Los diputados prometieron eliminarlas y siguen cobrándolas religiosamente. Entre la asignación constitucional —el sueldo base de un parlamentario— y lo que finalmente recibe hay un conjunto de indemnizaciones, ayudas y prestaciones que rara vez se detallan en los debates sobre transparencia, pero que se abonan con puntualidad cada mes o se renuevan cada legislatura. Ni la crisis, ni los recortes, ni los cambios de color político en el Gobierno y en la Cámara han alterado su existencia ni sus cuantías.
Esta lista no recoge el sueldo, sino las cinco ventajas que se suman a él y que los grupos prometieron retirar: desde los 1.823,97 euros mensuales de indemnización por alojamiento para quienes no tienen su circunscripción en Madrid hasta una pensión que valora cada año de escaño como si se hubiera trabajado con sueldo de alto funcionario. Todas comparten la misma lógica: se regulan mediante acuerdos internos o convenios con empresas y administraciones, y ninguna se ha suprimido pese a los anuncios.
2El ‘paro de oro’: hasta 12 mensualidades de sueldo al perder el escaño
La indemnización por cese —el ‘paro’ de sus señorías— está regulada en el artículo 12 del Reglamento de pensiones parlamentarias y consiste en una mensualidad de la asignación constitucional por cada año de mandato, o fracción superior a seis meses, con un tope de 24 mensualidades, esto es, dos años completos. La asignación constitucional de referencia ronda los 3.366,99 euros mensuales, de modo que quien agota el máximo puede ingresar más de 80.000 euros. El requisito es haber estado al menos dos años en la Cámara y no percibir ningún otro ingreso, público o privado, pensión incluida. Se abona mes a mes —no de golpe— y el Congreso corta el pago en cuanto el beneficiario encuentra trabajo o es nombrado para otro cargo.
Lo que la hace merecedora de estar en esta lista es su distancia respecto al desempleo ordinario. Los diputados no cotizan por paro, así que en lugar de una prestación contributiva con bases y topes como la de cualquier asalariado cobran mensualidades calculadas sobre su asignación íntegra durante un máximo de dos años. Los intentos de acabar con ella no han prosperado: en 2013 una proposición de ley impulsada desde el Parlamento Vasco para que los parlamentarios cotizaran por desempleo y desapareciera la indemnización cayó en el Congreso por 170 votos frente a 153. Y los casos se acumulan: Íñigo Errejón percibió 25.137,12 euros en ocho mensualidades tras dimitir en 2024; Santos Cerdán, unos 19.400 euros en seis; José Luis Ábalos habría sumado 57.238,49 euros, aunque la Mesa le denegó la prestación por estar suspendido de sus derechos.
