la necesidad de «incorporar mejoras orientadas a optimizar la funcionalidad, la seguridad, y el rendimiento de la estación ferroviaria», coordinar el diseño con otras actuaciones en la Red Ferroviaria de Interés General y adaptarse a la normativa vigente. El problema es que el propio Gobierno admite que solo «se están ejecutando aquellas obras que resultan compatibles con la nueva solución en estudio».
Entre las actuaciones en punto muerto está la remodelación del histórico edificio de viajeros, proyectado para triplicar su superficie útil hasta los 1.340 metros cuadrados. Tampoco hay rastro de la nueva sala de embarque acristalada sobre los antiguos andenes 1 y 2, ni de la pasarela peatonal cubierta y accesible que debía cruzar sobre las vías para unir A Ponte y O Vinteún.
La incógnita es doble: cuánto costará de más y cuándo estará lista. El Ejecutivo ha evitado cualquier previsión temporal o cifra de sobrecoste. Ourense espera. Y Madrid no pone fecha. La revisión técnica amenaza con estirar las obras sobre la playa de vías hasta más allá de 2032.
Ourense fue la primera ciudad gallega en recibir el AVE y va camino de ser la última en estrenar una estación de alta velocidad terminada.
Ahí está el dato más incómodo. Ourense recibió el AVE en 2021, antes que nadie en Galicia. Sin embargo, es hoy la única urbe de la comunidad sin estación de alta velocidad terminada. Vigo la estrenó en 2022, Santiago de Compostela en 2025 y Lugo en 2026. A Coruña ultima la suya para finales de año.
Las cifras comparadas tampoco ayudan. La terminal ourensana ofrece un aparcamiento de solo 300 plazas saturadas, frente a las 932 de Santiago. Su estación de autobuses, adjudicada por 3,5 millones, quedó reducida a una sala con máquinas de vending, mientras la compostelana suma dos plantas y 10 millones de inversión.
El PP exige cifras y el Gobierno responde con silencio

La confirmación del proyecto modificado llegó en respuesta a los diputados ourensanos del PP Celso Delgado, Ana Belén Vázquez y Rosa Quintana. Tras una primera contestación genérica en junio, los populares registraron el 14 de julio preguntas por escrito para conocer los trabajos ejecutados, el importe certificado y las fechas previstas para el vestíbulo y la pasarela.
La respuesta del 23 de septiembre volvió a eludir todas las cifras. Ante ese apagón, los parlamentarios lamentan la «falta de transparencia» del Ejecutivo y la incertidumbre sobre el coste final. Desde el otro lado, el Ministerio de Transportes sostiene que la reformulación busca una estación mejor adaptada y coordinada con el resto de la red.
El pulso tiene una lectura más amplia. Galicia arrastra una larga lista de promesas ferroviarias sin cumplir, y Ourense se ha convertido en su ejemplo más visible. Aquí, de nuevo, la distancia entre el anuncio y la obra se mide en años.
El Laboratorio Gallego
La paradoja de fondo es esta: en Galicia gobierna el PPdeG con mayoría absoluta desde 2009, pero la estación intermodal de Ourense depende de Adif, una empresa pública del Ministerio de Transportes. Es decir, de Madrid. Eso convierte el retraso en munición política: el PP lo airea en el Congreso para subrayar lo que considera una mala gestión socialista con Galicia, mientras el Gobierno responde que la complejidad técnica obliga a revisar el proyecto.
El reparto de culpas tiene precedentes. La comunidad arrastra años de proyectos ferroviarios anunciados y aplazados, y las tres formaciones mayoritarias —PPdeG, BNG y PSdeG— han usado la infraestructura como arma política cuando les ha convenido. En medio queda Ourense, la única capital gallega sin estación de alta velocidad terminada y una de las plazas donde el PP se juega buena parte de su mayoría.
La dimensión nacional es evidente. El PP lleva meses construyendo su relato de agravio territorial contra el Gobierno de Pedro Sánchez, y las infraestructuras gallegas son uno de sus escenarios favoritos. La próxima estación de este pulso será el proyecto modificado: cuando llegue, se sabrá si el sobrecoste supera los 111,7 millones del contrato original y si la estación entra, por fin, en la próxima década.
Ficha del Caso
- El caso: El Gobierno admite que la estación intermodal de Ourense está congelada a la espera de un proyecto modificado. La obra arrancó en mayo de 2024 y las piezas clave siguen sin iniciarse.
- Datos importantes: Contrato de 111,7 millones y 72 meses de plazo; 300 plazas de aparcamiento frente a las 932 de Santiago; entrega que podría superar 2032.
- Resumen: Ourense, la primera ciudad gallega con AVE, sería la última con estación acabada. El retraso alimenta el pulso entre el PP y el Gobierno central.

