El Ministerio del Interior ha acordado este jueves 8 de octubre el nombramiento de José Alberto Camacho Pedrero como jefe superior de la Policía Nacional en Castilla-La Mancha.
El titular del departamento, Fernando Grande-Marlaska, ha firmado la designación a propuesta del director general de la Policía Nacional, Francisco Pardo. El nuevo mando asume la Jefatura Superior después de ejercer como máximo responsable de la Comisaría Provincial de Ciudad Real, uno de los destinos policiales de mayor volumen de la comunidad.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha ocurrido? El Ministerio del Interior ha nombrado a José Alberto Camacho Pedrero nuevo jefe superior de la Policía Nacional en Castilla-La Mancha.
- ¿Dónde y cuándo? El acuerdo se ha adoptado este jueves 8 de octubre a propuesta del director general de la Policía, Francisco Pardo.
- ¿Qué resultado? Camacho sustituye a Francisco Herrero Fernández-Quesada y asume el mando con más de cuatro décadas de servicio, buena parte en la región.
Un mando de cuatro décadas para la Jefatura de Castilla-La Mancha
Camacho es comisario principal y acumula más de cuatro décadas de trayectoria en el cuerpo, buena parte de ellas desarrolladas en comisarías de la propia comunidad autónoma. Natural de Mestanza, en la provincia de Ciudad Real, conoce de primera mano el terreno y las plantillas sobre las que ahora ejerce la coordinación autonómica.
Su perfil es el de un mando territorial consolidado, forjado en la gestión diaria de la seguridad ciudadana y no en los servicios centrales de Madrid. La Policía Nacional despliega su estructura en Castilla-La Mancha a través de las comisarías provinciales de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo, todas ellas dependientes de la Jefatura Superior.
El relevo llega poco más de un año después de que el Ministerio del Interior situara a Francisco Herrero Fernández-Quesada al frente de la Jefatura, en septiembre de 2025. Herrero deja el cargo tras una etapa breve, enmarcada en el calendario habitual de rotación de los mandos territoriales del cuerpo.
El nombramiento sitúa al frente de la Policía Nacional en Castilla-La Mancha a un comisario con cuatro décadas de servicio y arraigo directo en el territorio.
El relevo de Herrero y la estructura territorial de la Policía

La designación responde a la propuesta elevada por la Dirección General de la Policía Nacional, el órgano que evalúa los perfiles de mando y traslada al ministro las candidaturas para las jefaturas superiores. Francisco Pardo firma así la primera gran renovación de la cúpula territorial del cuerpo en el arranque del curso político.
Las jefaturas superiores de Policía son la escala intermedia entre la Dirección General y las comisarías provinciales y locales. Su titular responde de la coordinación operativa, de la distribución de efectivos y del enlace permanente con las delegaciones del Gobierno y con las autoridades autonómicas en materia de seguridad.
La estructura de las jefaturas superiores permite al Ministerio del Interior contar con un interlocutor único en cada comunidad autónoma. En Castilla-La Mancha, ese mando canaliza la información operativa hacia la Delegación del Gobierno y articula la respuesta policial ante fenómenos delictivos que trascienden el ámbito local.
José Alberto Camacho Pedrero llega además con el aval del conocimiento interno de la región: castellano-manchego de nacimiento y con destino prolongado en la comunidad, evita el periodo de adaptación que suelen exigir los nombramientos procedentes de otros territorios.
El contexto institucional
El nombramiento se inscribe en la política de renovación de la cúpula policial que el Ministerio del Interior viene aplicando en los últimos ejercicios. La Policía Nacional es un cuerpo jerarquizado en el que los mandos territoriales se designan por libre designación, de modo que cada relevo permite al departamento alinear los equipos con las prioridades operativas del momento.
Castilla-La Mancha es una de las comunidades autónomas más extensas de España, la tercera por superficie, con cinco provincias y una fuerte dispersión de la población entre núcleos rurales y áreas metropolitanas. Esa geografía obliga a la Policía Nacional a combinar la presencia en las capitales de provincia con la cobertura de zonas de baja densidad, un reto de coordinación que recae directamente sobre la Jefatura Superior.
Los nombramientos de jefes superiores se formalizan por acuerdo del ministro y dotan al cargo de cobertura jurídica plena desde el primer día. La continuidad del modelo refuerza la estabilidad de la cadena de mando, un factor que incide en la capacidad de planificación de las plantillas territoriales. La estabilidad de los mandos suele vincularse además a una mayor continuidad de los planes operativos desplegados a lo largo del año.
Con la designación de Camacho, la Policía Nacional refuerza la continuidad en un territorio donde el conocimiento del mando y la relación con las instituciones locales son determinantes. La Jefatura Superior de Castilla-La Mancha consolida así su condición de estructura clave para la seguridad de la población repartida por toda la comunidad.

