Feijóo busca un perfil tipo Piqué para Cataluña: su estrategia para llegar a Moncloa

Génova lleva meses peinando el mercado catalán sin éxito: ninguno de los nombres que han sonado —Faus, Catà, Relat o Guardans— parece dispuesto a asumir el desgaste. La prueba decisiva llegará el 29-N.

Alberto Núñez Feijóo busca desde hace meses un perfil tipo Piqué para Cataluña. La estrategia de Génova pasa por encontrar un interlocutor con prestigio ante la sociedad civil catalana, capaz de romper el diferencial electoral que el PSOE mantiene en la comunidad desde hace años.

La referencia no es casual. El PP ya intentó algo parecido en 1996, cuando José María Aznar llegó a la presidencia del Gobierno con la voluntad de modernizar el centroderecha español y de construir una relación nueva con la burguesía barcelonesa. El fichaje de Josep Piqué y Anna Birulés como ministros, avalados por Foment del Treball y por Jordi Pujol, lanzó a las élites catalanas un mensaje nítido: el Gobierno del PP no iba a ser un agente hostil.

Sobre el papel, la jugada tenía lógica. El ensayista Valentí Puig lo resumió con una imagen precisa: Aznar buscaba un cambio de tercio, con dos locomotoras, Madrid y Barcelona. En la práctica, sin embargo, no funcionó. La negativa de Pujol a que CiU entrara en el Gobierno para sostener la gobernabilidad del Estado y, sobre todo, las cesiones del Pacto del Majestic acabaron permitiendo al pujolismo patrimonializar el poder autonómico. Esa es la lección que Feijóo tiene bien aprendida.

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El diagnóstico popular es nítido: el error de Aznar no fue Piqué, sino confiar en Pujol. Ahí está la frontera que Génova 13 no está dispuesta a cruzar. Y no parece que Feijóo vaya a perder el norte por los cantos de sirena que ya llegan a sus oídos, aunque en la sede nacional vean como una posibilidad de futuro alcanzar acuerdos con la nueva Junts tras el 29-N.

El discurso que el líder popular pronunció en el Cercle d’Economia de Barcelona marca el tono. Feijóo dijo a las élites catalanas que no venía a pedir favores para seguir adelante con su proyecto de recuperar la vida pública e institucional española tras ocho años de sanchismo, y que tampoco iba a aceptar tutelas ni chantajes. Un discurso de altura que escoció en la capital catalana.

La diferencia entre Aznar y Feijóo no está en el fichaje, sino en la pedagogía: el líder gallego jamás negociará su proyecto con quien pretende tutelarlo.

Por qué Génova necesita un Piqué treinta años después

En Cataluña volverá a decidirse buena parte de la política española, y Feijóo lo sabe. Primero, por aritmética electoral: en las pasadas elecciones generales, 40 de los 48 diputados catalanes respaldaron la investidura de Pedro Sánchez. El 29-N, el líder popular necesita reducir ese diferencial, excesivo y sostenido, del que se beneficia el PSOE.

El aviso de la calle: Cataluña como factor de riesgo

Segundo, por la calle. Cataluña puede convertirse en uno de los focos principales de contestación a un Gobierno del PP, con la alianza entre la izquierda y el nacionalismo agitando el marco de ‘un Gobierno facha’. Los disturbios del lunes 5 de octubre en Barcelona, con ecos del procés, al concluir la manifestación por la vivienda, son un anticipo de lo que podría venir. Un aviso serio. Para Feijóo resulta imprescindible contar con complicidades dentro de la sociedad civil catalana.

PP Cataluña

Ahí entra el perfil tipo Piqué. Génova busca a alguien con prestigio suficiente entre la clase dirigente para ser un interlocutor de confianza desde un ministerio, capaz de hacer tándem con Alejandro Fernández, líder del PP en Cataluña, y con determinación para asumir un papel complicado. Sería decisivo para la suerte de un gobierno de derechas.

No lo está teniendo fácil. Ninguno de los nombres que han sonado en distintas quinielas —Javier Faus, Aurora Catà, Pau Relat o Helena Guardans— parece que vaya a acabar en el Consejo de Ministros, por razones muy dispares. El problema de fondo es otro: son muchos años de estigmatización del PP en la opinión pública catalana, de campañas de acoso desde la izquierda y el nacionalismo para convertirlo en un partido paria.

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El Eje del Poder Popular

En Génova 13 la lectura es doble. Hacia dentro, la búsqueda del Piqué del siglo XXI no responde a una urgencia de organigrama, sino a un movimiento de Estado. Los barones autonómicos —con Ayuso, Moreno Bonilla Mazón y Rueda en primera línea— comparten el diagnóstico: sin Cataluña no hay mayoría alternativa al sanchismo. Hacia fuera, el PP quiere instalar la idea de que su proyecto no necesita padrinos catalanes, sino socios que acepten un marco de lealtad constitucional sin tutelas.

El aterrizaje territorial del movimiento ya se está produciendo. Las federaciones populares de Madrid, Andalucía, Galicia o la Comunidad Valenciana han intensificado el contacto con entidades empresariales y cívicas catalanas en distintos foros sectoriales, y el GPP del Congreso prepara un ciclo de comparecencias sobre financiación autonómica en las que Cataluña ocupará un lugar central. La idea fuerza es simple: el PP no llega a Cataluña a pedir permiso, llega a ofrecer alternativa.

El riesgo está a la vista. Si el 29-N confirma la ventaja socialista en Cataluña y la calle se calienta como el pasado lunes, Feijóo afrontará su primer otoño con dos frentes abiertos: el Parlamento y la movilización. La historia del PP con Cataluña enseña que la pedagogía paciente rinde más que los gestos grandilocuentes. El fichaje de un Piqué contemporáneo no es la condición para llegar a Moncloa, pero ayuda. Génova parece haberlo entendido.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: Para el PP, Cataluña no es una concesión, sino la pieza que decide la mayoría alternativa al sanchismo.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del Partido Popular).
  • Próximo hito: La cita electoral catalana del 29-N, primera prueba real de la estrategia.